La pus | Jorge Lara Rivera

“Filtrada” a los medios con muchos días –si es que no semanas de anticipación si se atiende a las declaraciones–, la salida de la “bloody Mary” panista de esa madriguera oligárquica fundada como eco del fascismo en septiembre de 1939 el cual habitó por 33 años, sorprendió sólo a los más despistados. Hace meses que era bola cantada, a juzgar por la calculada rispidez de esos presuntos desencuentros que junto con el poblano Rafael Moreno Valle Rosas a ritmo de “la muñeca vestida de azul” sostuvo con Ricardo Anaya Cortés, otrora ujier de su aún esposo (el genocida Felipe Calderón Hinojosa), el cual se hizo con la presidencia partidista derrotando al hoy inepto gobernador de Chihuahua, Javier Corral Jurado. Ni hablar de los aspavientos de paleros y pormenores que precedieron tan intranscendente como sesgada desaparición, obvia estrategia electorera del grupo que promueve a aquélla. Falsa fue también la afectación de sus veleidosos turiferarios en la comentocracia quienes hicieron aspavientos por el rudimentario pronunciamiento del dinosaurio Ernesto Ruffo Appel (beneficiario de la concertacesión salinista y chantajista recaudador de fondos para la campaña que encumbró en el partido conservador al velocirraptor Anaya Cortés) al calificar su separación del PAN como la salida de “la pus”, cuyas 2 acepciones más conocidas hacen infortunado el símil ya sea que se trate de una secreción espesa amarillenta o blancuzca desde tejidos inflamados por una infección de la cual es signo, o tratándose de patologías en que se produce sin infección, pero con necrosis o acumulación de tejido muerto. A la luz del despreciable comportamiento de los dirigentes panistas y su satélite perredista con respecto a la necesidad de aportar solidarios con los miles y miles de mexicanos afectados por los sismos y los huracanes los cuantiosos recursos públicos que se embolsan los partidos, no se sabe si es peor lo que se ha ido que lo que se ha quedado. 

Así, oírles por estos días pontificar sobre “Democracia” –a ella quien al igual que el (c)Anaya Cortés y lo mismo Ruffo Appel, son producto del “dedazo”, la decisión cupular y la imposición en cargos y puestos para los cuales jamás obtuvieron la legitimidad del voto ciudadano– y de “candidatura independiente” y “ciudadanía” mueve de incredulidad a risa porque está de sobra claro que ellos encarnan falsificaciones de lo ciudadano y dependen ostensiblemente de los poderosos intereses de que son testaferros y portavoces. El propio Andrés Manuel López Obrador, quien es viejo lobo de la política, ha identificado como peón del salinismo a Ricardo Anaya (así, no se necesita ser genio para entender por qué Ruffo Appel “cuerpea” a éste frente a sus ex patrones Calderón y Zavala).

Es más, aunque parezca encajar con los delirios de la teoría conspiracionista cabe maliciar, por los antecedentes cosméticos de que tanto gustan echar mano los panistas, el mentado pleito interno en Acción Nacional que sin decoro ni recato ofrece por estos días un espectáculo repugnante, como parte de una astuta jugada.

Antes que convincente la maniobra despierta sospecha. Escandaloso –el ardid– sí, pero dudoso. Acostumbrados al fingimiento y al juego doble, resulta obvio que tras estudiar las posibilidades cocinaron la alianza con su satélite PRD al tiempo que recorren el sendero de la candidatura independiente por si las dudas, esperando a la posibilidad de unirlas en un momento dado. Pero tienen un plan preciso que sigue el calendario del INE. Después de todo, salvo la inopinada salida de Luisa María “Cocoaína” Calderón Hinojosa, a la que impensablemente no se sumó su genocida hermano, ni el resto de la parentela, mientras que los senadores autodenominados “rebeldes” ante el CEN de Acción Nacional dejaron ya claro que No se van a ir del partido, aunque pronto enfrentarán la disyuntiva de no poder apoyar a la “bloody Mary”, so riesgo de ser expulsados, pero tampoco querrán hacer el juego a Anaya Cortés, a menos que… Y además, por si los signos no fueran suficientemente elocuentes, el aliancismo contra natura entre Ricardo Anaya (PAN) y Alejandra Barrales (PRD) tiene la marca de clase del mercenarismo más vil y oportunista. La divisa que los une no es muy diferente: poder y dinero ¡Pus qué se le va a hacer!

 

*Artículo publicado con la autorización del autor, colaborador del periódico Por Esto!; léase también en este medio

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista del Diario Arte y Cultura en Rebeldía; en este espacio, ejercemos la Libre Expresión

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s