Los priístas | Jesús Peraza Menéndez

Los priístas yucatecos son de dos tesituras. Unos, ya muy pocos, vienen de la era del partido único avasallado por los caudillos populares más o menos reformistas autoritarios –bonapartistas- sobre todo el cerverismo, con la anticipada muerte de su líder único e insustituible, basado en los procesos de control político de bases sociales contenidas para dar cauce a los empresarios conservadores.

Víctor Cervera Pacheco no era empresario sino político con un sentimiento nostálgico provinciano, arraigado en abstracciones indescifrables como la generalización de “Yucatán” o “México”, una nebulosa convicción habitada por las necesidades sociales, públicas y de masas: desempleo, miseria, discriminación con privilegio racial que hereda del sistema de señorío de las haciendas henequeneras las “buenas conciencias” que sumergieron a la población maya en la desnutrición, pérdida de estatura, bajo la presión del despojo de su territorio con la contrarreforma agraria, la manipulación y corrupción de líderes mercenarios que vendieron el suelo y los destinaron a ocupaciones precarias con ingresos pírricos, las empresas modernas feudales con trabajo servil y algunos casos semejante a la esclavitud.

Los otros priístas son “jóvenes” con sueños señoriales cortesanos, son las descendencias de los viejos políticos que ingresan a la política ya con una visión empresarial de negocio-saqueo porque heredan las fortunas que amasaron sus progenitores, o algunos, como Jorge Carlos Ramírez, que hicieron ellos mismos saqueando los bienes públicos, sirviendo a Televisa, participando o encubriendo los desfalcos públicos o de la banca, el robo, el despojo de tierras. El capitalismo yucateco esta signado con los asesinatos de los opositores desde Felipe Carrillo Puerto que gobernó hasta Efraín Calderón Lara que organizó el movimiento estudiantil y éste se dirigió a la organización sindical de los trabajadores.

En Yucatán hasta la izquierda académica es conservadora y de derecha, dueños de pequeños señoríos. Los teóricos “críticos” son empresarios que igual especulan con la tierra y los desarrollos urbano-residenciales, unos les venden a los otros entradas hollywoodenses y bardas perimetrales que les dan categoría sobre las comunidades mayas que los proveen de mano de obra y de servicios que resisten en su núcleo sobre la ancestral organización matriarcal con la lengua maya que es una resistencia biológica autopoética que reduce con la práctica toda teoría de cubículo todo oportunismo de servirse de su cultura, que los hay oportunistas vivales que se adjudican la representación de los mayas para eventos académicos sin mayas.



Categorías:Jesús Peraza Menéndez, OPINIÓN, POLÍTICA, YUCATÁN

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