Escultura en el taller de los ayudantes, el universo que se hacen a sí mismos | Jesús Peraza Menéndez

Andrés Peraza Ojeda (22 abril 1922-febrero 23 1998) partió hace 19 años en los tiempos del calendario gregoriano, días de 24 horas, años de 12 meses, con el ir y venir del reloj, se acumulan sólo victorias muertas: Nada deja entonces, es otro nuestro tiempo.

Nosotros somos leales al sueño. El trabajo ha sido coherente con él. Exigente con la ética, considero que ella tiene que ver con la coherencia con que se vive en el mundo, coherencia entre lo que se dice y se hace. Considero que la crítica, cuando se hace de manera ética y competente, logra que nuestras acciones se profundicen o se reorienten. Aprendemos con ellas.- (Freire, 1997)

La historia del tiempo es la de ciclos cósmicos para los mayas, la de nómada primitivo, camínate, soñador. “Planeta” significa vagabundo; hombre viene de humus, es entonces el vagabundo de la Tierra, el nómada de la Vía Láctea. Es la forma humana de los ayudantes, son los maestros carpinteros autodidactas que dirige el mecanismo de la construcción de naves, esa especie caracteriza bien a mi padre.

Mi madre, su compañera de la vida, tan sencillamente humana que vació su vida en la de mi padre. Y mi padre en la suya. Este es el vínculo que nos llama. Sabían que cuando uno faltara la otra se ha quedado sola. Lúcida-contemplativa asecha por la ventana astral; de pronto ríe, a veces llora; se hace de lo que han sembrado, que no fue miel sobre hojuelas, viaja en el horizonte sin heridas.

Mi padre era feliz plenamente. Haciendo con otros en sus talleres sin pretensiones de una ilícita competencia para marcar estamentos “superiores” o “inferiores”. En un taller se sabe-poder-hacer o se aprende. De ahí, la ancestral forma del aprendiz-oficial-maestro desconocido o famoso. La obra se consuma cuando otro es conmovido con su silencioso lenguaje interno. Cuando la habita, la transita desconstruyéndola mentalmente para comprender su síntesis. Sucede cuando no falta ni sobra ninguna de sus partes y el revelador comprende disfrutando sus vínculos.

Los talleres en realidad son procesos colectivos de individualidades que asocian sus capacidades, es la cooperación simple con reciprocidad y solidaria. En la obra hay unidad y lucha de contrarios, negación de la negación y saltos de cantidad a calidad. La singularidad es el alma con el ADN que le da su identidad única e irrepetible, la diversidad es de estas únicas creaciones, es la necesidad vuelta libertad.

Apasionado de la ciencia, las telecomunicaciones, las herramientas mecánico-eléctricas sin perder la memoria, el origen. En el taller de ladrillos (mosaicos) de su padre, maya hablante de Hopelchén. Las estancias en la ciénaga, la navegación en la costa de Yucatán.

Su salida sin retorno con la crisis entre liberales-revolucionarios con los conservadores que se adueñaron del territorio. Nosotros somos opositores a este régimen sin la mínima reserva estamos contra toda impunidad de dominio con desprecio prepotencia con opresión.

Lo llevo al mundo, Yucatán es su cercana lejanía, sus raíces alimentan sus ramas. Nosotros somos, tenemos imaginación con las habilidades, con destrezas. La energía para emprender como buenos homos faber-sapiens (el poder-saber-hacer), auto-aprendidos en el taller de nuestro padre Andrés Peraza Ojeda. Seguimos siendo ayudantes con mis hermanos, con mis hijos Andrea, Mateo; Natalia mi nieta, empeñados en otra cultura sin mártires, redentores, santos ni héroes. Sólo seres humanos que disfruten la vida con las otras y los otros.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s