¿Por qué todavía no hay dinero del FONDEN? | Data4

Ocho días después de que el 19 de septiembre un terremoto volviera a sacudir a la CDMX; ocho días de caos, de desesperación, de dolor y de mucha solidaridad, en la cuenta de Twitter de la Presidencia de la República en lugar de anunciarse acciones para asistir a los damnificados, o gastos, o planes de reconstrucción… se pedía que la gente donara lonas y cobijas para apoyar a los damnificados.

¿Qué está pasando que, aunque la Secretaría de Hacienda sale a anunciar que hay 9 mil millones de pesos para atender el evento, ocho días después del desastre más devastador que ha sufrido la CDMX en décadas la presidencia de la República todavía necesita que la ciudadanía done lonas y cobijas? Nos dispusimos a averiguarlo.

¿Cómo funcionan los fondos de desastre en México?

Entender cómo funcionan los fondos de desastre en México y el proceso para que se apliquen después de uno, es sorprendentemente complicado. Para resumirlo de manera breve: Dentro del Sistema Nacional de Protección Civil se encuentra la Dirección General para la Gestión de Riesgos (DGGR); este órgano del gobierno federal es el encargado de manejar los dos grandes fondos para hacer frente a desastres en el país: el Fondo de Desastres Naturales o FONDEN y el Fondo para la Prevención de Desastres Naturales FOPREDEN.

Mientras que el FONDEN sirve para hacer frente a emergencias después de la ocurrencia de un “fenómeno perturbador”, el FOPREDEN sirve para dar apoyos preventivos, como por ejemplo los 19,435 millones de pesos que se le otorgó a la CDMX en 2015 para desarrollar “un sistema integrador del atlas de peligros y riesgos”, mismo que seguimos sin poder consultar.

Por otro lado, acceder a los recursos del FONDEN es un barroco proceso burocrático que puede tardar meses y continuar a lo largo de años. De hecho, el FONDEN no transfiere recursos a las entidades (con contadas excepciones), sino que aprueba acciones y salda facturas en nombre de las entidades (BANOBRAS es el fiduciario del FONDEN), para lo cual las entidades deben abrir créditos.

Dado que pueden pasar muchos meses para que las entidades que sufrieron un desastre reciban fondos a través del proceso normal de FONDEN, se creó la figura de los “Apoyos Parciales Inmediatos” (APIN), los cuales buscan financiar “acciones emergentes de carácter prioritario y urgente” en situaciones críticas. Suena como una gran idea ¿no?, un mecanismo que permita que los recursos lleguen más rápido a los lugares que lo necesitan con urgencia. Sin embargo, en la práctica, incluso para obtener estos apoyos parciales inmediatos, el proceso puede ser muy tardado.

Después de que ocurre el desastre, el gobernador de la entidad le solicita en máximo tres días a una de las instancias técnicas facultadas que corrobore que ocurrió un desastre, (CENAPRED si se trata de un sismo).

Si la instancia corrobora, entonces se le solicita a SEGOB que emita una declaratoria de desastre. Es importante notar que para que SEGOB corrobore el dictamen, la entidad afectada tiene que decir que ha sido rebasada su capacidad financiera y operativa para atender los efectos del fenómeno. ¿Se ha rebasado la capacidad financiera de la CDMX? ¿Tenemos instrumentos financieros para cubrir costos en caso de un desastre como este? ¿Por cuánto? Estos datos, junto con los estimados específicos de costos de reconstrucción para la CDMX solamente, si es que existen, no los conocemos.

SEGOB tiene entonces cuatro días hábiles para publicar en el DOF la declaratoria, que incluye las solicitudes de recursos con cargo al FONDEN. Simultáneamente a este proceso, se instaló el comité de evaluación de daños, máximo 24hrs después de que se corroboró el desastre. Este comité se encarga de coordinar visitas a campo y evaluar los daños. Hasta aquí el proceso es el mismo para FONDEN y para APIN.

Si la entidad considera que necesita Apoyos Parciales Inmediatos, los puede solicitar en cualquier momento, ya habiéndose instalado el comité. Para recibirlos tiene que presentar un listado de obras y acciones a realizar con estos fondos, el cual es revisado y aprobado.

Es apenas entonces que “caen” los primeros recursos del FONDEN a la entidad afectada. En la Ciudad de México no hemos llegado a ese momento. De hecho, al momento de escribir este texto no tenemos certeza si Miguel Mancera ha solicitado fondos APIN al comité (buscamos información sin éxito, se aceptan correcciones).

Los Apoyos Parciales Inmediatos son todo menos inmediatos

¿Podría ser que el proceso para recibir APIN es, en la práctica, menos rebuscado que en la normativa? a fin de cuentas, solo dos días después del temblor ya se había hasta instalado el comité de evaluación de daños. Los datos de APIN otorgados entre 2010 y 2014 de hecho pintan un panorama mucho más desolador.

Antes de entrar a lo que dicen los datos, queremos aclarar: Buscar datos de desastres en México no es para los que se rinden rápido. Por ejemplo; si usted, querido lector, hubiera querido descargar esta base la semana pasada, se hubiera encontrado con que el vínculo estaba roto. Si quisiera descargar hoy la base de impacto socioeconómico de desastres que nosotros descargamos sin problema hace un par de meses y de la cual hacemos uso a continuación, tendría que recurrir a este espejo porque en datos.gob.mx ya no la va a encontrar. Si quisiera descargar los mismos PDFs de protección civil que nosotros descargamos hace un par de años, los cuales tienen la información de las sesiones en las que se aprobaron los apoyos parciales inmediatos, tendría que saber exactamente qué está buscando para poder llegar a este apartado invisible en la página de Protección Civil

Habiendo dicho eso, ¿qué dicen los datos sobre los apoyos parciales inmediatos? Que el proceso que describimos en la sección anterior es todavía más tardado de lo que habíamos pensado.

El lapso entre la ocurrencia del desastre y la aprobación de los recursos ha aumentado de 15.3 días en 2010 a 55 días en 2014. Difícilmente podemos pensar que recursos dados 55 días después de un desastre son “inmediatos” o que van a servir para tareas “emergentes”.

El lapso, sin embargo, varía según el tipo de desastre del que se trate. Si sacamos el tiempo promedio de aprobación en ese lapso de tiempo, pero lo dividimos según el desastre que haya ocurrido vemos diferencias abismales.

Si bien los sismos son el 3er tipo de desastre que recibe apoyos de manera más veloz, de todos modos, tarda 34.5 días en promedio en llegar. Los incendios son los que generan la respuesta más inmediata y los movimientos de laderas la más tardada.

Bajo estos datos, los primeros fondos APIN caerían en la Ciudad de México por ahí del 24 de octubre. Mientras tanto los ciudadanos fueron capaces de coordinarse inmediatamente, donar herramienta y maquinaria, mientras la presidencia pedía cobijas ocho días después.

Desastres muy mortíferos generan una respuesta un poco más veloz en promedio, la mayoría siendo lluvias o inundaciones. Sin embargo, en ningún caso se logró aprobar la ayuda antes de que transcurrieran 5 días.

También desastres que ocasionaron muchas pérdidas económicas parecen acelerar el proceso de aprobación de los APIN, aunque con una tendencia ligeramente menos pronunciada. A pesar de este patrón, tenemos desastres como por ejemplo las lluvias severas que se registraron en Guerrero a mediados de septiembre de 2013 que, aunque causaron más de 22,500 millones de pesos en daños, todavía en abril de 2014 se estaban aprobando apoyos parciales para reconstrucción de zonas costeras.

Sin embargo, parece que entre más personas hayan sido afectadas por el desastre, en promedio, tarda más en llegar la ayuda de los apoyos parciales inmediatos. Estos municipios, en los que a pesar de que hay muchos afectados, no hay pérdidas económicas altas, suelen ser los municipios más pobres.

La inexistente fiscalización de los Apoyos parciales inmediatos

Los APIN no están logrando cumplir con su cometido de llevar ayuda económica a los lugares afectados justo cuando más lo necesitan: los días después de un desastre. ¿Qué hacemos entonces? ¿Hacemos que el proceso para acceder a los APIN sea más sencillo? Considerando lo que dice la Auditoría Superior de la Federación sobre el manejo de estos recursos, probablemente no sea la mejor opción.

Todos los estados que reciben recursos de FONDEN y de APIN deben hacer un reporte de gastos trimestral; sin embargo, en la auditoría 14-0-06100-02-0150 a recursos Autorizados para la Atención de Desastres Naturales en el Estado de Baja California Sur, la ASF dice lo siguiente sobre los lineamientos de operación:

“No regula los plazos para que las dependencias informen sobre la utilización de los Apoyos Parciales Inmediatos (APIN), ni que, en caso de remanentes, éstos puedan destinarse a obras de reconstrucción o cancelarse, previa autorización del Comité Técnico.”

Y continúa

“No se determina la instancia que debe supervisar a las instancias ejecutoras de las acciones para que den cumplimiento del plazo del inicio de las obras y de las acciones de reconstrucción.”

Y sigue

“se considera que, si bien se tiene establecido el plazo para iniciar las obras de reconstrucción, no hay una instancia que vigile que las obras se inicien en dicho plazo.”

Esta auditoría hecha a los recursos aprobados solamente para el huracán Odile y Norbert en Baja California encontró
“un probable daño, perjuicio, o ambos, a la Hacienda Pública Federal por 11,267,685.00 pesos (once millones doscientos sesenta y siete mil seiscientos ochenta y cinco pesos 00/100 M.N.) por concepto de anticipo pagado al contratista”

Además de recomendar que se promovieran responsabilidades administrativas sancionatorias contra varios funcionarios.
Facilitar el acceso a los recursos de APIN, con la laxa fiscalización que se ha probado hay en su manejo, no es la mejor manera de canalizar recursos de manera más eficiente en situaciones de desastre.
Urge que haya más claridad en los criterios de asignación de los recursos de FONDEN y APIN, que CENAPRED y Protección Civil hagan un mejor trabajo haciendo la información de estos recursos y de cómo se gastan públicos, que se supervise mejor el gasto y que se obligue a generar reportes. Pero tal vez la solución no va a pasar por el gobierno federal, sino por los gobiernos estatales y locales. Ellos son los mejor posicionados para dar respuesta inmediata a estas crisis.

¿Qué está haciendo el gobierno de la CDMX para prepararse para la próxima emergencia? ¿Lo mejor que va a poder hacer es decirle a la ciudadanía que done comida y lonas en sus centros de acopio?

VER CUADROS Y ESTADÍSTICAS EN: http://bit.ly/2gbRJb4

FUENTE: ANIMAL POLÍTICO



Categorías:MÉXICO, REPORTAJES Y ESPECIALES

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