Trump: Cien días de egolatría… y fracasos | J. Jesús Esquivel

Durante su campaña, Donald Trump aseguró que sus primeros cien días de gobierno serían magníficos. Pero en realidad han estado plagados de tropiezos: sus órdenes ejecutivas más importantes han sido frenadas, el dinero para el muro con México le fue negado, fracasó en derruir el Obamacare y las sospechas por sus vínculos con Rusia van al alza. Pese a esto, el mandatario afirma que su gestión ha sido espectacular. En suma, Trump ha confirmado que no sabe cómo funciona el gobierno de su país y que alguien incapacitado para ver los hechos dirige la nación más poderosa del mundo.

Washington, EEUU.- Donald Trump cumplió cien días como presidente de Estados U-
nidos sin haber logrado un solo éxito legislativo y sin concretar la más prominente promesa de su campaña: conseguir la aprobación del Congreso –y, por lo tanto, los recursos– para iniciar la construcción del muro en la frontera con
México.

Expertos en materia política de la capital estadunidense sostienen que Trump ni siquiera ha podido aprender a ser presidente.

“Se sigue comportando como si estuviera en campaña, es impredecible, utiliza su cuenta personal de Twitter para hacer política y no sabe cómo negociar con el Congreso”, resume Héctor Schamis, profesor de política exterior y miembro del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Georgetown.

A 100 días de que iniciara su mandato, Trump se encumbra como el presidente más impopular de Estados Unidos desde la época de Dwight D. Eisenhower (1953-1961): 42% de los estadunidenses aprueba su labor y 53% la reprueba, de acuerdo con el más reciente sondeo conjunto del periódico The Washington Post y la cadena de televisión ABC.

“El nivel de desaprobación de Trump es 14% más alto que el del expresidente Bill Clinton (39%, registrado en abril de 2003), el peor antes de Trump”, consignaron dichos medios al divulgar el resultado de su encuesta, el pasado 23 de abril.

La presidencia de Trump –que arrancó el pasado 20 de enero– no sólo es impopular, sino que está sumergida en una investigación bicameral que pretende determinar si la campaña del ahora mandatario se coludió con el gobierno de Rusia para manipular los comicios, en detrimento de la entonces candidata demócrata Hillary Rodham Clinton.

Schamis sostiene en entrevista telefónica que la única manera de entender la presidencia de Trump es con base en la inexperiencia gubernamental del multimillonario: “Un empresario metido a político tiene que aprender política; Trump no lo ha hecho. Además tiene un estilo empresarial unipersonal, ya que es el único dueño de su empresa y así quiere manejar la presidencia que, claro está, no funciona de esa manera”, explica el académico de la prestigiosa Universidad de Georgetown.

Trump se anotó un sonado fracaso al intentar que el Congreso federal –dominado por su partido, el Republicano– aprobara el proyecto de ley para revocar la llamada Acta de Seguro Médico Accesible (conocida como Obamacare). La legislación promovida por Trump para anular esa ley –el legado más conocido del expresidente Barack Obama– ni siquiera fue sometida a votación para evitarle al presidente el escándalo y desprestigio de una derrota legislativa segura.

La revocación del Obamacare es otra de las grandes promesas de campaña que hizo Trump y que, aseguró, cumpliría en sus primeros 100 días como titular del Poder Ejecutivo.

Pero la Casa Blanca no admite el fracaso de los 100 días. Sostiene que Trump es el presidente más exitoso en la historia del país en apenas tres meses en la Oficina Oval. “El presidente Trump ha firmado 13 revisiones de actas legislativas, más que ningún otro presidente”, difundió el 25 de abril en un comunicado de prensa. “Ha firmado 30 órdenes ejecutivas”, agregó.

Ahora bien, las revisiones de actas legislativas y las órdenes ejecutivas no pueden considerarse como éxitos políticos porque no se negocian ni debaten con nadie. Son acciones unilaterales que la Constitución le permite al presidente, pero que pueden ser anuladas o suspendidas por el Poder Judicial… como ya le ocurrió a Trump.

“Nos vemos en la Corte”

Entre las 30 órdenes ejecutivas más destacadas de Trump resaltan dos enfocadas en la política migratoria.

La más importante prohibió la entrada a Estados Unidos de ciudadanos de Irán, Irak, Libia, Siria, Somalia, Sudán y Yemen. Firmada el pasado 27 de enero, no entró en vigor gracias a que varias cortes federales la suspendieron por considerarla inconstitucional: discriminaba por razones de religión.

Ante el fallo de las cortes, el 6 de marzo Trump firmó otra orden ejecutiva. Pero un día después el juez federal de Hawái Derrick Watson suspendió la entrada en vigor de la medida. El 16 de marzo un juez de Maryland se sumó al rechazo y la orden ejecutiva se suspendió. El 30 de marzo pasado, la Casa Blanca prometió que apelaría la decisión de las cortes federales y que llegaría hasta la Corte Suprema de Justicia para que la medida entrara en vigor. Hasta la fecha nada de esto ha ocurrido.

El 25 de enero pasado, a sólo cinco días de haber asumido el poder, Trump firmó la orden ejecutiva titulada Seguridad Fronteriza y Mejoramientos a las Medidas de Inmigración, enfocada en la deportación de unos 11 millones de inmigrantes indocumentados, de los cuales –se calcula– por lo menos 7 millones son mexicanos.

Esta orden ejecutiva pedía iniciar inmediatamente la construcción de un muro en la frontera con México. Pretendía detener el flujo de inmigrantes indocumentados y de drogas; ubicar, capturar y deportar a los indocumentados que hubieran cometido cualquier violación a leyes locales, estatales y federales; expulsar a todos los indocumentados con antecedentes penales; anular la residencia permanente a extranjeros residentes legales que hubieran cometido delitos graves y a todo extranjero con orden de deportación, sin importar su situación familiar (incluidos padres de familia con hijos ciudadanos de Estados Unidos); deportar a México a todo indocumentado que intentara ingresar a Estados Unidos por la frontera sur de la Unión Americana; prohibir que los solicitantes de cualquier tipo de asilo permanecieran en Estados Unidos mientras se resuelve su petición, y exigirle a los gobiernos locales y estatales que sus policías colaboraran en la ubicación, detención y deportación de indocumentados. Trump desató el terror entre los inmigrantes sin papeles que viven en Estados Unidos.

El magnate ordenó también incrementar el número de redadas por todo el país para ubicar, capturar y deportar a inmigrantes indocumentados. Pero fracasó en su intento por doblegar a los gobiernos locales y estatales para que convirtieran a sus policías en agentes migratorios.

El pasado 25 de abril, al cumplirse el día 96 de la presidencia de Trump, el juez federal William Orrik, de la Corte Federal del Noveno Circuito en San Francisco, California, emitió un fallo que congeló inmediatamente parte de la orden ejecutiva de Trump: justo la que pedía la colaboración de las autoridades locales para transformar a sus policías en agentes migratorios. A las entidades que se niegan a cooperar con su gobierno, Trump las amenazó con retenerles fondos federales si no se lanzaban a la cacería de indocumentados.

Un día después el mandatario estalló en Twitter: “Primero, el fallo del Noveno Circuito en contra de la prohibición (de que entraran los ciudadanos de siete países musulmanes) y ahora este golpe sobre las ‘ciudades santuario (de inmigrantes)’. Ambas decisiones son ridículas. Nos vemos en la Corte Suprema”.

En paralelo, el gobierno de México le dejó en claro a la Casa Blanca que no recibirá ciudadanos deportados que no sean mexicanos ni mantener por tiempo indefinido a extranjeros que estén tramitando su asilo.

En el Congreso federal le rechazaron a Trump su pedido de mil 500 millones de dólares para iniciar la construcción del primer tramo del muro fronterizo, como lo determina su orden ejecutiva.

La negativa demócrata –a la que se agregaron algunos republicanos– puso en riesgo el financiamiento general del gobierno estadunidense, cuyo plazo para lograr la aprobación de fondos venció el pasado viernes 28 de abril a las 12 de la noche. Frente a la posible parálisis de las actividades del gobierno (“el cierre del gobierno”) y sus consecuencias electorales para el Partido Republicano en 2018 –cuando se reelige toda la Cámara de Representantes y algunas curules del Senado– Trump reculó en su pedido presupuestal para la muralla limítrofe. En el Congreso le dijeron al presidente que será hasta el año fiscal 2018
–que inicia el 1 de octubre próximo– cuando se aborde el asunto.

“El único muro aquí es el muro con el que Trump se está enfrentando con frecuencia: las instituciones con las que no sabe cómo lidiar, el Poder Legislativo y el Judicial”, subraya Schamis.

La inexperiencia política de Trump se evidencia en su trato con el Capitolio. Los fracasos de Trump se derivan de los desacuerdos que ha tenido con los demócratas y sus correligionarios.

Los senadores republicanos John McCain, de Arizona, y Lindsey Graham, de Carolina del Sur, son sus principales rivales en su partido. No comulgan con él en sus ideas migratorias y de salud pública, entre otras.

No sabe que no sabe

Trump “no entiende cómo funciona la relación Ejecutivo-Legislativo en este país. El presidente no concibe que los legisladores republicanos apoyen acciones y leyes que beneficien a los ciudadanos de los distritos que representan en lugar de respal-
darlo a él de manera incondicional, lo que expone su inexperiencia política y su necedad de querer gobernar con un estilo unipersonal que no le ha dado resultado”, apunta Schamis. “Trump no llega a entender cómo funciona la política en su propio país”.

La Casa Blanca informó que Trump firmó en 100 días 13 revisiones de actas legislativas. Estas acciones buscan anular acciones ejecutivas impuestas por otros presidentes. En este contexto, la más notoria –y la única que entró en vigor inmediatamente, por lo menos en materia de política nacional– fue la que borra de tajo las directrices firmadas por Obama sobre protección ambiental.

Trump eliminó las sanciones a fábricas y empresas mineras que contribuyen al calentamiento global con las emisiones indiscriminadas de gases y otros contaminantes. En el Congreso ya varios legisladores trabajan en la elaboración de proyectos de ley para bloquear y eliminar la acción unilateral de Trump en materia ecológica.

Desde el punto de vista de los expertos y analistas políticos, Trump actúa como emperador y no como un presidente que comprende la separación de los tres poderes en su país, que se establecieron para equilibrar las fuerzas políticas.

Hasta el momento, el único compromiso del Capitolio con Trump fue la ratificación de Neil Gorsuch como integrante de la Suprema Corte de Justicia. Sin embargo, el magistrado fue aprobado en el Congreso gracias a que los republicanos en el Senado –por la mayoría que tienen en su poder– cambiaron las reglas del debate y evitaron que los demócratas postergaran por tiempo indefinido la discusión del tema. Cabe decir que el juez Gorsuch contaba con la simpatía de muchos demócratas y que éstos actuaron en su contra por vengar al expresidente Obama, a quien los republicanos le negaron la oportunidad de someter a votación la nominación de su candidato a la Corte Suprema, Merrick Garland.

Para la Casa Blanca, como lo estableció en su comunicado de prensa del martes 25, Trump alcanzó inmensos éxitos en sus primeros 100 días de gobierno. “La Casa Blanca tiene una relación complicada con los hechos. Por eso diariamente la prensa se dedica a exponer lo que es verdad y lo que es mentira de lo que dice y hace la presidencia de Trump”, considera el profesor de Georgetown.

Eso sí, la enemistad con la prensa de su país podría considerarse un hecho inobjetable –y contraproducente– para Trump. Como sea, los analistas piensan que Trump debería enmendar su relación con el Congreso, las cortes federales y la prensa; de lo contrario le puede ir muy mal.

Schamis dice al respecto: “Trump, al agredir a la prensa, provoca que ésta se cohesione, que continúe investigando y señalando las desviaciones de la realidad, las cosas extrañas que ocurren en la Casa Blanca y los conflictos de interés de la familia del presidente”.

En política exterior, en la que el caso de Rusia ensombrece a toda la Casa Blanca, Trump se anotó una pequeña victoria cuando el 6 de abril ordenó bombardear con 59 misiles Tomahawk una base militar aérea de Siria en represalia por el asesinato –con armas químicas– de decenas de civiles sirios, incluidos niños, que unos días antes presuntamente ordenó el mandatario de ese país, Bashar al-Assad. Siete días después del ataque a Siria, Trump ordenó el lanzamiento de la llamada “madre de todas las bombas” no nucleares contra túneles del Estado Islámico en Afganistán, cerca de la frontera con Pakistán. La bomba de la clase GBU-43/B presuntamente eliminó a 36 elementos del grupo fundamentalista musulmán.

Y en la relación con México, la actuación del mandatario es abiertamente, y al parecer intencionadamente, contradictoria. Por la mañana del miércoles 26 los diarios estadunidenses publicaron un borrador de carta en la que Trump notificaba al Congreso federal que su gobierno había decidido salirse del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC). Ello provocó el desplome inmediato del valor del peso mexicano respecto del dólar, el cuál se cotizó en 19.50 unidades.

Por la tarde de ese día, la Casa Blanca emitió un boletín en el que anunció que Estados Unidos siempre no se saldría del TLC. Se mantendría dentro de él… “por el momento”.

Ese mismo boletín informó que Trump tomó tal decisión después de conversar por teléfono con el presidente de México, Enrique Peña Nieto, y con el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau.

Un día después, el jueves 27, Trump tuiteó que fue Peña Nieto quien lo llamó por teléfono y le pidió “por favor” que no abandonara el TLC. Aceptó renegociarlo, dijo, pero si no consigue “un buen acuerdo para los trabajadores y las empresas estadunidenses, nos saldremos”.

De acuerdo con un análisis económico de Banco Base, este proceder contradictorio de Trump responde a una lógica: generar presión a sus socios comerciales (Canadá y México) y estar en mejor posición para abordar unas negociaciones adelantadas.

Este reportaje se publicó en la edición 2113 de la revista Proceso del 30 de abril de 2017.

FUENTE: REVISTA PROCESO

ENLACE: http://bit.ly/2pyykVl

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