Armas nucleares | Carmen Aristegui

Sumar voces en contra de las armas nucleares en el mundo se ha convertido en un imperativo para la humanidad. Un tema urgente, si nos atenemos a una realidad inobjetable: el Presidente de una de las dos naciones que poseen el 95% de las armas nucleares en el planeta ha entrado en una bravata en contra de uno de los mandatarios del universo de nueve países que poseen y desarrollan armamento nuclear cuyo potencial de destrucción es descomunal.
El mundo parece volver a tomar conciencia de su enorme fragilidad ante la fuerza destructiva que se ha acumulado y la relativa facilidad con la que podría desencadenarse una conflagración de este tipo con consecuencias funestas. La alarma está más que justificada estando al frente de decisiones tan graves jefes de Estado como los que hoy gobiernan Corea del Norte y Estados Unidos.

El tratado internacional por la prohibición de las armas nucleares –con efectos vinculantes y cuyo contenido han firmado más de 50 países– y el Premio Nobel de la Paz a un enorme colectivo de personas en el mundo –que se ha instaurado como campaña permanente– son dos poderosos motores para que otros millones de personas, ONG e instituciones se sumen, agreguen voces y capacidad de reacción –cualquiera que sea su tamaño– para exigir la eliminación de este tipo de armas en cualquier lugar del planeta.

En toda la extensión de la palabra, la humanidad tendrá que manifestarse con todos los medios a su alcance para obligar a las potencias –que hoy se niegan a firmar– a que asuman que ha iniciado un proceso mediante el cual se declara formalmente ilegal el desarrollo, posesión y uso de armas nucleares. Se trata de la primera acción del resto del mundo no nuclearizado para frenar y desmontar esta monstruosa maquinaria. Se requerirá de un esfuerzo titánico para que, lo que hoy hay se mueva un milímetro.

El grupo de organizaciones y activistas que instalaron la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN) ha sido reconocido por su empuje y papel fundamental en las negociaciones que desembocaron en la aprobación del tratado –el primero en su tipo– internacional protocolizado en Naciones Unidas en julio pasado.

Quienes hayan oído o leído hace unos días al doctor mexicano Jans Fromow Guerra, consejero internacional de ICAN, se habrán sorprendido con los datos ofrecidos. “…En el mundo hay al menos 15 mil bombas nucleares, mil 800 de ellas se encuentran en estado de alerta máxima… Hiroshima y Nagasaki eran bombas pequeñas … (con) poder explosivo equivalente a 12 millones de toneladas de TNT. (Ahora)… hay bombas de 21 kilotones, o hasta de un megatón… La capacidad de poder explosivo que tenemos en la actualidad es de miles y miles de veces mayor a todo el poder de todas las armas que se ocuparon durante la Segunda Guerra Mundial … hemos hecho una serie de estudios acerca de qué pasaría con una supuesta conflagración nuclear que ocurriera en la frontera de India y Paquistán, solamente utilizando la mitad del arsenal disponible de estos países. Los resultados son terribles, no sólo por el número inmediato de muertos sino también lo que se desprende en incendios y contaminación a la atmósfera que repercutiría en la producción agrícola y provocaría una fuerte hambruna”, contó.

Nadie puede ver con ligereza la reciente revelación de The Washington Post, sobre informes de inteligencia de EU que concluyen que Pyongyang ha desarrollado una ojiva nuclear que puede colocarse y viajar dentro de sus misiles. Recordemos que Corea del Norte fue sancionada por la ONU, precisamente, por dos pruebas intercontinentales que realizó con misiles balísticos hace pocos meses.

Trump, que no atempera el panorama, ha dicho que Corea del Norte será atacada con “fuego y furia”, si continúan las amenazas. La imagen de este par de individuos –a cual más de impredecibles– que tienen el poder de dar una orden que podría desatar una conflagración inimaginable, es lo que ha desatado la incertidumbre a escala planetaria. Fromow Guerra se refirió al famoso “botón rojo”: “…Es así de fácil, es muy cercano a lo que vemos en las noticias, tienen pocos minutos para actuar si deciden hacerlo”. De ese tamaño es el desafío.

FUENTE: ZÓCALO

ENLACE: http://bit.ly/2yhBzXZ

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