Susan Sarandon: mujer, actriz y activista | Fernando Muñoz Castillo

Querida Susan:

Sé que ya nadie envía cartas, porque el “feis”, el “jastach” o lo que se ponga de moda este fin de semana acabaron con la hermosa costumbre epistolar, que tan bien practicaron, tanto nuestros padres como nosotros, hasta nuestra primera computadora en los ochentas del siglo pasado. La mía fue una “comodora”.

Enrique Rosado, el periodista y crítico de cine, presumía, era muy presumido mi paisano, que era la mejor manera que tenía él de escribir. Y sí, tenía toda la razón, he leído algunas de sus epístolas dedicadas a las actrices de la época de oro del cine mexicano y son maravillosas.

Salvador Novo, el exquisito y al mismo tiempo despiadado cronista y poeta, también desarrolló este género.
Bueno, hoy intentaré escribir una carta para ti. Espero no haber perdido la habilidad.

Bella Susana, desde que te vi por primera vez en la pantalla de un cine meridano, el Fantasio, el domingo de carnaval de 1977, interpretar a Janet Weiss, la “cándida” norteamericana de la cinta de culto El Show de Terror de Rocky (1975) caí cautivado por ti, por tu sonrisa a medias, por la mirada luminosa de tus ojos saltones como los de Bette Davis, por tu calidad interpretativa, tu rebeldía en un Hollywood que no perdona esa actitud y mucho menos en una mujer.

Fue también en Mérida, en 1979 en el excine Colonial, rebautizado como Premier, donde te volví a ver interpretando a la bella y desaprehensiva prostituta madre de la niña encantadora y seductora, frágil y bella que personifica Brook Shields, en la controvertida cinta Pretty Baby (1978), cuando terminaste de hacerme tuyo.

He seguido tu carrera como actriz. Tus personajes son aparentemente disímiles, sin embargo, de El Ansia (1982), donde realizaste el sueño de muchos y muchas: hacer el amor con Catherine Deneuve a ritmo de Lakmé, de Delibes, —era imposible que no fueras una de Las brujas de Eastwick (1987)—, a la monja de Pena de muerte (1995), pasando por Thelma y Louise (1991), sólo existe un hilo conductor: la mujer rebelde que se manifestó en contra de la Guerra del Golfo y de la de Irak, y por ende, contra los cacahuateros y asesinos Bush, la activista que con una sonrisa mira a su gremio hollywoodense, pero no cesa en protestar por los desatinos del país donde vive, sin importarle las consecuencias.

Al igual que las bellas y buenas actrices del mundo, setenta años lo único que han hecho es reafirmar tu belleza y tu calidad interpretativa.

Susana, te admiro, y seguiré enamorado de ti aún después de que dejes de actuar y protestar, de ser sensual y bella. Así es el verdadero amor.
Siempre tuyo.

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