Terremotos y reconstrucciones | Jesús Peraza Menéndez

La unidad espontánea con la iniciativa de masas rompió el cerco en torno a Los Pinos para entablar diálogo público para tomar acuerdos de, ¿por dónde empezar la reconstrucción?, la suspensión de procesos que se habían iniciado antes de los terremotos, el gobierno quería transferir sus responsabilidades de mantenimiento de la Unidad Nonualco Tlatelolco, desde la limpieza, los jardines, los elevadores y escaleras, y obras importantes como apuntalar los edificios con pilotes pues iban en una creciente inclinación peligrosa, entre otros el edificio Monterrey. El gobierno priísta en pleno desmantelamiento del estado de bienestar amagó a los habitantes del edificio Monterrey con no poner los pilotes si no firmaban la cesión de derechos como condomitentes. El edificio colapsó. 

Al fin Miguel de la Madrid, inseguro y sin elementos, propuso hacer una comisión para analizar con el secretario de Gobernación Manuel Bartlett, quien recibió a la comisión en su oficina de Bucareli. Dueño de la situación espetó “ustedes se están metiendo con nuestras bases, las clases medias son priístas”. Se hacía el sorprendido por la unidad de trotskistas, maoístas, estalinistas, anarquistas, que con el método asambleario acordaron respetar y hacer efectivas las decisiones de cada asamblea por edificio-entrada y la Asamblea General, se creó un marco de respeto político que daba la oportunidad de escuchar y ser escuchado con los mejores argumentos. El PRI con Elba Esther. Con el PPS, PST (de Rafael Talamantes, Graco Ramírez, Chucho Ortega), se distribuían por los auditorios o mandaban a sus representantes a reventar los acuerdos de las asambleas, esto fue una lucha diaria por todo septiembre y octubre. Se expulsó: Antorcha Campesina, PST, PPS, a las huestes de Vanguardia Revolucionaria de Elba Esther.

Las clases medias estaban en la calle literalmente, su desprecio por los barrios tradicionales como Peralvillo, Tepito, Morelos, Jesús Carranza, Lagunilla, Centro, se volvió afecto dada su solidaridad en las tareas de rescate y de movilización de escombros. Asimismo tenía organizaciones de vecindades como el Unión de Vecinos de la Guerrero que eran ejemplos e inspiración, además con el sentimiento colectivo de ser sobrevivientes.

El gobierno quería comprar a los líderes, algunos cedieron pronto, pero se logró la unidad de los vecinos de la Ciudad de México en la Coordinadora Única de Damnificados, las vecindades todas, los condominios históricos como la Unidad Benito Juárez, las costureras de las maquilas, era una organización de miles de ciudadanos damnificados y solidarios que empeñaron sus capacidades en la reconstrucción. La izquierda histórica oportó sus cuadros templados en las luchas obreras, campesinas, de vecinos, se organizó un cambio político que hizo transformaciones en la Ciudad de México y en el país con gobiernos de la oposición al PRI y al PAN.

En Juchitán –en la Oaxaca de nuestras entrañas–, el terremoto menoscabó a la población, se derrumbaron decenas de casas de los campesinos, los artesanos, pequeños comerciantes, los obreros y una cantidad considerable de edificios públicos y comerciales. Es una provincia agrícola comercial, el sitio de tránsito del Sur por la costa del Pacífico, en el estrecho la menor distancia continental para conectar por tierra los dos océanos. Juchitán con su población zapoteca queda a la distancia, se vuelve “virtual” para las masas fascinadas, las audiencias mediáticas, tema de redes y de noticieros. Los toma desorganizados, divididos por la corrupción de sus líderes en “expresiones priístas de la que fue la Colación Obrera Campesina Estudiantil del Istmo (COCEI). Quienes fueran sus más representativos dirigentes Héctor Sánchez, Polo de Gyves, sirven al PRI y se dedican a sus negocios particulares de constructoras, colapsaron como el palacio municipal que han compartido con el PRI y al que le han invertido millones. Le entraron a la degeneración perredista-priísta con Ulises Ruiz, Gabino Cué y con Murat (es el del Istmo).

La desmovilización de los damnificados está pactada, se queda en la tradición de los muertos con la tristeza y las formas ancestrales de solidaridad, cooperación y reciprocidad resisten, pero la gestión de la reconstrucción es un pacto entre neoliberales que se frotan las manos, le cobrarán al pueblo los servicios públicos, las maquinarias, los materiales. Rosario Robles y Héctor Sánchez, Polo de Gyves son viejos conocidos. La solidaridad tiene que llegar por vía directa entre gente conocida, el gobierno priísta aprovecha la tragedia, las despensas y la ayuda la cobrará con votos. Ha tardado Marcos-Galeano, para hacer la reunión del CNI y considerar a esta región para la organización política más allá de las elecciones y MORENA ha dejado el punto en declaraciones y porcentajes de ayuda.

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