Organizarse para construir otra Cultura | Jesús Peraza Menéndez

La primera declaración tras los terremotos del 1985 del presidente Miguel de la Madrid fue asegurarle al mundo que el Mundial de Fútbol no se suspendía, México “estaba de pie”. Gustavo Díaz Ordaz, tras la masacre estudiantil del 2 de octubre de 1968, anunció al mundo que en México se celebrarían las Olimpiadas, el asumía personalmente la responsabilidad de las muertes, los presos políticos y los desaparecidos. Con los terremotos de 1985, de un dato inicial de 152 edificios derrumbados, el informe cambió con la organización de un frente único, la Coordinadora Unica de Damnificados: eran en realidad 366 destruidos y 306 parcialmente dañados y 2 mil casas afectadas. Cayó el edificio de la Procuraduría General de la República, entre los escombros aparecieron maniatados en la cajuela de los automóviles de la policía cadáveres como en Managua con la dictadura de Somoza. Sobre el total de víctimas del terremoto no se logró un dato certero. Los vicios eran múltiples: no cumplir con elementales normas de construcción a cambio sobornos, el saqueo de PEMEX y TELMEX. Las aseguradoras no tenían fondos, eran propiedad de políticos asociados con bancos que se declararon en quiebra.

En sus memorias Miguel de la Madrid escribió: “el sismo alcanzó dimensiones de catástrofe […] “Al ver el desquiciamiento de la ciudad, me di cuenta de que lo primero que tenía que hacer era transmitir la sensación de que había mando, pues lo peor que puede ocurrir en situaciones como ésta es dejar que cundan la anarquía, la agitación y el desorden. A la distancia miraban al pueblo autoorganizado que inició la reconstrucción con la impotencia del gobierno que abandonaba el estado de bienestar: “Miles de personas removían escombros, entre heridos y muertos, tratando de salvar vidas”. En 1968 se celebraron las Olimpiadas mientras se procesaban las múltiples expresiones sociales de oposición contra el régimen la exigencia de abrir los procesos electorales a la izquierda política (PCM, PRT, PMT) en tanto en las montañas de Guerrero ya se habían levantado en armas los maestros Lucio Cabañas y Genaro Vázquez, en las ciudades se profundizó el trabajo con obreros, vecinos y colonos, en el campo con campesinos e indios, se hizo franca la lucha de género y la defensa de la ecología. El Movimiento Estudiantil surgieron diversas guerrillas urbanas en Chihuahua, Monterrey, Morelos, DF.

Así fue como el terremoto de 1985 encontró organizaciones de base sólidas con dirección política independiente, clave de la reconstrucción de la Ciudad de México cuando Salinas de Gortari preparaba la contrarrevolución -o “la transición conservadora como la llaman algunos sociólogos de cubículo”-. Lo que ahora queda son unas cuantas empresas dueñas del país endeudado con las resistencias ancestrales y los movimientos sociales desagregados en función de participar o no en los procesos electorales o en luchas económicas que no asumen las políticas.

No existían las redes sociales en tiempo real conectadas para desmentir y enfrentar la información oficial y las líneas trazadas por el gobierno. Tras los terremotos de 1985 ya nada fue igual, la legitimidad priísta se disipó en luchas intestinas, un grupo compacto con Carlos Salinas de Gortari expulsó a viejos priístas, entre otros al hijo del revolucionario reformador social Lázaro Cárdenas del Río.

Se proponía –aseguró Sierra Puche-, mantenerse en gobierno por 25 años para hacer las contrarreformas sociales. Llevan 31 con doce de gobiernos de sus socios panistas. Han llevado al país al atraso de los extremos de concentración de riqueza en el 25% de la población con masas empobrecidas atrapadas en el consumismo con endeudamiento. Ahora se trata de mantener el saqueo con el modelo de represión, con la partidocracia priísta con paleros, una parte en un “frente electoral”, todos a la sombra del PRI en frente único contra MORENA. El CNI con su campaña independiente con la experiencia de las Juntas de Buen Gobierno de EZLN, para Oaxaca y Chiapas representan la pauta histórica para hacer frente a la crisis del terremoto, los huracanes en Guerrero con autonomías regionales. Hacer frente único para producir alianzas de las bases para su sobrevivencia son las indispensables campañas de ayuda inmediata organizando la reconstrucción que llevará mucho más tiempo como hacer otra cultura. No hay que abandonar ningún espacio, la lucha es local, regional, nacional e internacional.

 

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista del Diario Arte y Cultura en Rebeldía; en este espacio, ejercemos la Libre Expresión

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