El libro de Salinas | Beatriz Pagés

El expresidente de México Carlos Salinas de Gortari presumió durante la presentación de su libro Muros, puentes y litorales que se trata de la obra más corta que ha escrito.

Es cierto que se trata del texto de su autoría con menos hojas, pero también es verdad que hay en él más de un libro y más de 161 páginas. Detrás de una narrativa, aparentemente, inocua y anecdótica, hay un trasfondo político con un claro destinatario: el gobierno mexicano.

La relación entre México, Cuba y Estados Unidos, como reza el subtítulo, es un mero pretexto para lanzar señales de alerta sobre la forma como se está llevando a cabo la política exterior del país frente a los muros físicos y políticos que levanta todos los días Donald Trump para aislar a México.

El Salinas de Gortari hiperactivo y con la mirada inquieta de siempre, con ese discurso, muy de él —que dice sin decir, y sin decir, dice—, que echa a correr buscapiés imperceptibles para muchos, pero con objetivos muy claros, soltó aquí y allá frases con significado clave: No debemos permitir imposiciones, ni intervenciones.

¿Lo que nos está tratando de decir el expresidente es que la soberanía de la nación está en riesgo? ¿Que México está cediendo terreno frente a las presiones de Trump? ¿Qué en la renegociación, en puerta, del Tratado de Libre Comercio, México está a punto de convertirse en el gran perdedor?

Sí le dice eso a los lectores, pero le dice mucho más. Salinas de Gortari comenzó su exposición con la frase “Estamos al final de una etapa…”. Luego de un silencio agregó: “con la muerte de Castro y el futuro incierto en la relación entre Estados Unidos y Cuba después de la llegada de Trump”. En realidad, no solo se refería al caso cubano sino al final de un ciclo, de una época en la relación de Estados Unidos con el mundo y específicamente con México.

El mensaje parecía querer ir más allá. Frente a un personaje voluble e impredecible, que gobierna a golpes de populismo, incapaz de respetar la palabra dada, el gobierno mexicano necesita cambiar de estrategia diplomática.

Y también lo dijo, sin decir: el país cuenta con los cuadros y equipos diplomáticos del más alto nivel —que no se están utilizando— para negociar de otra manera la embestida que viene. “Tenemos que estar muy atentos”, repitió en más de una ocasión.

Y también lo dijo, sin decir: el país cuenta con los cuadros y equipos diplomáticos el más alto nivel –que no se están utilizando– para negociar de otra manera la embestida que viene. “Tenemos que estar muy atentos”, repitió en más de una ocasión.

La fecha para presentar el libro –miércoles 26– pareció ser cabalística. Causalmente, mientras el exmandatario reunía en el Club de Industriales a empresarios, políticos y comunicadores, el presidente Enrique Peña Nieto convocaba a una reunión de emergencia a su gabinete económico para analizar el plan fiscal de Trump y la posible salida de Estados Unidos del TLCAN.

Aunque el presidente norteamericano aseguró al presidente de la república, en conversación telefónica, que el NAFTA sería renegociado, pero no cancelado, nadie sabe lo que puede suceder mañana con las hormonas de Trump y el azaroso funcionamiento de sus neuronas.

Una conducta aparentemente errática, que tiene como finalidad golpear, amenazar, dar –como dice Salinas “un descontón”– para obligar al más débil a negociar bajo las condiciones del golpeador.

Así que, lo que tampoco sabemos es si Trump decidió –por ahora– no cancelar el TLC a cambio de que Estados Unidos comience a tener más ventajas, de las que ya tiene.

Lo que nos queda claro es que “la relación increíble” que dice tener el mandatario norteamericano con sus homólogos de México y Canadá, se está dando en un contexto de intimidación indignante y evidente desventaja, cuando menos para nuestro país.

Salinas de Gortari es, ante todo, un hombre de poder. Sabe, a partir de los contactos e información que conserva y que ante un imperio todopoderoso y arrogante poco se puede lograr a partir de una operación diplomática, de corte doméstico, radicada en amistades coyunturales con la Casa Blanca.

La nación está inmersa en un escenario minado donde Washington ha elegido el amago, el garrote para someter e intervenir en México. La pregunta que subyace en las páginas del libro es, cuántas ofensas más debe tolerar el país, y si no ha llegado la hora de, mirar más lejos, de defender la soberanía nacional a partir de una alianza geopolítica con América Latina y otras naciones.

FUENTE: REVISTA SIEMPRE!

ENLACE: http://bit.ly/2pW1iSg

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