El efecto comodín | Jorge Lara Rivera

Los reportes de inflación acumulada revelan la magnitud del daño causado al país por las metas anuales de entre 2% y 3% impuestas al respecto por Agustín Carstens Carstens, gobernador del Banco de México (que incumplió –aquélla llega ya a 6.7%) so pretexto de la salud financiera macroeconómica. Olvidado el objetivo esencial del Banco Central que es velar por la fortaleza del peso y no controlar la inflación, el estrago alcanza ya el 100.06% de pérdida del poder adquisitivo del dinero entre el año 2000 y el día de hoy. Tal se explica en parte por el alza inexorable de las gasolinas (paradójico siendo un país exportador de crudo), puesto que abastecer el consumo interno (al cual se subsidió largo tiempo, resultando beneficiarios colaterales empresarios y clases medias) requiere importarla la mayor parte. Dos causas externas: el encarecimiento por el constante aumento del precio internacional del petróleo procesado y sus costos de importación (en dólares). Pero dentro, la política energética equivocada seguida por los gobiernos tecnócratas neoliberales de no invertir en refinerías nuevas ni dar mantenimiento a la planta existente en ese rubro, y al despiadado saqueo y sabotaje de PEMEX emprendidos con voracidad por las 2 administraciones PANistas (Fox y Calderón), donde se vivió el auge de la criminal ‘ordeña’ en tomas clandestinas peligrosísimas, cuyos efectos padecemos, a efecto de quebrarla a favor del gran capital. 

La próxima salida de Agustín Carstens del Banxico para regresar a servir a sus amos ahora en el B.I.S. (formado por 20 bancos centrales de todo el mundo, jefaturado por un Comité de titulares de los 7 más poderosos –entre ellos los de Alemania, Inglaterra, Japón, Italia, el Banco Central Europeo y la Reserva Federal), que por desgracia coincide coyunturalmente con las sombrías negociaciones sobre la continuidad del TLC que desalientan la inversión, y el inicio del proceso político electoral, a lo cual podría añadirse el relevo en el banco de la Reserva Federal de Estados Unidos, obliga repensar.

La mentalidad de mercachifle del tipo queda fuera de duda (fue él quien dijo que “un libro es un zapato” asimilando arte y cultura con el lucro empresarial) por más que ante los draconianos dictados del Fondo Monetario Internacional, su manso comportamiento –estilo los ‘Chicago boys’ de Milton Freeman– le haya permitido agenciarse el reconocimiento de la Facultad de Economía de la Universidad de esa ciudad norteamericana. La dilación y marrullerías en las medidas que adoptó frente a la ‘volatilidad’ del tipo de cambio peso/dólar en el mercado de divisas, subsidiando mediante la subasta de millones de dólares, la compra de éstos por los grandes grupos empresariales, con su corolario de fuga de capitales, siempre despertó sospechas; en especial por su remitir demasiado a la desaseada conducta de Luis Téllez Kuénzler al frente de la Bolsa Mexicana de Valores que favoreció a sus cercanos y antiguos socios con el uso indebido de información privilegiada. Pero a Carstens Carstens, glotón del presupuesto, nunca le ha importado servir a México. Se ha servido –voraz– de él. Oneroso, el funcionario nos ha salido demasiado caro en los 13 años que lleva sangrando el erario de México, sea como asesor del usurpador Fox, y subgobernador del Banxico (2000/2003), ya ‘dobleteando’ sueldo de medio millón de pesos al mes (2006) primero como Secretario de Hacienda y subgobernador del Banco de México durante el calderonato (cuando ‘contribuyó’ al empobrecimiento masivo de los mexicanos –amén de sus excentricidades, oficinas ‘blindadas’, viajero VIP frecuente con alojamiento de gran turismo en gira mundial); y luego enquistado como Gobernador del Banxico (desde 2010) ratificado por el gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto que el jueves 1º de diciembre de 2016 anunció su salida luego postergada 6 meses, pero debió despedirlo cuando venció su 1er. período, en lugar de dejarse llevar por el canto de sirenas oligárquicas que festinan sus supuestos ‘méritos’ que estriban en cumplir servilmente directrices del FMI (del cual ha sido añejo pupilo bajo las órdenes de Christine Legarde a quien pretendió madrugarle en el juego por la dirección del impío organismo) causante de la mayor asimetría en la concentración de la riqueza en la historia del mundo en 19 grandes emporios e individuos, al costo de la pobreza del 63% de la población mundial. Justo cuando Canadá presiona por elevar los salarios mínimos que pasarían a $79 en CDMX, mientras otros recomiendan $94, e investigadores sociales elevarlo a $570 para cumplir el mandato constitucional y devolverle poder de compra y es posible si los empresarios moderan sus ganancias de 78% a 50%, Carstens quien de tanto privilegio ha gozado lo desaconseja porque “podría crear presiones inflacionarias”. El muy jijo.

*Artículo publicado con la autorización del autor, colaborador del periódico Por Esto!; léase también en este medio

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista del Diario Arte y Cultura en Rebeldía; en este espacio, ejercemos la Libre Expresión

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