El panorama cultural en Mérida y la necesidad de mirar hacia afuera | Adán Echeverría

Me parece que el panorama cultural en Mérida, Yucatán, está creciendo mucho. El trabajo que vienen desarrollando los promotores de cultura, junto con los grupos independientes, más las escuelas de escritores, los diferentes foros como Tapanco, La rendija, Macondo, la misma Escuela Superior de Artes de Yucatán, y sus áreas de dramaturgia y artes visuales, o de música, han hecho que el crecimiento cultural en Yucatán se perciba.

Cada mes, si es que no cada semana, hay alguna actividad que realizar, alguna muestra de teatro, alguna galería por inaugurar obra de algún artista visual. ¿Qué es lo que creo que falta? Falta crítica, dejar de aplaudirse los unos a los otros. Falta menos víscera en las críticas, readecuar las soberbias y alejarnos de las vengancitas estúpidas. Aún existen esos pequeños fanfarrones que creen que lo saben todo, y que lo pueden todo. Aún existen, como personajes de pueblo del siglo XIX, pequeños que viven de quién fue su abuelo, su padre, su mami, y entonces, otros les hacen la corte y les dicen: Vaya, vos si que heredaste el talento de la familia para el periodismo. Yo conocí a tu madre, excelente primera bailarina, vos saliste con todo su talento. Oye, que bien pintas, tu padre debe estar encantando, ahí en la gloria de dios. Y cosas así por el estilo. El genio no se mama, se construye.

Pondré algunos ejemplos históricos:

Hay que revisar el nacimiento del Instituto de Cultura de Yucatán, junto con el nacimiento de Bellas Artes, en el estado de Yucatán, el cual se aleja apenas a los años 60. Los grupos de escritores estaban bajo el gobierno de Juan Duch Collel, un español avecindado en Yucatán, el cual logró en aquellos años la presencia de incluso Pedro Salinas. Pero conforme los años fueron sucediéndose, cerraron las puertas a los jóvenes.

El primer impulso se da con los talleres de la Universidad, de donde salieron un número interesante de cuadernillos que aún se consiguen en la librería de la Universidad: Roger Campos para revisar poesía, y Joaquín Bestard (recién fallecido), para revisar narrativa.

Sin embargo igual comenzó el impulso de talleres literarios en la Casa de FONAPÁS, que era una agencia federal cuyas oficinas se encontraban en lo que hoy es la Casa de la Cultura (o de las Artesanías, ahí por el edificio de Monjas, en la calle 63); estos talleres fueron impartidos por lo que poco a poco fue consolidándose a nivel federal como la Sociedad General de Escritores de México (SOGEM); uno de estos talleristas que vino a Mérida, agrupó a dichos jóvenes para fundar el Centro Yucateco de Escritorees, A.C.

Entre los miembros fundadores se encuentran Beatriz Rodríguez Guillermo, Jorge Lara, Roger Metri, Jorge Cortés Ancona, Óscar Sauri, Claudia Sosa, Melba Alfaro, Luis Alcocer (quien al día de hoy es presidente de la misma agrupación).

Luego de esto se sucedieron muchas incorrecciones y alejamientos que más tuvieron que ver con rencillas particulares (pleitos por poder, por vanidad, por sexo, por presupuestos, como siempre), muchas de ellas eran respecto a la postura de algunos sobre las filiaciones sexuales de los integrantes.

Era sabido que los personajes de la Universidad, rechazaban que un homosexual llegara a un puesto de gobierno en el ámbito cultural. Así que cuando Jorge Esma Bazán (un dramaturgo yucateco de mediana talla, que intentó consolidarse a nivel nacional pero jamás pudo conseguirlo), volvió del Distrito Federal, y con su regresó a Mérida, se desempeño en cultura.

Él le había abierto la mente a muchos personajes del aparato gubernamental para no tener esas barreras homofóbicas como otros, y llegó a ser nombrado Director del Instituto de Cultura de Yucatán. Con su gestión las cosas cambiaron radicalmente, porque la apertura fue amplísima. Y entonces el mismo CYE (Centro Yucateco de Escritores) cambió radicalmente.

Personajes como Jorge Cortés Ancona decidieron separarse del grupo original, y al contrario del apoyo, comenzaron a poner impedimentos, y desde ahí comenzó una lucha únicamente por los presupuestos. Esto ocurría en los años 80 y 90.

En 1993 se funda Navegaciones Zur, y también se funda El Juglar, un suplemento cultural del ya desaparecido ‘Diario del Sureste’. El cual era el órgano oficial del gobierno. Así que política y cultura comienzan a caminar de la mano.

Posteriormente se funda la licenciatura en Literatura en la UADY, y luego se funda esa misma licenciatura en la Universidad Modelo. Estamos entrando a los años 2000, cuando tiene su nacimiento la Red Literaria del Sureste. Más adelante se fundarán las dos Escuelas, la de Escritores que originalmente dependería de la SOGEM, y la de Creación Literaria, que depende de Bellas Artes.

Pero con el paso de los años ha vuelto a ocurrir lo mismo. Al día de hoy la primera escuela, la de la “Sogem” está tomada por integrantes del CYE, y la de Creación Literaria está tomada por los integrantes de la Red Literaria del Sureste, y hay escritores, que les vale totalmente ese drama que se traen unos con otros, y dan clase en ambas Escuelas.

Pero Mérida, ha crecido, y esa batalla con el tiempo fue perdiendo sentido. Porque son muchos los que han venido a vivir a Yucatán, y que no han entrado en esa disputa generacional, ni de grupismos, o al menos así pareciera. Sin embargo la batalla sigue existiendo y las descalificaciones, como las premiaciones de unos (como jurados) sobre otros (sus agremiados) se siguen repitiendo como sucedió hace apenas unos pocos meses con el Premio de Poesía de Prohispen, que durante dos años seguidos han estado premiando a integrantes de la Red Literaria del Sureste, siendo jurados precisamente personajes de la misma agrupación.

Pero hay autores (escritores) que habitan otras plataformas ajenas a esas rencillas. Que parecieran estar ajenos a dichas actividades y a dichas batallas, sin embargo, aunque no se den cuenta son afectados.

En un reciente intercambio de correspondencia el Lic Jorge Cortes Ancona, me dijo que los integrantes de la antología “Karst, escritores de la península de Yucatán en 2016”, no son conocidos por la Subdirección de Literatura, porque son ellos los que no se han acercado a la misma. Cuando debe ser todo lo contrario.

Las ediciones que aparecen en Sedeculta, siguen siendo de personajes de la Red Literaria del Sureste, pocos escritores del CYE, y los que no perteneciendo a dichos grupos, logran ganar un premio son poquísimos.

Sin embargo, no hay foros donde se expliquen las convocatorias, no hay directorios de escritores, no hay catálogos que relacionen a los nuevos escritores, a los escritores con mediana trayectoria, a los escritores con una trayectoria más amplia, para que las ediciones tengan esa misma categorización.

Los integrantes del Consejo Editorial son en su mayoría personajes de la Red Literaria del Sureste, y algunos personajes que por vivir pegados a los presupuestos de cultura, ahí permanecen durante años.

El número de escritores yucatecos, o radicados en Yucatán, se encuentra entre los 150 y 200 autores para este 2017. Y uno los puede categorizar respecto a su trayectoria: Como Iniciados, De Mediana Trayectoria, y de Amplia Trayectoria, y no por su edad.

Por ejemplo: Óscar Sauri quien fuera incluso director de literatura, podría considerarse de Amplia Trayectoria y que se ha hecho así mismo homenajes, bajo el amparo y apapacho de alguien como Irving Berlín Villafaña, se ha dado premios así mismo. Pero intentemos recordar alguna de las obras de Óscar Sauri.

Lo mismo ocurre por ejemplo con Claudia Sosa, cuál es su obra. Lo mismo con Víctor Garduño, quien tiene un libro de cuentos, que ha publicado en dos ocasiones, en un lapso de más de diez años. Los otros misterios. Pero la realidad es que dichas obras (la de Víctor, Sauri, Sosa) no trascienden las fronteras yucatecas, porque no se promocionan, no se dan a leer, no se hace crítica sobre ella.

Ya son muchas las generaciones que se han graduado de las dos Universidades, y los estudiantes que se han graduado no se han atrevido a hacer crítica sobre las revistas, los portales de literatura, la obra de los escritores.

Y si estas han aparecido como Tesis, se han quedado ahí, guardadas en las bibliotecas. Recientemente en la revista “delatripa” publicamos un excelente trabajo de Cristina Leirana sobre la literatura infantil en Yucatán. Trabajos como éstos hacen falta en Yucatán.

Un análisis de la dramaturgia, no solo un recuento, un análisis de los cuentistas, un análisis de la obra poética, pero eso aún no ocurre.

Apenas se elaboran algunas reseñas, pero estas quedan en los portales, no son retomadas, no son debatidas, no son confrontadas contra el tiempo, contra los lectores, como influencias en nuevas generaciones. Y cuando “se debate” en Mérida, solo se ataca personalmente.

La realidad es esa: una persecución de presupuestos para becas, proyectos, publicación de libros y entrega de premios, pero muy poco sobre la crítica a la literatura de Yucatán. Sobre su comparación con otras literaturas, sobre su influencia.

La literatura yucateca está viva, en dos años 2015, y 2016, se han hecho dos antologías, una de ellas es Casi una isla, que al final dejó fuera a muchos autores que entraban en la edad, pero que por cuestiones de presupuestos, y amiguismos, no cuajó en forma.

Mario Pineda y yo, hemos antologado a aquellos autores de los que teníamos conocimiento, ya sea porque se han acercado al taller literario, o porque han participado en nuestros proyectos de revista. Sin embargo, ambas iniciativas la de Marco Murillo y Jorge Manzanilla, como la de Mario Pineda y mía, debían ser apoyadas por la Sedeculta. Jorge Cortés Ancona me escribió enviando un “Dictamen”, en el que se niega el apoyo a la publicación, porque carece de calidad. Una antología que ha sido impresa en una revista en Guanajuato, unos autores que publican en revistas nacionales, que han ganado premios por sus obras. Y entonces Jorge Cortés Ancona dice que Ángel Fuentes Balama, o Daniel Medina Rosado, no tienen calidad con respecto a la obra poética de Alegría Agosto, a quien recientemente editaron por Sedeculta Yucatán.

Estas actividades deberían ser absorbidas por dichos servidores públicos. Tengo noticia de una nueva antología de cuento editada por Sedeculta del taller de Víctor Garduño, pero es difícil acercarse a ella desde Ensenada, Baja California. Porque lo que se necesita es la distribución de los libros, las lecturas, las presentaciones, las publicaciones hacia afuera del estado.

La narrativa escrita por mujeres, por ejemplo lleva una línea muy clara que puede seguirse: Carolina Luna, luego Patricia Garfias, y ahora Violeta Azcona Mazun. Sin embargo, ni Patricia Garfias ni Violeta Azcona tienen libros que puedan leerse a nivel nacional. Porque la Sedeculta ha fallado a este respecto. No ha permitido ni privilegiado la reunión de esa obra.

Cuando en el (2006-2009) realicé para el Instituto de Cultura: “Novísimos escritores yucatecos”, incluimos autores de poesía, narrativa y ensayo. Cuando el CYE tuvo la oportunidad de publicar “Litoral del relámpago”, se agruparon narradores y poetas.

La antología “Casi una isla”, marca en este sentido, un franco retroceso, porque no incluyeron a los narradores de esa generación. Además de que dicha antología “Casi una isla” dejó fuera a muchos autores de poesía como Esaú Cituk Andueza o Mario Pineda.

Mario Pineda, que ha sido incluso ganador del premio de poesía joven Jorge Lara, quedó fuera, por cuestiones de presupuestos, de definir qué no tenía la estética que necesitaba dicha antología. La antología Karst, a la que le fue negada la publicación por parte del Consejo Editorial en busca de una coedición Tijuana-Mérida, incluye 21 autores: narradores y poetas nacidos o avencidados en la Península de Yucatán, y decidieron que no tenía calidad. Dejando a un grupo de 21 autores sin el apoyo institucional.

Autores yucatecos actuales a seguirse: narradores Carolina Luna, Carlos Martín Briceño, Roberto Azcorra, Will Rodríguez, Violeta Azcona. Poetas a seguirse: Manuel Iris, Ileana Garma, pero hay que revisar sus textos, y alejarse un poco de la soberbia que los revista, y de muchas declaraciones absurdas que realizan en pro de quedar bien con quien puede brindarles un apoyo en cuestiones culturales, ya que ambos aplican el “habla bien de quien te puede ayudar a merecer”. Hay que revisar detenidamente a Jorge Lara, a Álvaro Chanona Yza, al mismo Ángel Fuentes Balam a Daniel Medina, a Ángel Augusto Uicab. Y esperemos que pronto puedan editarle un libro en físico a Violeta Azcona, a Daniel Medina Rosado, a Ángel Augusto Uicab, a Jhonny Eúan.

Si la Sedeculta en su área de Literatura se dedicara a establecer un directorio creciente, una búsqueda de autores yucatecos, la literatura yucateca saldría ganando. Con las nuevas plataformas tecnológicas bien podrían catalogarse a los autores Iniciales, a los de Mediana Trayectoria y a los de Amplia Trayectoria, considerando Premios y Becas (estatales y nacionales), Publicaciones Personales, Publicaciones Colectivas, Publicaciones en Físico (estatales y nacionales, tanto como de autor, o por medio de un consejo editorial), Publicaciones en PDF. Apariciones en publicaciones periódicas en físico, en PDF o virtuales (sólo en línea), en portales nacionales como en portales internacionales. Ya que dichos directorios o catálogos solo podrían hacerle bien a nuestra literatura yucateca o mexicana.

En México, como en toda América Latina, los escritores no pueden vivir de ser escritores. Sin embargo, hay que definir muy bien el tipo de escritor que se es. Es decir, en una antología de cuentos de Scott Fitzgerald, se menciona que con la venta de uno de sus cuentos, el autor se pudo comprar una Casa. Eso nunca ocurrirá en nuestro país, para con los escritores. Solo hay que darse cuenta que el Premio Aguascalientes de Poesía, otorga 250 mil pesos, y una casa de lo más pequeña del Infonavit cuesta 350 mil pesos..

Recientemente la revista Tierra Adentro, donde he publicado textos desde el año 2004, me comentó que no podía publicarme mientras no pudieran pagarme. Y como soy becario del Conacyt, pues no puedo darme de alta en hacienda, ni cambiar todos mis datos fiscales para poder acceder a un pago de 2400 pesos por un cuento que iban a publicarme en enero de 2017. Esas fueron las noticias que Bernardo Esquinca, el editor de la revista Tierra Adentro, me señalara. Una absurda forma de cerrarle la puerta a los creadores.

Los presupuestos en cultura son muy pocos, y muchos los que se dicen escritores, y los que son escritores. Por tal motivo la batalla por los presupuestos se vuelve una descalificación infame. Son 32 entidades federativas; comento arriba que hay alrededor de 200 escritores en Yucatán, cuyas edades fluctúan entre los 80 y los 16 años, la batalla presupuestas es totalmente estúpida, porque de inicio está mal enfocada. Además de que muchas obras que se financian con becas o presupuestos federales o estatal no llegan a materializarse.

Es decir, autores becados no terminan el proyecto porque no hay supervisión para que lo hagan, y lo peor es que ni siquiera publican la obra por la que fueron becados. Eso lo he visto con muchas personas, muchos “artistas”. Cuando fui becario del Fonca en 2005, éramos cinco becarios en novela. Solo dos publicamos nuestra obra. Una chica de Sonora y yo. De los otros tres ni siquiera pude saber si terminaron la obra por la que fueron becados, porque no la publicaron.

En nuestro país, necesitamos trabajar de algo que nos de nuestro sueldo y además permitirnos escribir. Lo cierto es que si pudiéramos tener un trabajo que nos dé el sueldo que necesitamos para vivir, lo más pegado al interés que tenernos, en este caso la literatura, sería mucho mejor. Se puede dar talleres, se puede promover la literatura, se puede trabajar como agente literario, profesor, de asignatura, investigador, se puede perseguir premios y becas, vivir de ellos, si tenemos el empacho para ello. Continuar con los estudios, y generarte una amplia cultura. Pero pocos son los que viven de sus regalías por la venta de sus libros.

Falta mucho. Las direcciones de literatura de los estados dejan de lado la posibilidad de tener Programas Interdisiciplinarios de Servicio Social. Si cada Dirección de Literatura, tuviera un grupo de estudiantes cumpliendo su Servicio Social interdisciplinario, para cada autor que publican, estos autores por lo menos durante las 480 horas que tarda el Servicio Social pudieran tener participación con la sociedad. Pero pretenden que todo parezca una imposibilidad de presupuestos, de gastos presupuestales.

Ejemplificaré de nuevo: En 2015, apareció la antología “Casi una isla” en Yucatán. Los dos compiladores Jorge Manzanilla y Marco Murillo, viven fuera de México, estudian el posgrado en el extranjero. Sin embargo, la mayoría de los autores antologados viven en Mérida, o en México. La subdirección de Literatura y Promoción Editorial de la Sedeculta a cargo de Jorge Cortés Ancona, bien podría disponer de un equipo de tres o cuatro estudiantes de Servicio Social: uno de la carrera de diseño, otro de comunicación, uno de historia, antropología social, o incluso de psicología, y hacerles toda una campaña publicitaria a los autores, al libro mismo, para que este libro estuviera en la radio, la prensa, la televisión yucateca, e incluso nacional, durante 3 meses sin descanso con la finalidad de que se interesen por la obra. Pero no lo hacen.

Entonces ¿quién conoce el libro “Casi una isla”? Solo los autores y los que nos dedicamos a la literatura. Lo mismo ocurre con cada libro que Sedeculta publica. Su esfuerzo y su apoyo terminan en eso, en ver la publicación, en intentar una sola presentación. Y para de contar. Eso es una pena. Se necesita mucho más. Necesitan promover a sus autores, promover sus libros; pero pegados a los presupuestos operativos anuales (POAs), solo se dedican a cumplir con lo que ya se ha establecido, sin apostar por la creatividad. Son incapaces de mirar los beneficios de los programas de Servicio Social, que en México, es parte de los requisitos en casi todas las universidades para obtener el grado. ¿Porqué no aprovecharlo?

 

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista del Diario Arte y Cultura en Rebeldía; en este espacio, ejercemos la Libre Expresión

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