La cultura hindú descrita por la danza de Samanvya | Víctor Salas

Por múltiples razones la cultura hindú es un fuerte atractivo en el mundo. En ese contexto el grupo de danza y música Samanvya logró llenar en su totalidad el teatro Peón Contreras.

La danza hindú sorprende por sus equilibrios, resistencia en los grand pliés, el movimiento de los ojos, los dedos de las manos y por su capacidad de contar historias con esos recursos.

India es la mística en su esplendor y el más allá del estado físico. Pareciera que es una cultura desarrollada debajo de la sombra de los árboles de un edén imaginario o en las corrientes de ríos inventados. Existe, pero pareciera que es una palabra que flota en la atmósfera atisbando los sucesos del orbe, para conservar de él su sabiduría, porque sabia es ella en toda la lontanía de su existencia.

En danza, la cultura Hindú aportó la famosa cuarta posición de los pies del ballet clásico y en la contemporánea, ha servido de fuente de inspiración a más de uno de los genios de la danza moderna Su pensamiento y búsqueda ontológica ha sido guía de la vida espiritual de muchos occidentales.

Quizá por esas múltiples razones, la cultura hindú es un fuerte atractivo en el mundo. En ese contexto, el grupo de danza y música Samanvya logró llenar en su totalidad el teatro Peón Contreras, la noche del sábado 28 de octubre, en el marco del FIC-MAYA 2017.

Un pequeño grupo de ejecutantes, maduros algunos, muy jóvenes los otros, nos expusieron un país que conserva sus tradiciones, mitos y leyendas, pero que también camina sobre los terrenos de la vanguardia. Así pues, Samanvya nos muestra esta doble vertiente de ese milenario país, atrapándonos los sentidos para arrimarlos hasta ellos, para juntos ir por los senderos de la narrativa de sus danzas, físicamente inexplicables, por sus extrañas coordinaciones, como las de un dedo dislocado con una cadera empujada hasta su extremo externo. O, los ojos moviéndose al rito del golpeteo de los pies, en una posición tan abierta o rotada hacia afuera, que resultaría la envidia de cualquier bailarín teatral de occidente.

La bailarina principal del grupo es una iconografía con vida, sus formas corporales parecen salidas de un libro antiguo y la dulzura de su rostro nos capta para seguir el proceso de sus coreodrama.

Ella y su compañero, lograron duetos de una inexplicable belleza sin ningún malabarismo, con los pies sobre la tierra y, logrados tan solo con las manos, los dedos y las caderas.

Junto con las Odissis o danzas tradicionales, el repertorio de este grupo traía varios números de danza contemporánea desarrollados a partir de la propia forma dancística de su país. Sus danzas fueron muy interesantes, aunque nada novedosas.

La iluminación impidió destacar todos los rasgos sobresalientes de esas interpretaciones porque o fue muy oscura o estuvo centrada en cinco haces circulares de luz. Sin embargo, la calidad de los ejecutantes de Samanvya fue tan clara y fuerte que nos atrapó la capacidad de concentración.

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