El romanticismo ruso llena de alegría el Peón Contreras | Ariel Avilés Marín

Nuestra sinfónica ha iniciado su XXIX temporada de conciertos y lo ha hecho con el pie derecho, pues el primer programa fue plenamente disfrutado por el numeroso y ya consuetudinario público que llena, domingo a domingo, nuestro máximo coliseo de la cultura.

Las tres obras, atinadamente seleccionadas por el Mtro. Lomónaco para abrir la temporada, estuvieron impregnadas de profunda emotividad que la orquesta supo comunicar al respetable y el concierto resultó un eslabón más en la cadena de éxitos de nuestra orquesta.

Siendo que la totalidad del programa se encuadra en el romanticismo ruso, fue un programa de contrastes, ya que en la primera parte se interpretaron 2 obras de Nicolás Rimzky Korzakov y en la segunda la Primera Sinfonía de Piotr Ilich Tchaikowzky.
Rimzky es integrante del llamado grupo de “Glinka y los Cinco Grandes”, todos ellos precursores del romanticismo en Rusia, pero de un romanticismo profundamente nacionalista. Por su parte, Piotr Ilich también es plenamente romántico, más su romanticismo es más universal, Tchaikowzky no se circunscribe a la música rusa, puede decirse que su obra tiene un panorama más amplio.

Además, entre Tchaikowzky y los Cinco Grandes hubo una rivalidad manifiesta, si bien Piotr no caía en el juego de dimes y diretes; por su parte, los del grupo rival no tuvieron el menor empacho de externar, en las revistas de arte en las que colaboraban, opiniones negativas sobre la música de Tchaikowzky y aún le llegan a llamar: “Músico sensibilista y cursi”. Esto no obsta para que los unos y el otro sean considerados, universalmente, grandes maestros de la música de todos los tiempos.

Abre programa la monumental Obertura “La Gran Pascua Rusa”, obra en la que las raíces rusas, caucásicas por un lado y orientales por el otro, se hacen presentes y se conjugan con gran maestría, dando un resultado profundamente emotivo. La obra la inician suavemente los alientos y en seguida entran las cuerdas con los chelos en pizzicato, el concertino nos regala con un delicado pasaje de agudos que llegan a los armónicos y las flautas llenan el aire con dulces trinos, un solo del violonchelo principal es respondido por la flauta y con acentos del arpa; el trombón da una fuerte nota que responden las cuerdas y dialogan, el oboe repite el mismo tema y la flauta aborda otro con escalas y trinos, con el arpa y los chelos lo acentúan en pizzicato, suena dulce el concertino de nuevo y le responde el corno con grave sonido que acentúan las maderas; el violonchelo principal hace un nuevo solo y los alientos todos repiten el tema para dar paso al mismo tema, ahora por el tutti; el arpa juega en un dulce diálogo con el clarinete y estalla la alegría que canta la tuba gravemente y el tutti responde con fuerza; el trombón retoma el tema y la emotividad va subiendo y estalla con gran fuerza, desarrollando el tema que las cuerdas cantan en un dulce pasaje; se oye la voz de la trompeta y entran las cuerdas en pizzicato, los platillos marcan un estallido de fuerza y las cuerdas retoman el pizzicato, los platillos marcan un fuerte estallido de alegría y las cuerdas retoman el pizzicato con el acento de las percusiones que marca el inicio de fuerte pasaje que protagonizan chelos y trombones con gran solemnidad; el trombón canta con dulzura y el concertino le responde, los timbales hacen un solo para dar el cambio a emotivo pasaje que va subiendo con fuerza para dar fuerte entrada al tutti; los trombones cantan y responden las flautas, el tutti entra nuevamente con el tema con gran fuerza remarcada por el bombo que marca nuevo cambio y se aborda un pasaje de gran intensidad, las cuerdas cantan ahora un dulce pasaje y los cornos entran brillantes; el concertino, con gran dulzura y delicadeza hace un trino agudo y rápido y el gong marca la entrada del tutti nuevamente con gran fuerza y las cuerdas cantan en pizzicato con el trombón, y la alegría va subiendo con los acentos del gong, el xilófono, los timbales y los platillos; los metales, brillantemente cantan mientras el gong suena con fuerza persistente y entra arrolladoramente el tutti para llevarnos a un sonoro e impresionante final de la obra. La ovación se deja venir en grande.

Sigue el programa con el Capricho Español, del mismo autor. Lo inicia el tutti con alegría y canta el clarinete con las flautas, el clarinete borda una verdadera filigrana sonora y el violín concertino ataca rápido pasaje, hay un silencio y entran los chelos majestuosamente y los cornos cantan con ellos con dulzura, las cuerdas retoman el tema y cantan también, el corno inglés hace un delicado y dulce solo que responden los cornos y la trompeta con sordina, las cuerdas repiten el tema con gran dulzura y se integra el tutti en la misma forma; el clarinete marca la entrada a las flautas y ambos cantan con las cuerdas en pizzicato, los violines primeros retoman el tema con los cornos y lo canta el oboe con las cuerdas y el clarinete hace dulces escalas y trinos cálidos y estalla la alegría con la entrada del tutti; el concertino canta alegre tema que el tutti repite, y de nuevo el concertino ahora con el clarinete; el redoble de la tarola anuncia un cambio a nuevo tema que inicia la trompeta y el concertino aborda virtuoso pasaje a dobles cuerdas y hace dulces armónicos muy agudos, las cuerdas en pizzicato anuncian un tema que canta la flauta que hace ágil y virtuoso pasaje, suenan los platillos y el clarinete canta cálidamente, responde el oboe con el mismo tema y el arpa canta también el tema y entran las cuerdas con el acento del trombón, de nuevo las cuerdas lo cantan con gran alegría, los cornos hacen un aire flamenco y el chelo principal canta también con aire muy español y entra la flauta con gran alegría y la tarola marca el ritmo, ahora, el pícolo lo canta muy agudo y el bombo pone fuertes acentos, las cuerdas repiten el tema para dar entrada al tutti con el mismo y la alegría estalla con fuerza y las castañuelas marcan el alegre ritmo español; el concertino canta con la flauta y entran las demás cuerdas y de nuevo el concertino, con gran delicadeza, canta con flauta y pícolo y entran los chelos cantando también, el tema que se va replicando, las castañuelas entran a poner gran alegría y el arpa hace rápidas escalas que se deslizan, la fuerza del tema va subiendo, las trompetas entran con la tuba y la alegría se desborda para subir y subir y llevarnos a brillantísimo final. La ovación estalla con gran fuerza y también los gritos de bravo, el director sale varias veces al escenario y en medio de la agitación nos vamos al intermedio.

Al reanudar el programa, la orquesta interpretó la Sinfonía No. 1 Op. 34, “Sueños Invernales” de Tchaikowzky. Esta obra, de estupenda calidad, figura muy poco en el repertorio de las orquestas, no sabemos por qué, pues es muy buena. Tiene algunas características técnicas poco acostumbradas; por ejemplo, Piotr utiliza varios pasajes en los que usa sólo las violas, lo cual es muy poco frecuente en las sinfonías, y su efecto de gravedad media es muy bello; por lo general, en estas obras orquestales de formato mayor, las violas se ven constreñidas a una labor de acompañamiento y pocas veces son solistas.
Por otro lado, esta sinfonía pone un peso medular sobre el fagot, este bajo de las maderas tiene en la obra la gran mayoría de las introducciones, muchos pasajes de solista y varios y muy bellos duetos con flauta, clarinete, oboe y cuerdas; casi puede decirse que tiene un papel de concertista.

El primer movimiento, Allegro tranquilo, lo inician las cuerdas suavemente y entran en dúo flauta y fagot y luego canta la flauta con los chelos y en seguida hace dúo con el oboe y de nuevo con los chelos, canta la flauta con los violines y los chelos retoman el tema y ahora las flautas con los violines y se arma un diálogo múltiple y sonoro que va subiendo con fuerza, las flautas cantan un tema que da entrada al tutti para dar paso al canto del clarinete al que responden los chelos gravemente, se une el resto de las cuerdas y se aborda un tema apasionado y luego rápido que va subiendo y los metales estallan con fuerza brillante; cantan los cornos dulcemente con las violas y el fagot canta con las cuerdas una larga y dulce nota del oboe da entrada a las cuerdas con gran emotividad; los timbales ponen fuerte acento y la trompeta canta brillante y las cuerdas la acompañan con pasión; los chelos cantan con dulzura y el corno da también una larga nota que la flauta acentúa y en seguida canta con las cuerdas y de nuevo los chelos con la flauta en diálogo sonoro y abordan un pasaje apasionado que replican los alientos todos con fuerza; cantan las flautas y responden las cuerdas y sube la música con fuerza para un estallido que anuncia la trompeta, los chelos cantan y responden los violines y luego las flautas, de nuevo chelos y violines dialogan y las flautas acentúan y sube con fuerza la música con el acento de los timbales canta la flauta y la cálida voz del fagot nos lleva tranquilamente al final del movimiento.

El segundo movimiento, Adagio cantábile, ma non tanto, lo inician las cuerdas con suavidad y los chelos en pizzicato y se aborda un pasaje dulce y apasionado, suave y lento, la flauta pone dulces notas y entra suavemente el oboe y la flauta le responde, el oboe canta con el fagot muy dulcemente, largo y sentido, el dulce diálogo entre oboe y fagot continúa contrastando la aguda voz del uno con la grave y dulce del otro, las violas cantan y los chelos marcan en pizzicato y el fagot dialoga con ellos con gran dulzura, los chelos reabordan el sentido pasaje con el dulce canto del fagot en delicadísimo diálogo que se repite, los violines cantan con dulzura y responden las violas con el fagot que canta dulce y largo, clarinete y flauta cantan con los violines y las maderas repiten el tema que en seguida vuelve a las cuerdas y la flauta lo repite con los chelos en pizzicato, cantan las cuerdas y el corno da una fuerte nota y canta con las flautas, las cuerdas ponen un acento muy emotivo y la música va subiendo con pasión, las cuerdas abordan dulce pasaje muy sentido y las flautas ponen la nota final muy dulce.

El tercer movimiento, Scherzo, lo inicia la flauta con las cuerdas y dan paso al dulce canto del fagot, cuerdas y flauta retoman el tema y canta el clarinete y entran las cuerdas subiendo con fuerza y aborda dulce pasaje la voz del fagot que canta suave y cálido, suben con fuerza las cuerdas y se entabla un diálogo entre clarinete y flautas, las cuerdas abordan melódico pasaje y el fagot sigue cantando con dulzura, entran los chelos gravemente y las demás cuerdas se unen con gran sentimiento, la emotividad va subiendo y el corno pone un acento y las cuerdas abordan dulce pasaje que las flautas marcan, entran en dúo oboe y fagot dulcemente y se une la flauta y la voz va pasando de uno a otro y entran las cuerdas y cantan con las maderas, el fagot vuelve a cantar y le responden las cuerdas, el redoble de los timbales marca un cambio dramático y entran los chelos con suavidad y de nuevo canta el fagot y nos lleva al fuerte final del movimiento.

El cuarto movimiento, Finale, lo inicia el fagot solemne y responde el clarinete y las flautas y entra el oboe y luego las cuerdas suavemente, los violines cantan sentido tema con el fagot, delicado y muy dulce, el fagot aborda con gran maestría delicados pasajes, los timbales marcan un cambio y el fagot canta de nuevo, hay un silencio breve y entran los chelos y de nuevo el fagot, los chelos abordan tema que va subiendo con fuerza y entran las trompetas brillantes y el bombo acentúa y se le unen los platillos y se desborda la alegría con fuerza, las cuerdas cantan con rapidez y gran alegría con el fuerte acento de los metales, cantan las violas con los chelos en pizzicato y el corno replica el canto y entra con gran fuerza el tutti con el acento fuerte de las percusiones, dialogan clarinete y fagot y flauta y oboe, entran las violas y cantan soberbio pasaje con el fagot y luego los chelos, dialogan las cuerdas con las maderas con el acento de los metales, los trombones retoman el tema y las cuerdas entran y van subiendo con fuerza para dar paso al tutti que, con los platillos, aborda un alegre pasaje, las cuerdas retoman el tema y éste va transitando entre ellas, por las diversas secciones, entra de nuevo el tutti y baja la fuerza, canta la flauta con el oboe y los chelos y el fagot canta de nuevo con la flauta con gran dulzura y luego oboe y fagot con cornos, hay un pasaje lento y suave y entran los violines con dulzura y se van incorporando las demás secciones de cuerdas y va subiendo la emotividad, el bombo marca un fuerte acento y se desata la alegría con mucha fuerza para abordar rápido y sonoro pasaje que va subiendo con más fuerza y nos va llevando a tremendo y sonoro final del movimiento y la obra.

Tremenda ovación y gritería se desatan, el director entra y sale varias veces y va dando créditos a los solistas. Creemos que el Mtro. Lomónaco, al primero que debió poner de pie era a Miguel Galván, por el enorme peso que en la obra tuvo el fagot. Anotamos también, gratamente, la sobresaliente actuación de Gocha Skhirtladze, como violín concertino, sus agudos, sus armónicos, sus pasajes a doble cuerda fueron verdaderamente soberbios.

Veselín Dechev nos deleitó con sus partes de solista en el violonchelo; y nos fue muy grato escuchar el solo del corno inglés, ejecutado por Mahonri Abán, músico totalmente formado aquí entre nosotros.

Salimos del Teatro Peón Contreras con la satisfacción de corroborar la magnífica orquesta que tenemos. ¡Qué siga este paso firme y adelante!



Categorías:ARIEL AVILÉS MARÍN

Etiquetas:, ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: