Senado fallido | Manuel Bartlett

El Senado cerró un sexenio, cada Grupo Parlamentario presentó su evaluación. El Verde calificó estas legislaturas: “las más trascendentes de la historia”. El PRD alegó “congruencia” contra la reforma energética, omitiendo todas las reformas del PRI que apoyaron. El PAN defendió las reformas estructurales, diciéndose “oposición constructiva”, asociado en todo. El PRI, triunfalista, enumeró logros: “México catorceava potencia”; secundado por la presidenta –priísta– de la Jucopo y por el –dos veces– presidente de la Mesa Directiva. Concierto orquestado para la “grandeza” de Peña Nieto, ocultando la situación de México, hundido en su peor descalificación histórica; para –de paso– atacar al puntero en las encuestas. PT-Morena informó: integrado como Grupo Parlamentario en 2012 con cinco senadores, concluye siendo diecinueve, tercera fuerza. Afirmamos: desde el primer día hasta el final, el PT fue oposición inalterable al gobierno neoliberal de Peña, antisocial, antinacional.

Subrayamos la connivencia con Peña, suscrita formalmente por PAN, PRD, PRI, en el Pacto por México, construyendo una mayoría parlamentaria de espaldas a sus electores, para imponer reformas diluyentes de principios esenciales de México. Reformas privatizadoras, de apertura total del territorio y patrimonio nacionales a intereses transnacionales y élites nacionales. Energética: entrega total de la industria petrolera y eléctrica.

Telecomunicaciones y radiodifusión: abiertas 100% a inversión extranjera, vulnerando información y cultura nacionales. Educativa: abandono del principio constitucional humanista, social, nacional, público y, particularmente, reforma amenazante a los derechos del magisterio. Laboral: precarización de derechos, contratación “a prueba” outsourcing, despido laboral simplificado. Anticorrupción: proyecto simulador congelado por el PRI y sus aliados, integrado por empleados del Presidente, mientras hundieron al país en la corrupción integral. Reformas fiscales: promotoras de endeudamiento desbocado, grotesca concentración del ingreso, pobreza; Estado sometido al mercado. Seguridad pública sometida al Plan Mérida, suscrito con Estados Unidos. Guerra al crimen organizado y narcotráfico, entregada a Fuerzas Armadas, sometiendo policías al mando castrense; estrategia profundizada por Peña, instaurando Estado policiaco-militar, sin prevención ni política para remediar el rompimiento del tejido social; crecimiento exponencial del presupuesto militar; militarización de puertos; Ley de Seguridad Interior: seguridad pública militarizada.

La altísima responsabilidad constitucional del Senado, de aprobar nombramientos, quedó sometida al mercado de intereses del PRI-PAN-PRD, que se distribuyeron dichos nombramientos; independientemente de las cualidades de las personas, quedaron atrapadas en redes de compromisos, corrompiendo instituciones; planteamos mecanismos para garantizar su independencia, los ignoraron.

En las comparecencias de secretarios y funcionarios ante el Senado, fueron colocados por encima del Senado, protegidos por el formato y su mayoría, dijeron lo que quisieron, sin contestar. Mediante amparo, denunciamos las violaciones a requisitos constitucionales y reglamentarios mediante las que se impuso la Reforma Energética; la Suprema Corte se negó a atraerlo, pese a su indubitable trascendencia; negó el amparo, un Colegiado, violando la Ley respectiva. Pese a sus facultades en política exterior, el Senado permitió la suscripción de compromisos inconstitucionales, so pretexto de la cooperación en seguridad, que impactaron políticas económicas, sociales, e internacionales.

El entramado jurídico que los “pactantes” (PRI, PAN, PRD) tejieron este sexenio contiene la impronta de la ideología, intereses y compromisos del Presidente, sustentan sus acciones. Las leyes no son entelequias neutrales elucubradas por legisladores, son proyectos que impactan a 130 millones de mexicanos, ¿qué se entrega?, ¿en qué se benefició a pobres, indígenas, obreros, campesinos, clases medias, mujeres, familias, jóvenes?: corrupción generalizada; pérdida de soberanía; Estado debilitado y gobierno para la élite, abandonando a la mayoría; impúdica concentración de la riqueza, un millón de pobres cada año, nulo crecimiento, ínfimos salarios, desempleo, juventud desesperanzada. Tragedia nacional: inseguridad, terror, violencia. Este es legado del régimen que se extingue, apoyado en la legislación, sin correctivos, del Senado de la República.

FUENTE: DIARIO POR ESTO!

ENLACE: https://bit.ly/2jptnfb

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