‘King Kong’, don Poncho y sus más de 15 años de librero en los tianguis de Cancún | Entrevista de Héctor Cobá

Enamorado del I Ching de Confucio, su favorito, él que nunca vendería; manifiesta su afecto por los libros, autores cancunenses, mexicanos e internacionales favoritos; su infancia en Avándaro, su llegada a Cancún, así como su paso de la hotelería al fomento la lectura de textos de toda índole.

Lo único que le puedo decir es que los libros deberían estar prohibidos, ya que a la gente lo atrae lo prohibido, sentencia, al inicio, reacio a la entrevista. Vendedor de libros de viejo en los tianguis de Cancún, brinco obligado hace 15 años al ser liquidado de un taller con 500 libros, posterior a su despido por pensar en la hotelería (egresado del Instituto Politécnico Nacional –IPN– como licenciado en Administración de Empresas Turísticas), don Poncho (Alfonso Mercado Martínez. Valle de Bravo /Valle de Briagos cuando sólo era pura laguna/, Estado de México) a sus 62 años, insiste que deberían prohibir los libros porque así la gente se interesaría en ellos. Tiene tres lustros de ejercer como vendedor de libros de viejo en el tianguis de la supermanzana 101 (cada domingo), lugar conocido por los cancunenses como el tianguis de la 100…, y los sábados en la supermanzana 219 y jueves en la supermanzana 94, otras dos plazas de la Unión de Tianguis de Cancún.

En la ciudad de Cancún está desterrado el nombre de las colonias, no existen, en su lugar están las supermanzanas, y antes se denominaban regiones. En esas supermanzanas se distribuyen, en la mañana y tarde, tres y tres, plazas de tianguis, sumando seis cada día, organizados por la Unión de Tianguistas de Cancún, cuyo presidente es el singular personaje Melitón Ortega García. Hombre de muchos huevos, ya que el producto de gallina vende en su puesto como cada tianguista sus otros productos.

¿Cómo llega a los tianguis? 

Antes de dedicarme a la venta de los libros trabajaba en la zona hotelera, ya que soy licenciado en Administración de Empresas Turísticas por el Instituto Politécnico Nacional, pero me despidieron por mi edad, hace 17 años, y me dijeron que no les interesaba gente que pensara y pidiera aumento de salario, sino que trabajara sin protestar, “no queremos gente que piense ni que sea muy capacitada”. También trabajé dos años en un taller, ahí de repente el propietario me dice que tiene que cerrar y me dice que no tiene dinero para mi liquidación y me da un gran número de libros (500), pensé, ¡el tianguis de la 100!, la salvación de las personas mayores, la sobrevivencia de todos, así empecé vendiendo libros de a 10 y 20 pesos, hace 15 años, en el año 2002. Por ahora tengo otro trabajo en la Central de Abastos de Cancún, de los libros no se puede vivir… Primero comencé buscando dónde comprar libros, luego la gente me empezó ofrecer los libros, de ahí pasé al intercambio, compra y venta de ellos. Veo como mi dinero cuenta, la gente que viene aquí; al principio salía a comprar los libros, luego me los traían a vender, ahora sólo me los traen, por eso cambio, compro, vendo y presto. Ya sea sábado en la supermanzana 219 y jueves en la supermanzana 94 por ahí vivo y no tengo que cargar mis cajas de libros, ya que no tengo coche, el libro está pesado. Tengo otro trabajo en la Central de Abastos de Cancún, de los libros no se puede vivir.

¿A qué edad se interesa por la lectura?

Nací en Valle de Bravo ahora lo conocen como Valle de Briagos, vivía en una casa de adobe. Me tocó el Festival de Avándaro, tenía 16 años, ahí por primera vez probé la marihuana. Amor y paaaaz, peace and love. Yo cobraba un peso para llevar a las personas por una vereda, mientras otros les cobraban 30 pesos, me gané mucho dinero esa vez, pero no pude comprar nada de libros porque no llegaban a mi comunidad, me compré golosinas y le di dinero a mi mamá. Entre las primeras publicaciones que compré están Titanes planetariosJoyas de la Mitología y Leyendas de la Colonia. Desde niño cambiaba cuentos, regalaba, compraba cuentos. No imaginaba que algún día los iba a vender. También leía las revistas de monitos de la época: Roy Rogers, Red Ryder, Hopalong Cassidy. Jugaba a los argonautas… Desde niño siempre me ha gustado leer los cuentos, desde entonces ya cambiaba mis cuentos. Mi formación cultural incluyó 120 días de Sodoma de Pier Paolo Passolini, que la vi en el cine Gran Plaza, cuando apenas comenzaba mi era sexual y nos sacaron del local. Me tocaron puras beldades como Isela Vega, Zulma Faiad y Meche Carreño, con esos ¡hermosos pezones!

¿Desde cuándo radica en Cancún?

Hace 32 años llegué a Quintana Roo, los mismos que llevo viviendo aquí; pasé por la Aduana de Chetumal, antes para entrar a Quintana Roo era obligatorio pasar y registrarse en la Aduana de Chetumal, sólo pasé por ahí, directo llegué a Cancún.

¿Hay lectores y compradores para los libros en Cancún?

Ahí está ese libro sobre Mario Villanueva Madrid: De Cancún a Almoloya. El imperio roto de Mario Villanueva (2002) de Antonio Callejo, hace 15 días, la gente sólo lo hojea y pregunta de qué se trata, pero no lo compran; en cambio un libro que buscan mucho es La Metamorfosis de Franz Kafka, debido que lo utilizan los miembros de Alcohólicos Anónimos 24 Horas. Eso sí el libro acerca de Mario Villanueva está rodeado de puros grandes como Joseph Ratzinger, Edgar Allan Poe, Charles Darwin, Jorge Carpizo McGregor y Alan Riding

El I Ching en el tianguis

Desde mi lugar me divierto, llega mucha gente, incluso aquí cerca había un teporochito que recitaba el I Ching, mi libro favorito, de Confucio, del que se llevó 50 años para su traducción. La entrevista dura casi tres horas, entre preguntas y respuestas, interrumpidas por los saludos de los cuates: ¿Qué pasó Ponchito?, ¡nos vemos Ponchito! Las interrogantes constantes ¿cuánto cuesta éste? Al menos vendió 300 pesos en libros, desde los de 10 pesos hasta el más caro de 50 pesos.

Uyyyy, aparece King Kong

La entrevista se da entre preguntas de sus clientes, frecuentes y desconocidos, y sus cuates que pasan lista con él cada domingos, como el King Kong, que interrumpió parte de las casi dos horas que duró la charla, venta de libro, donde al menos vendió 300 pesos, en el lapso citado.

King Kong es plomero, electricista, albañil y hasta sabe de electrónica, ufano presume que estudió sólo hasta segundo de secundaria y que comenzó a leer con la biblia mexicana La familia Burrón, donde de corridito recita hasta 13 nombres de los personajes de la histórica historieta mexicana (como escribieron Armando Auregochea en La historia de la historieta en México). Enseguida, el exluchador de lucha libre, comenta que le gusta Von Hagen y Benavides con sus historias de la gran pirámide, que está en una búsqueda incansable tras el Libro de la Uranita.

Otro cliente, otra vez interrumpe la entrevista a don Poncho, éste tiene que atender al posible interesado en el engargolado de Ética para Amador de Fernando Savater, ¿no es fotocopia?, pregunta el interesado, “no sí es original, pero se tuvo que engargolar al despegarse las hojas. 10 pesos es su costo”, ni así se lo lleva el preguntón. Recomenzamos, pero llega un conocido que siempre pregunta por los libros Corazón de Piedra y Gota del tiempo, cerveza Superior en mano. “Cada domingo me pregunta lo mismo y nunca compra nada, como me divierto con esto”, festeja don Poncho.

La revista de la uña

Rememora, el también trabajador en la actualidad de la Central de Abastos de Cancún, ya que de los libros no se vive, pero es un trabajo que me gusta. Había una revista: Tropo a la uña -acotación: la publicación de la desaparecida Casa del Escritor, fundada ambas, revista y casa por el escritor de la primera novela de Cancún:Cancún todo incluido Carlos Hurtado (QEPD), fallecido hace tres años y hoy, la revista, del Centro de Creatividad Literaria-; una revista que tuve mucho tiempo y nunca se vendió, a ésta terminé vendiéndola por kilo, recuerdo el año.

El canto rojo de sus libros

“Le doy protección a los libros que lucen el canto color rojo, ¿la razón?, repeler la humedad y las cucarachas e igual repele la polilla”. Nota del entrevistadorDel canto dorado al rojo. Así como en los libros sagrados el canto se pinta de color dorado o plateado en los libros muy preciados, acción que aumenta el valor de su encuadernación el entrevistado lo hace con los que vende.

¿Quiénes son escritores favoritos?

Mis favoritos son James Joyce (yemes yoys, así lo pronuncia), Gabriel García Márquez y Juan José Arreola. De los escritores cancunenses me gustaron dos libros: El olor de la ceiba de Cristina Bain (QEPD) y un libro de Leonardo Kosta (puede ser una de sus novelas: Piel Canela o Cornellius Kostaví, mi bisabuelo, acotación del reportero), aunque no me acuerdo del título. Mis libros favoritos de escritores nacionales son los de Rosario Castellanos, Emilio Carballido; mi autor preferido de la actualidad es Francisco Martín Moreno.

¿Cuáles son los libros más buscados?

Muchos lectores me piden La noche de Tlatelolco de Elena Poniatowska, aunque a veces tengo un ejemplar de ese título y lo hojean, preguntan del libro y dicen ese no, ella ya está con López Obrador; creo que ella ha perdido muchos lectores con esa relación, sus libros no se venden, expone. Los albañiles es un libro que la gente busca con frecuencia, Sidartha de Herman Hesse, El Alquimista de Paulo Coelho, los de Miguel Ruiz, “ya ve que ese va por el décimo acuerdo”, ironiza: “después que comenzó con cuatro…” Otro libro que solicitan mucho es la segunda parte de Raíces, la vida de Kunta Kinte; la vida de Hitler también y Así hablaba Zaratrustade Nietzche.

¿Qué libro no soltaría para nada, que nunca vendería si se viera obligado?

El I Ching no lo soltaría, ni lo vendería, menos la edición que tengo de Editorial Sudamericana. Todos tenemos un libro preferido.

¿Recomendaciones para leer?

Insisto como dijo Mario Vargas Llosa, los libros deberían estar prohibidos, ya que lo prohibido lo busca la gente, a ver si así sí lee la población, así vendería todos los libros. Que la lectura sea accesible para todos es lo que hay que tratar de hacer

¿De no haber sido vendedor de libros qué le hubiera gustado ser?

Desde niño siempre me gustaron los libros y siempre pensaba algún día tendré una librería, lo que he descartado porque la renta de un local es muy cara, pero el tianguis me abrió tres puertas debido a las plazas donde vendo mis libros tres veces, tres días de la semana

¿Qué lo impulsa a vender?

Muy joven vendí la Enciclopedia Grolier, la mejor de la época; me invitaron y tomé una extensa capacitación, los pasos para asegurar una venta exitosa; estar en esa empresa era la mejor carta de recomendación, en cualquier lugar uno tenía el trabajo asegurado por la fama de que quienes ahí laboramos sabíamos de ventas, lo que aseguraba un trabajo a donde vaya uno, en cualquier lugar.

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