Vivir de letras morir de ellas: Raúl Renán (1928-2017) | Víctor Salas

Para hablar y recordar a Raúl Renán y su obra poética, en el Centro Cultural Olimpo, se le hizo un homenaje el sábado 26 a las doce del día, con un video nítido y nostalgioso, con la virtud de hacernos parecer que estábamos leyendo una obra garciamarquiana. 

Aparece Raúl Renán andando entre palmeros y un camino blanco, para luego hacerlo entre las paredes heridas por la humedad y entre los muebles antiguos de la hacienda Yaxcopoil. Él, en voz baja y pausada (como esas pausas que le surgían a menudo a Octavio Paz), se narra, se describe y escribe su mundo de letras, esas que le causaron una fascinación eterna e inalterable, desde la infancia.

“Me enamoré de las letras desde el momento que me entregaron una cartilla de letras para aprenderlas de memoria. Las veía, las dibujaba, las dejaba en mi memoria y luego llegaba el momento fascinante de ver lo que se escribe, además suena, timbran las palabras”, dice Raúl en el vídeo, acerca de cómo se inició en la poesía que cultivó toda su vida y desde distintas vertientes.

El vídeo tiene la virtud de la luz natural de Yucatán, explorada desde distintas exposiciones y lugares por donde se filtra para convertirse en resplandor o vértice estrellado, como en la imagen lograda desde el brazo de un confidente de la Plaza Grande. Y la música. Acorde con lo escarapelado de una pared o con el postigo abierto por donde el sol se convierte en un abanico de resplandor.

Entre esas imágenes fílmicas, el poeta sostiene un libro, mirándolo, caminándolo, pensándolo, viniéndole de los recuerdos el decir que “tengo obsesión por continuar lo de mi pasado. Por eso hasta ahora remojo mi pan en el café, aunque me digan que eso no se hace. Lo hago porque lo hacía desde los tiempos cuando tomaba mi chocolate en jícara –que es un fruto de madera, dice-, y remojaba mi pan en él antes de llevarlo a mi boca”.

La Red Literaria del Ayuntamiento de Mérida rindió un homenaje al poeta Raúl Renán (1928-2017), sin contar con la presencia de un solo poeta tallerista, encumbrado, cercano o lejano al poeta homenajeado.

En la mesa de panelistas Celia Pedrero, autora del video, Rodrigo Ordóñez, Jorge Canché Escamilla, y Ricardo Tatto.
Con ellos cuatro escuchamos cuatro facetas del poeta. Cada uno habló de sus experiencias con Raúl. Celia desde la pasión desbordada, llevada a la cumbre de la emoción por las letras escritas por el poeta yucateco.

Jorge Canché Escamilla, haciéndolo desde “el valor de ese ser humano que te sabía integrar y hacer sentir como parte de la familia, desde el primer momento del primer encuentro.
Tatto lo hizo con unos poemas inéditos que tratan de lo pícaro y sutil de lo erótico en la poesía del homenajeado. Ricardo gozó de manera profunda y personal esos textos, haciéndome pensar: “Erotimismo, ¿quién eres tú, querubín o pastel de chocolate?”

Rodrigo Ordóñez fue el último en hablar y lo hizo leyendo un texto que escribió después de enterarse de la noticia del fallecimiento del poeta.

Si Raúl Renán se hubiera presentado en persona en el Olimpo, no me cabe la menor duda que hubiera estado rodeado de todos los dioses de la poesía del Xibalbá. Eso porque en vida podría ser útil al interés o ambiciones de los poetas del solar. Desaparecido ya, sin el poder de influir en algo en pro de algún poeta en ascenso, ya no resulta digno de acompañarlo, ni cuando se le recuerda.

Esa es la triste realidad.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s