¿Machismo en la UADY o extremo feminismo en Yucatán? | Armando Pacheco

La semana pasada surgió la primera polémica de la nueva etapa de la Feria Internacional de la Lectura de Yucatán (FILEY): una imagen donde se muestra la espalda desnuda de una mujer a punto de ser golpeada con un látigo por un hombre y el eslogan “Castígame pero déjame leer” ocasionó el descontento, no sólo del sector feminista sino de todo aquel que está en contra de la violencia de género. A la solicitud de una explicación y el retiro de la publicidad nos unimos varios medios de información; sin embargo, en mi opinión, el hecho no se trata de un machismo explícito y sí de la demostración de un feminismo extremo que por décadas ha dominado e incluso los juzgados de lo civil en Yucatán.

Podrán o no estar de acuerdo conmigo las mujeres u hombres que apoyan las leyes que (en Yucatán) actualmente consideran a las féminas como vulnerables en una sociedad que, al igual que todo el territorio mexicano, está identificado como machista; hoy, cualquier asesinato contra la mujer, sea el caso que sea, se le ha considerado como feminicidio sin importar, e incluso, que se trate de una infidelidad por parte del género fenemino para con su pareja, en otro tiempo llamado crimen pasional.

Encontramos pues, casos donde la mujer se aprovecha de su condición de “víctima” para demandar a sus esposos por cualquier motivo; e incluso hay las mujeres que amenazan a sus parejas de acusarlos de golpeadores si las dejan. Estos hecho se repiten constantemente en la entidad y no obstante, cuando un hombre es agredido físicamente por una mujer, las fuerzas policiales no pueden utilizar su autoridad para seraparla hasta que llegue una mujer policía, esto, con el argumento de que no pueden tocar a una mujer ni “con el pétalo de una rosa”. Así las cosas en Yucatán con sus leyes en protección a la mujer y el abuso que de ellas han hecho personas que en vez de víctimas se convierten en victimarias.

La imagen polémica de la FILEY es sin duda indignante, no por la imagen en sí, sino por el eslogan y es que el señalar “castígame pero déjame leer”, sin duda, en códigos lingüísticos, se transforma en una expresión machista; empero, eso no significa que las autoridades de la Universidad Autónoma de Yucatán, mucho menos de los organizadores de la feria sean machistas. Se buscó, quiero pensar, una atracción para con la lectura.

Por su parte, el argumento de las personas que se manifestaron en las redes sociales también es válido pero, en ocasiones, considero, raya al extremo del feminismo tan castrante que no solamente ha minimizado la lucha a favor de la mujer, sino que además lo ha dejado en manos de las organizaciones pro-mujeres que muchas veces se convierten en radicales atacando e incluso a los hombres en sus discursos, lo que se transforma en una inequidad para uno y otro género.

Sin duda, todo acto contra la mujer, el abuso contra ella y la violencia e incluso el asesinato hay que denunciarlo; pero también hay que estar al acecho de aquellas acusaciones falsas, de aquellas actitudes inequitativas contra el varón, pues la ley es muy clara en el aspecto en que todos deben ser juzgados apegados a derecho, situación que en muchas ocasiones no sucede en Yucatán.

Para finalizar debo decir que estoy a favor de la lucha contra la violencia de género, así como en contra de la intolerancia que todavía persiste en Yucatán, México y el Mundo, y en Diario Arte y Cultura en Rebeldía no dejaremos de informar a nuestros lectores de estos acontecimientos.

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