La historia de Frida Sofía y el rescatista que vio y vivió todo | Federico Arreola

Ha dicho Carlos Loret de Mola, en El Universal, que la historia de Frida Sofía aún no tiene desenlace.

Con la intención de contribuir a la claridad en un tema que ha resultado tan polémico, he hecho la siguiente reconstrucción de lo que pasó en la escuela Rébsamen.

Al final de mi reconstrucción, presento el testimonio de un ingeniero que estuvo en todo momento colaborando en las tareas de rescate de la inexistente Frida Sofía.

Los hechos reales e imaginarios tal como se presentaron

El pasado miércoles un poco antes de las 10 de la mañana surgieron las primeras versiones de que una niña estaba atrapada con vida entre los escombros del colegio Rébsamen.

Tales versiones, de manera muy acelerada, empezaron a tomar cada vez más fuerza, ya que eran confirmadas con gran consistencia por los diversos equipos de rescatistas.

Algunos comentaban que la habían escuchado hablar. Otros que habían percibido que golpeaba algún objeto cuando se le hacían preguntas. Ante tales reportes, rescatar a la niña se convirtió en la prioridad.

La información llegó a los medios de comunicación que, de inmediato, empezaron a transmitir y hacer crónicas del rescate. Las autoridades dieron entrevistas en las que señalaron que lo más importante era tratar de salvar a la niña.

Aurelio Nuño, secretario de Educación, y el almirante José Luis Vergara dieron entrevistas a Danielle Dithurbide y Joaquín López-Dóriga, de Televisa, y a Hania Novell, de TV Azteca.

La mayor parte de la información la proporcionaba el almirante Vergara, ya que él como alto mando de la Marina coordinaba en el colegio Rébsamen los trabajos de rescate.

Hacia medio día del miércoles, uno de los equipos de rescatistas aseguró haber hecho contacto con la niña y, yendo mucho más lejos, afirmó que ella misma había dicho llamarse Frida Sofía.

A partir de ese momento, la historia se convirtió en un huracán mediático. Alrededor de las cinco de la tarde, algunos grupos de rescatistas informaron a las autoridades que estaban ya muy cerca de la niña.

Las autoridades no solo lo informaron a los medios, sino que, ante la posibilidad del rescate, el mando de la Marina y el secretario de Educación pidieron hablar con los papás de la niña… obviamente para también informarles.

Para la mayor sorpresa de Nuño y del almirante que coordinaba las operaciones, no había ningún papá ni ninguna mamá reclamando a ninguna niña —ni tampoco a ningún niño— en la escuela.

Aurelio Nuño y el almirante Vergara en un principio pensaron que los padres podían estar en algún otro lado cercano a la escuela o que habían tomado un descanso.

Sin embargo, después de una búsqueda intensiva en la zona cercana a la escuela Rébsamen nadie apareció. Absolutamente nadie: ni los padres ni ningún otro familiar de Frida Sofía.

Ante esta circunstancia, las autoridades preguntaron a las maestras presentes si alguien conocía a la niña.

Las respuestas fueron poco claras: “creo que sí, pero no la recuerdo bien. Tenemos muchos alumnos”; “al parecer es de nuevo ingreso en secundaria y por eso no la conocemos bien”. Algunas maestras fueron más contundentes: “no la conocemos”. Se sumaba, pues, otro elemento extraño a la historia.

Ante ello, el secretario Nuño y el almirante Vergara pidieron la lista de todos los alumnos y encontraron que no había ninguna Frida Sofía. Había varias niñas que se llamaban Frida y otras llamadas Sofía. Ninguna con los dos nombres.

Personal de la Secretaría de Educación llamó a las casas de las niñas que así se llamaban y encontraron que, afortunadamente, todas estaban sanas y salvas con sus familias.

Ello se supo alrededor de las ocho de la noche. A esa hora, empezaba a resultar más que evidente que no había ninguna Frida Sofía, al menos no alumna del plantel.

Sin embargo, los grupos de rescatistas insistían que cada vez estaban más cerca de llegar a la menor.

Inclusive, en varias ocasiones los rescatistas pidieron que se acercara alguna maestra para que pudiera mandar mensajes de aliento a la niña.

Para colmo, algunas maestras confirmaron al secretario Nuño y al almirante Vergara que habían escuchado a la niña.

Esa fue la razón de que no se abandonó la búsqueda de la menor ni se declaró la inexistencia de Frida Sofía. Tal vez, pensaron las autoridades, simplemente había una confusión en el nombre, por lo que todavía era posible que hubiera un niño o una niña.

Ante la duda, se decidió que el secretario Nuño por la noche diera una entrevista en la televisión, en Televisa, a Denise Maerker y Joaquín López-Dóriga, que cumpliera con un doble propósito: hacer pública la extraña circunstancia de que no había papás ni familiares reclamando a un niño o una niña; y que sirviera como un llamado público para que algún familiar o conocido de un menor desaparecido que fuera alumno de la escuela Rébsamen se presentara ahí mismo.

Pasaron las horas y nadie apareció. Mientras tanto, un grupo de maestras muy activas, iniciaron un primer “censo” para localizar a todos los alumnos del plantel. Ellas compartieron el resultado con los responsables de la Marina y la Secretaría de Educación: todos los niños estaban localizados y no había ninguno desaparecido.

Aurelio Nuño ordenó a sus subordinados un segundo “censo” para verificar la información que habían dado las maestras.

El segundo “censo” duró toda la madrugada. Con justa razón algunos papás se molestaron por la hora a la que les llamaron por teléfono, pero era necesario hacerlo.

Alguna madre de familia, entrevistada por Carmen Aristegui, se quejó de que la molestaron de madrugada para preguntarle, y la periodista replicó a la señora que comprendiera que la gente de la SEP hacía lo correcto.

El caso es que el resultado del “censo” de Nuño fue el mismo que el de las maestras: todos los alumnos localizados.

Se habían despejado todas las dudas.

Así las cosas, para la mañana del jueves, tan solo un poco más de 24 horas después de que se iniciaron las primeras versiones de la existencia de Frida Sofía, el secretario Nuño y el almirante Vergara tenían todos los elementos para afirmar que no había ningún menor alumno de la escuela atrapado en los escombros: todos estaban localizados y después de más de 12 horas de búsqueda, no habían podido contactar a ningún familiar.

Era un hecho que Frida Sofía no existía. Y así se dio a conocer.

¿Los medios inventaron la historia? No.

¿La inventó un almirante? Tampoco.

¿Nuño estaba ahí para lucirse en el rescate, tal como muchos especulamos? En realidad, no; Aurelio Nuño simplemente estaba donde tenía que estar. Es decir, si la historia de Frida Sofía se hubiera desarrollado en un hospital destruido, el protagonista habría sido el secretario de Salud, José Narro.

¿La historia la inventaron algunos rescatistas? No se trató de un invento, sino simplemente de una percepción distorsionada por la tragedia y las ganas de ayudar.

El rescatista 

Leonardo Serrano publicó ayer un artículo en SDP Noticias acerca de lo que vio y vivió como rescatista en el Tecnológico de Monterrey Campus Ciudad de México.

El señor Serrano tiene 47 años de edad, nació en la capital del país, es ingeniero industrial y de sistemas egresado del Tec de Monterrey, se tituló con mención honorífica y el mejor promedio de carrera, cuenta con 22 años de experiencia en la industria privada en el ramo de tecnologías de la información a nivel nacional y para la región Latinoamérica.

El ingeniero Serrano me envió el siguiente escrito (lo publico sin entrecomillarlo para facilitar la lectura):

√ Para el caso de Frida Sofía en el colegio Enrique Rébsamen, fui testigo presencial de todo lo que sucedió.

√ Llegué al colegio desde las 3 a.m. del día 20 de septiembre después de haber estado colaborando en el Tecnológico de Monterrey Campus Sur CDMX.

√ En este lugar tuve la oportunidad de acercarme a los mandos de Marina y Secretaría de Educación Publica y colaborar ofreciendo apoyo de equipo como rotomartillos, sierras neumaticas, gatos hidráulicos, etcétera, que se habían estado usando en el Tecnológico de Monterrey.

√ A lo largo del día, puedo constatar que a todos los que nos encontrábamos presentes en el lugar del desastre, se nos dijo que podían comunicarse con “alguien” que se encontraba entre los escombros.

√ La Marina, rescatistas, las maestras y la reportera Danielle Dithurbide de Televisa, quedamos conmocionados cuando algunos de los rescatistas de diferentes corporaciones y civiles que habían estado dentro de los escombros, dijeron que estaban convencidos de que ese “alguien” se trataba de una niña.

√ Algo que no se ha dicho es que, en el edificio contiguo, la maestra de 52 años fallecida fue encontrada mucho tiempo antes de ser sacada, y esto se debe a que no querían generar vibración en el edificio donde se estaba llevando el rescate por la certeza de vida.

√ El dato era que la niña estaba debajo de un escritorio de granito. De pronto, y todos los que formamos parte de la cadena para sacar las piedras, nos dimos cuenta que estábamos teniendo en nuestras manos trozos de ese escritorio.

√ Efectivamente de repente movilizaron a todos, el área de enfermería se preparó para recibir a los heridos, y no sólo eso, sino que fue flanqueada por marinos para que no entraran curiosos, seguros de que pronto estaría ahí la niña, para ese momento llamada “Frida”.

√ Y en todo momento esperábamos a “la niña”.

√ Lo que describen yo lo viví, como he mencionado, soy testigo de todo a lo largo del día.  Marinos, rescatistas e incluso hasta un “topo” genial llamado Jorge, un chaparrito humilde pero muy luchón, había estado adentro. Él estaba afectado queriendo entrar para ya rescatar a “la niña”. Esperábamos con mucho entusiasmo; llamaban a los mandos…

√ Con respecto a los padres, a pocos metros de mí estuvo por mucho tiempo al que se reconocía y se acercaba como el padre de la niña, por ello no se ponía en duda. De repente desapareció.

√ Una de las maestras cuando me ofreció un electrolito, me comentó que en el área veíamos tirados muchos papeles, entre recibos de honorarios, carpetas, etcétera, porque las oficinas estaban ahí. Entre las maestras reunidas trataban de hacer listas, mientras los mandos a cargo del lugar del desastre también comentaban sobre “la niña”.

√ Me tocó el momento en el que al secretario Aurelio Nuño, que nunca se separó del lugar de los hechos, le indican que no hay ni están los papas de “la niña”. Él se va a los dos puntos donde hay vallas de control, en Miramontes y en Prolongación División del Norte, y por ningún lado había papás. Yo también pregunté. Hasta el final siempre esperé ver a “la niña”. De igual manera la versión de los otros niños nos emocionó a todos; nos dijeron que se había detectado el calor de tres personas. Luego nos dijeron de primera mano a todos los que estábamos en el sitio que podían tocar a cinco.

√ Hubo una alerta sísmica el miércoles 20 a las 23:45, nos pidieron movernos y protegernos. Casi inmediatamente regresaron a terminar el rescate. Hasta el momento, aun cuando los datos duros dicen que no existe tal “niña” o Frida, por todo lo que vi, viví y presencié esos días, puedo decir que ella existía.

FUENTE: SDP NOTICIAS

ENLACE: http://bit.ly/2xI6FqW

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