¿Ivonne Ortega, la rebelde del PRI? | Armando Pacheco

Cuando Ivonne Aracely Ortega Pacheco fue candidata a la gubernatura del estado de Yucatán tuvo como eslogan “Yo juego limpio”, se repartieron calcamonías a “discreción” y un gran sector le creímos sus propuestas de campaña, además de que estaba como factor clave el descontento de los habitantes de casi todo el oriente, occidente, poniente y me atrevo a decir que del centro de la entidad, ya que el titular del Ejecutivo en aquel entonces, Patricio Patrón Laviada (a) el Alto Vacío, había abandonado totalmente los programas sociales y, como consecuencia, al campesino yucateco, pues su estadía de seis años se concentró en crear proyectos para la oligarquía dominante y extender, esos sí, con ayuda, dicen los que saben del tema, la drogadicción en Yucatán.

La ahora aspirante a la candidatura del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la Presidencia de México, anda recorriendo las entidades federativas del país sin explicar cómo dejó a su estado gobernado; tampoco, el cómo sacó tiempo, ante su gran responsabilidad como primera mandataria de la entidad, para entrenar arduamente y bajar los kilos de más con los que se le conocía en tiempos pasados, e incluso, quienes saben, la han acusado -eso sí, sin pruebas contundentes- de que utilizó el erario público para ciertas operaciones estéticas que se reflejan hoy en la figura que tiene.

Fuera de esos detalles que pareciera sólo importarle a los que habitamos en Yucatán, ahora Aracely, no Arámbula (por eso de que le gusta juntarse con las estrellas hoy apagadas como el cubano William Levy) sino Ortega, ha criticado fuertemente a su líder nacional por la forma en la que, posiblemente, se le deje fuera de la jugada en las decisiones importantes del tricolor e incluso le impida ser una contendiente a la precandidatura presidencial.

Ahora nos habla de que en México se necesita cambiar de políticas económicas y sociales, además de coincidir en que se requiere un gobierno de coalición, esto sí, sin mencionar que en sus cinco años al frente del estado, hizo todo lo posible porque el tricolor tuviera carro completo tanto en el poder legislativo como en los municipios, y casi lo logra.

La rebelde del PRI, digámosle así, hoy también usa la bandera de la mujer como estandarte y acusa a los partidos políticos de que estos son el mayor obstáculo para que las mujeres pueden ejercer derechos políticos, situación, al menos, no tan clara, pues cada día vemos, por fortuna, que las mujeres toman más fuerza en todos los rubros sociales. Ella -hay que recordarlo-, con ese feminismo extremo, hizo una ley en Yucatán donde hoy e incluso es difícil condenar a una fémina que sea agresora o delincuente.

En fin, mucho se podría hablar de esta rebelde del PRI que, seguramente, de no ser privilegiada de su partido, tendrá que apechugar porque el tiempo de inscripción de independientes ya terminó. Ya veremos qué nos deparan los próximos días. Ya veremos, qué sorpresas da el señor demagogo de Enrique Ochoa Reza en las próximas horas.

Estaremos pendientes

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