No eliminar legisladores, sí reducir sus sueldos y gastos | Eduardo Ruiz-Healy

¿Cómo estaría integrado hoy el Senado si en las elecciones de 2012 solamente se hubieran electo a 64 senadores? Por 30 priistas, 16 panistas, 11 perredistas, seis verdes y un petista. Es decir, la alianza PRI-PVEM tendría, con 36 legisladores, la mayoría de la Cámara Alta. Esto, a pesar de que los candidatos del PRI sólo obtuvieron 31.25 por ciento de los votos y los del PVEM 5.75 por ciento, lo cual significa que con 37.0 por ciento del voto popular a su favor ambos partidos tendrían el control.

¿Y cómo estaría conformada la Cámara de Diputados si en las elecciones de 2015 sólo hubiéramos elegido a 300 diputados de mayoría? Por 155 priistas, 56 panistas, 29 verdes, 28 perredistas, 14 morenistas, 10 emeceístas, seis petistas, un aliancista y un independiente. En este caso, el PRI y sus aliados del PVEM y Panal tendrían, con 185 legisladores, una mayoría y ejercerían el control de la Cámara Baja después de que sus candidatos sólo ganaran 39.81 por ciento de los votos emitidos el día de la elección (29.18 por ciento los del PRI, 6.91 por ciento los del PVEM y 3.72 por ciento los del Panal).

El PRI y sus aliados controlarían ambas cámaras legislativas y si bien no podrían lograr modificar la Constitución sí podrían aprobar cualquier nueva ley o reformar alguna existente.

La propuesta priista de eliminar diputados (tanto federales como locales), senadores plurinominales y senadores de primera minoría es atractiva ya que, según el PRI, le ahorraría al país 11,600 millones de pesos, dinero que podría dedicarse a la reconstrucción.

Pero también es una propuesta tramposa porque, sin decirlo, pretende darle el control del Poder Legislativo al tricolor en caso de que este partido obtenga en 2018 una votación similar a la de 2015. Así, en el Congreso el PRI podría modificar o nulificar cualquier iniciativa de ley que un presidente no priista sometiera a cualquiera de las cámaras legislativas.

Si de ahorrar dinero se trata, tal vez sería bueno que el PRI y los demás partidos aceptaran reducir el altísimo costo que a los mexicanos nos representan los poderes legislativos, tanto el federal como los de los estados. En lugar de reducir el número de diputados, ¿por qué no reducir drásticamente sus sueldos, viajes, gastos de representación, cantidad de personal a su servicio y el número de asesores externos que contratan? ¿Por qué no obligarlos a que paguen de sus propios bolsillos sus vehículos, celulares, computadoras, laptops, tabletas y seguros médicos y de vida, en caso de que no quieran disfrutar de los servicios que por ley les toca recibir en el ISSSTE?

Si un legislador federal que hoy percibe unos 17,750 dólares mensuales ganara lo que su colega español, 5,082 dólares, el ahorro anual sería de casi 2,000 millones de pesos.

FUENTE: CAPITAL MÉXICO

ENLACE: http://bit.ly/2wstZG1

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