Los notables | Jorge Lara Rivera

Aunque nadie puede negar que sea cierto lo que afirma con respecto al Instituto Nacional Electoral –elefante blanco que hace de la de México la democracia más cara del mundo, aunque no la más diáfana– ni que es verdad lo que afirma de los tecnócratas vividores que fungen como sus consejeros (comenzando con su oneroso y racista presidente Lorenzo Córdova Vianello, seguido de su compinche el secretario ejecutivo Edmundo Jacobo Molina, y la retahíla de consejeros electorales Enrique Andrade González, Marco Antonio Baños Martínez, Adriana Margarita Favela Herrera, Ciro Murayama Rendón, Benito Nacif Hernández, Dania Paola Ravel Cuevas, Jaime Rivera Velázquez, José Roberto Ruiz Saldaña, Alejandra Pamela San Martín Ríos y Valles, y Beatriz Claudia Zavala Pérez), en cuanto al régimen privilegiado de pago –el cual oscila entre 218 mil 469 y 259 mil 547 al mes, contando envidiables ‘prestaciones’– de que disfrutan en un país de tantas estrecheces económicas para el pueblo y con tan lacerantes contrastes sociales; sorprende que el especialista en Derecho Constitucional y académico de la UNAM Roberto Duque Roquero sin más dé por bueno “el método que aprobaron para el Sistema Nacional Anticorrupción del Comité de Participación Ciudadana me parece muy bueno: que agarren a nueve especialistas con un prestigio inmenso, que ellos sean los que designen a otras personas” (tal publicó POR ESTO!), sobre todo a la luz de las irregularidades en que esos flamantes comisionados incurrieron con triquiñuelas para que pese a tener menos puntaje que al menos otros 2 candidatos, Marie Claire Acosta Urquidi fue elegida nueva integrante ¡de dónde van a salir esos prohombres!

Preciso es recordar que la Comisión de Participación Ciudadana es presidida por Jacqueline Peschard Mariscal, no precisamente espejo de congruencia, pues al frente del IFAI (antecesor de INAI) sistemáticamente ¡se negó a hacer pública su declaración patrimonial! En esta nueva literal “empresa”, suplantando a la sociedad civil, sin pudor es cómplice suya y sólo por las malas artes de sus cuates en la Comisión Seleccionadora de Integrantes: Mariclaire Acosta Urquidi, Edna Jaime Treviño –“México (d)evalúa”–, Sergio López Ayllón –flamante director del Centro de Investigación y Docencia Económicas–, María Elena Morena Mitre –“Causa en común A.C.”, “México unido contra la delincuencia”, “Mexicanos primero” (cercana a Felipe Calderón y amiga de Genaro García Luna)– Juan Ernesto Pardinas Carpizo (“Instituto Mexicano para la Competitividad”), Cinthya Patricia Cantero –Instituto de Transparencia jalisciense”–, Pedro Salazar Ugarte –Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM– y José Luis Juan Caballero Ochoa –Jefe del Departamento de Derecho de la Universidad Iberoamericana que no opuso reparo en licenciar en Administración de Empresas a Vicente Fox, 35 años luego de egresado y con una tesis que nadie cree elaboró él (Plan Básico de Gobierno 1995-2000 del Estado de Guanajuato). Asimismo, Antonio Carlos Gómez Espiñeiera, Viridiana Ríos Contreras, Alfonso Hernández Valdez, José Octavio López Presa y Luis Manuel Pérez de Acha. El desaseo del proceso se debió a Edna Jaime, Sergio López, María Elena Morera y Juan Pardinas, a deleznables conductas de ciudadanos “modelo”, afines a la derecha oligárquica.

Pero Roberto Duque además se contradice ya que considera que la remoción de aquéllos (“Cambiar los nombres no resolverá el problema, porque es de origen: la elección se da a propósito de las bancadas parlamentarias en el Congreso; ese patrocinio de origen no abona a la democracia”) en vísperas del proceso de 2018 resultaría contraproducente ¿Dejar de erogar esas sumas sin provecho para el pueblo?

Igual ligereza y desmesura hay en lo aseverado por la directora del Depto. de Derecho y Relaciones Internacionales del Tec. de Monterrey, ex observadora electoral, acerca de que “Las instituciones electorales fueron vanguardistas cuando se crearon, lograron autonomía”, como si hubieran sido eficaces; siendo que el IFE de la era de José Woldenberg Karakowsky permitió la usurpación con financiamiento extranjero de la Presidencia de la República en el 2000 y en la de Luis Carlos Ugalde Ramírez, discípulo de Elba Esther Gordillo Morales, se produjo la más desaseada elección de la historia nacional que aupó al genocida Felipe Calderón Hinojosa.

Las juntas de “notables” son de grata memoria en nuestro país. Allí tienen a la que permitió a Agustín de Iturbide el “albazo” para convertirlo en “emperador” y esa otra –despreciable– que ofreció la corona de México a Maximiliano. La limpieza siempre ayuda.

*Artículo publicado con la autorización del autor, colaborador del periódico Por Esto!; léase también en este medio

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista del Diario Arte y Cultura en Rebeldía; en este espacio, ejercemos la Libre Expresión

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