No soy gay ni quiero abortar, ¿puedo votar por Del Mazo? | David Ledesma Feregrino

El miércoles pasado, el candidato del PRI a la gubernatura del Estado de México, Alfredo del Mazo Maza, se pronunció en contra del derecho a formar una familia y del derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo. En entrevista con Gabriela Warkentin y Javier Risco, conductores del programa Así las cosas de W Radio, Del Mazo dijo estar “en contra” de los matrimonios entre personas del mismo sexo, añadiendo además que está “a favor (sic) de los derechos de la familia”. ¿De cuál familia?, nos preguntamos quienes no pertenecemos a una compuesta por un padre y una madre heterosexuales con hijos. Pues de la familia á-lo-Peña que sigue el tradicional y súper común modelo del político que se casa con la actriz de Televisa y tienen juntos diez hijos perfectos, blancos y con los dientes alineados. ¿Qué no es ésa la familia típica mexicana?

Segundos después, el candidato también dijo estar “en contra” del aborto, añadiendo que está “a favor (sic; amen mi pedantería) de la vida”. ¿De la vida de quién?, podrán preguntarse todas esas mujeres que han muerto por no poder practicarse un aborto seguro y tener que hacerlo en condiciones infrahumanas. Pues de la vida de las mujeres controlada por el Estado.

Se ha dado por decir, con estas declaraciones, que Del Mazo se ha pronunciado en contra de los derechos de “las minorías”, pero no hay que confundirse, Del Mazo se está pronunciando en contra de los derechos humanos, de la libertad y de la justicia, que, hasta donde yo me quedé, eran los valores fundamentales de la democracia. Además, el candidato no arremete en contra de “unas cuantas personas”, Del Mazo está amenazando con negar los derechos de las mujeres y de la población LGBT, que, en conjunto, representamos más de la mitad de la población de cualquier sitio.

Frente a esta amenaza contra la dignidad de las personas, es necesario desmenuzar las razones por las cuales es importante no darle ni un solo voto a este hombrecillo con espíritu nazi-tropical.

1 – Para empezar porque los derechos humanos son interdependientes. No existe forma de respetar sólo algunos y violar los demás. Los derechos humanos no son una concesión que se puede entregar en tandas, en abonos chiquitos ni en tarjetas Monex. No sería de sorprender que una persona que tiene el cinismo de decir al aire que no respeta los derechos en cuestión, diga más tarde que usó “legítimamente la fuerza” para reprimir una protesta o que encubra detenciones arbitrarias y abusos sexuales, como lo ha hecho ya antes su primo.

2 – El mensaje que lanza Del Mazo sobre los derechos de las mujeres es realmente preocupante, sobre todo dado que pretende gobernar la entidad con el número más alto de feminicidios al año en el país. Lo que Del Mazo dice, detrás de un inocente “estoy a favor (sic, sic, sic) de la vida” es que el cuerpo de las mujeres no les pertenece a ellas mismas. Es el Estado, desde su perspectiva, el que debe decidir la cantidad de hijos que tienen y con quién los tienen. Es el Estado el que debe validar si un abuso sexual fue lo suficientemente traumante como para autorizar un aborto. La cúpula de Atlacomulco piensa que el Estado debe fiscalizar las prácticas sexuales de las mujeres. Ésta es una idea opuesta a la Constitución, a los tratados internacionales y a la dignidad humana. Si el Estado puede decidir sobre los derechos reproductivos de las mujeres, luego puede reclamar sus cuerpos como propios y más, tarde, puede matarlos o validar su abuso si así lo quiere.

3 – Porque los derechos de las familias no son sólo los derechos de la pareja estelar Peña-Rivera. El modelo que defiende Del Mazo representa sólo el 40.7% de las familias del país, de acuerdo con el INEGI. Los demás pertenecemos a núcleos formados por un padre soltero, o una madre soltera, o dos mujeres o dos hombres aliados para la crianza, o dos padres homosexuales, o dos madres lesbianas, o una hermana que cría a su hermano, o viceversa, o cualquier otro modelo imaginable. Todos ellos igual de dignos y respetables. El Estado tiene la obligación de proteger y promover los derechos humanos de cada una de estas familias, no sólo de las que pudiera decidir el nazi de Atlacomulco.

México atraviesa la crisis más grave de derechos humanos de su historia. El Estado de México se encuentra en su momento más peligroso en términos de violencia de género. Lo último que necesita este país es a un hombrecillo megalómano con ganas de pisotear más nuestra dignidad.

FUENTE: HOMOZAPPING

ENLACE: http://bit.ly/2pTEUrQ

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