Inadmisibles en la campaña electoral | Jesús Solís Alpuche

Planteamientos críticos sobre violencia, impunidad y desaparecidos

El domingo próximo estarán de visita, padres de los 43 y alumnos de la Escuela Normal Isidro Burgos de Ayotzinapa Guerrero, para recordarnos que el 26 de septiembre de 2014. Nuestro país vivió una de las jornadas más violentas de su historia en materia de crímenes de Estado.  Esa noche le fue arrancado el rostro a Cesar Mondragón y dos estudiantes más fueron asesinados en Iguala, Gro., así como 43 jóvenes desaparecidos hasta hoy.

Reitero la importancia del recorrer del país de esta Caravana de padres y alumnos de Ayotzinapa desde hace casi cuatro años, ya que el ritmo de homicidios relacionados con el crimen organizado no cambia sustancialmente. Y este 2018 puede ser el año más violento desde que se inició el registro en 1996.

El año pasado perdieron la vida más de 25 mil personas, pero en el primer mes de 2018 se contabilizaron 2,146. En la última década se calcula en más de 200 mil las muertes en el país ligadas a la violencia criminal. Por la sola magnitud de las cifras uno supondría que los candidatos y partidos debieran ocupar parte de su programa y  sus propuestas de solución a la violencia con seriedad. Pero no, se repiten generalidades y lugares comunes: más policías con mejores salarios, profesionalización, coordinación, Escudos, mando único, etc.

Lo curioso del caso es que siendo la violencia criminal un tema que atrae la atención de la ciudadanía por su impunidad, por ejecutar homicidios cada vez más atroces y por su porte retador a la acción gubernamental, los candidatos no le dediquen tiempo ni expliquen el conocimiento que deben tener del tema, así como de sus estrategias para resolver el problema. La complejidad del fenómeno no puede reducirse a paliar las masacres y desplegar fuerzas militares en todo el territorio. Si un rasgo sobresale en estos años de pesadilla es que ni se atrapa a los autores materiales ni se conoce a los autores intelectuales, y lógicamente la impunidad campea a sus anchas ya que no hay castigo para ellos.

Es insuficiente y caricaturesco querer desligarse de toda responsabilidad gubernamental con el argumento de que “es producto de las disputas entre los cárteles y bandas por controlar las plazas”. Eso es irresponsablemente elemental. No ayuda en nada, sugiere que será suficiente con que una banda tome el control total para que venga la paz. ¿Es eso lo que queremos, que exista un monopolio del crimen organizado para que supuestamente no exista violencia?

La violencia es sólo la parte más dramática de la red criminal. La masa inmensa de dinero sucio producto de la actividad criminal permite que estos grupos incorporen a su órbita una infinidad de actividades presuntamente legales y de protección para ellos mismos. Una de ellas es el lavado de dinero que permite diversificar su actividad económica. A través de contactos en instituciones bancarias, de transferencias a paraísos fiscales, de negocios de bienes raíces, hotelería, restaurantes, construcción, por mencionar sólo algunos de los ramos en los que se ha detectado la presencia de dinero sucio. En esta rama de la red criminal es imprescindible la presencia y activa participación de ejecutivos de finanzas, de empresarios, de técnicos y profesionales, de grupos musicales, compositores y hasta de connotados deportistas. Es probable que algunos de ellos no sepan en qué están metidos, pero eso no los exime de complicidades con el mundo ilegal.

Por último, está la rama de la política, donde a través de dirigentes de partidos, munícipes, diputados y senadores, el crimen organizado invierte grandes sumas de capital y construye otro Escudo para su defensa y la de sus actividades. Dejamos de lado otros negocios propios de los narcotraficantes donde también sientan sus bases, como el robo, la trata de personas, órganos vitales y la extorsión. ¿Cuánta gente, por necesidad, está directa o indirectamente vinculada así al crimen organizado sólo en el narcomenudeo (que es donde se observa el índice más alto de empleo temporal), que en ocasiones terminan muertos aquí en nuestra entidad, y parecen accidentes?

Como puede suponerse, la telaraña delincuencial que se ha tejido es compleja e intrincada. Miles de personas (no únicamente narcomenudistas) son parte de este engranaje. Pero la cadena se rompe por lo más débil, el ejército de peones encargados de distribuir al menudeo las drogas ilegales son las primeras víctimas cuando los grandes capos se disputan el mercado. El saldo lo sabemos: cientos de miles de homicidios sólo en la última década. Y otras tantas familias inmersas en un destino incierto, empujadas a mantenerse en la misma trayectoria de las víctimas; proclives a repetir el mismo esquema de sus familiares desaparecidos. Como el caso del 5º. Autobús tomado por los normalistas y fue la causa de su muerte y desaparición, porque tuvieron la mala suerte de ver el cargamento de millones de dólares de la droga.

Los candidatos presidenciales, del PRI y el PAN, tanto como l@s llamad@s Independientes se encuentran muy cómodos en la zona de confort de las ocurrencias, el ataque facilón al rival común. Todos contra el PG. O quizás más fácil que acusarse mutuamente de corruptos. Descubriendo el hilo negro. Para qué correr riesgos si van a la raíz de conflicto real. Nadar en las generalidades difusas es mejor que plantear la legalización de las drogas como alternativa para combatir al crimen organizado y sus cárteles. El golpear directamente la línea de flotación del poder criminal y atender a fondo el problema de las adicciones con la intervención del Estado en programas de rehabilitación y prevención. No se les ocurre, porque necesitan de su cortina, que también les fluye poder y dinero…

La Caravana que nos visita el domingo 22 estará en la plaza principal de Tekax a las 10 AM; en la Plaza de Muna a las 4 PM; y en Mérida frente a palacio de gobierno a las 7 de la noche con eventos artísticos y opiniones respecto a la urgente denuncia de la violencia e impunidad que prevalece en el Estado y el país.

Esta Caravana es la voz, la Palabra contra el olvido de los crímenes de Lesa Patria y Lesa Humanidad que nos siguen imponiendo con acciones violentas e impunes, como las de Ayotzinapa, El Charco, Tlatlaya, Acteal, Aguas Blanca, e incluso Tlatelolco.

Esta Caravana es un factor, hoy más que nunca, para hablar, escuchar y remontar el sistema de miedo que impide a las mayorías, la identidad para la reconstrucción posible de la seguridad nacional perdida y empezar a aspirar al Estado de derecho y Bienestar, que merecemos como seres humanos. Entonces si partidos y candidatos callan por conveniencia o complicidad, la sociedad civil, consciente y responsable somos los que debemos apostar, sin complicidades, ni tapujos a la memoria dolorosa de la denuncia.

chantzacan@hotmail.com

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