Peña y Nieto | Carmen Aristegui

En nada se ayudó Santiago Nieto Castillo al comparecer ante Televisa -antes que en el Senado- para hablar del escándalo que desató su destitución de la Fepade.

En vez de aclarar, el personaje ahondó las dudas sobre si fue o no presionado por realizar la investigación del caso Odebrecht, tal como lo consignó Grupo Reforma.

En el “timeline” de Televisa se registraron sus frases: “He mencionado que yo no acepto ningún tipo de presión… Si alguien tenía intención de presionarme, eso no lo sé… Una carta como la que presentó Lozoya no presiona y yo mismo le contesté… Qué tipo de Fiscal sería si me dejo presionar por cualquier tipo de carta (¿?)… No afirmé al periódico Reforma que Emilio Lozoya me estaba presionando… No hay presión si no te dejas presionar”.

Durante un foro en la UNAM, Nieto Castillo dijo: “Tengo un caso muy famoso de una empresa brasileña, donde una de las personas involucradas envía una carta diciendo que yo haga un pronunciamiento respecto a su inocencia… Esta carta refleja en gran medida la impunidad, es decir, el planteamiento de que ‘soy una figura pública’, la autoridad se tiene que disculpar”. ¡Uff!

¿Fue o no presionado Santiago Nieto por investigar el caso? Como se observa en sus propias palabras ha dicho: sí, no y no sé, indistintamente. Sembró la idea -con Grupo Reforma y en la UNAM- de que el escrito legal que le envió el ex director de Pemex contenía un mensaje intimidatorio. Lo cierto es que de la lectura de la carta no se desprende que Lozoya le haya pedido disculpas públicas o una exoneración como dijo y/o sugirió en el foro de la UNAM.

Lozoya lo que pedía era que Nieto Castillo le informara si, efectivamente como señalaban notas de prensa citadas en la carta, había una investigación en su contra y que -de ser así- lo diera por presentado. La pretensión de Lozoya era acceder a la carpeta de investigación a lo que, como imputado, por supuesto que tiene derecho.

A Nieto Castillo se le puede recriminar no que haya hecho alusión a la carta de Lozoya, sino que haya jugado con una interpretación de la misma que no se sostiene. Por eso Lozoya decidió hacer público el documento.

A Nieto Castillo se le puede recriminar una conducta errática con el asunto de la carta, pero no al punto de justificar su destitución. No, estando bajo su responsabilidad una investigación de esta envergadura y no cuando la defenestración de Nieto Castillo será interpretada, inevitablemente, no como una sanción proporcional a la falta, sino como el aprovechamiento de una torpeza para descarrilar un proceso que -de realizarse con seriedad y firmeza- podría llegar hasta la figura presidencial.

¿O alguien cree que en la destitución de Nieto Castillo no pesó la figura de Peña Nieto? ¿O alguien cree que la maquinaria echada a andar para sostener la destitución de Nieto Castillo no cruza por el interés de frenar y/o reconducir el caso Odebrecht ante la posibilidad -cercana o remota- de que el fiscal Nieto Castillo estuviera realizando una investigación seria con la denuncia presentada por legisladores de Morena?

Horas antes de presentar su renuncia como Procurador General de la República, Raúl Cervantes dijo a un grupo de legisladores que la PGR había concluido las indagatorias del caso Odebrecht.

Se refirió al asunto como “uno de los mayores esquemas de corrupción internacional que se hayan visto en América Latina y en México”. Se refirió al esquema corruptor con el que se obtienen contratos de obra pública mediante sobornos que son colocados en paraísos fiscales.

No quedó registro si se refirió a la parte del conocido esquema que contempla financiamiento ilícito a campañas políticas. Tampoco si se refirió a la carpeta abierta en la Fepade para investigar si los 10 millones de dólares que habrían sido depositados a cuentas asociadas a Lozoya -según declaraciones del ex director de Odebrecht en México- habrían sido utilizados para la campaña del PRI en el 2012. Campaña, por cierto, de la que también formó parte.

Cervantes ya no es procurador y el Fiscal Nieto Castillo se encuentra en el limbo de ser o no destituido.

Por su parte, Peña Nieto está ante la inminente designación del candidato de su partido a la Presidencia de México y con ello inicia formalmente el ocaso de su sexenio.

Cabe hoy preguntar: ¿qué tan distinto será el futuro de Peña Nieto y los suyos si se mantiene o no al frente de la Fepade el señor Nieto?

FUENTE: EL MAÑANA

ENLACE: http://bit.ly/2hJZ1Uh

NOTA: Texto publicado original el 28 de octubre próximo pasado en la fuente citada. 

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