Krzysztof Charamsa, autor La primera piedra: “En el mundo hay muchas más personas buenas que homofóbicas”

Krzysztof Charamsa nació el 5 de agosto de 1972 en Gdynia (Polonia). Estudió filosofía, un diplomado y un doctorado en teología, y también realizó estudios de bioética y letras latinas. Desde 2003 a 2015, ya como sacerdote, formó parte de la Congregación de la doctrina de la fe, donde estuvo bajo las órdenes de Joseph Ratzinger, el futuro Papa Benedicto XVI. Desde 2011 también fue secretario adjunto de la Comisión Teológica Internacional, el órgano más importante de consultores teólogos de la Santa Sede. Hasta que en octubre de 2015 salió del armario como acto de protesta y denuncia de la LGTBIfobia de la Iglesia Católica justo el día anterior al Sínodo de la familia, preparado para ignorar y ofender la dignidad de las personas de este colectivo.

Desde entonces, se ha convertido en un relevante activista por los derechos de las personas homosexuales, lesbianas, transexuales, bisexuales e intersexuales, además de publicar su libro “La primera piedra”, donde, entre otras cosas, llama a la Iglesia a una necesaria renovación.

De oficial de la Congregación de la Doctrina de la Fe al activismo por los derechos de personas LGTBI… ¿Cómo ha cambiado su vida desde que hizo pública su homosexualidad?

Mi vida ha evolucionado, pero en lo esencial continúa igual. Para mí lo esencial siempre ha sido buscar y servir a la verdad, tal como lo cuento en La primera piedra. Lo hice trabajando para el Vaticano y lo continúo haciendo hoy, tras descubrir que el poder del Vaticano ha ignorado y estigmatizado, con prejuicios, una parte de la verdad humana: la que se refiere a las mujeres, la orientación sexual, la identidad de género y los derechos relacionados con la sexualidad de todas las personas, también las heterosexuales. He descubierto y comprendido que un católico, un creyente en cualquier religión, no puede no ser un defensor de los derechos de las mujeres y de las minorías sexuales. Es el reto profético de nuestro tiempo.

¿Cómo se siente hoy después de todo lo que ha vivido en estos casi 18 meses?

Liberado y feliz, con muchísimas ganas de defender mis ideales, que considero profundamente humanos y cristianos. En este momento particular estoy contento de presentar este nuevo libro y encontrar a lectores y lectoras, cada uno con su historia y cada uno con sus propias “salidas de armario” para aceptarse a sí mismos. No solamente los gays tienen armarios en los que esconderse cuando no se aceptan a sí mismos. Quiero dar testimonio del sentimiento de liberación de las distintas prisiones interiores que llevamos dentro y que no nos permiten ser felices.

¿Por qué cree que la Iglesia Católica sigue rechazando con total rotundidad la homosexualidad?

Son varias las razones. Una de ellas es la ignorancia, la absoluta falta de confrontación objetiva con el saber científico actual, y la falta de conocimiento y empatía para con las personas LGBTI; la empatía que permite el conocimiento y no la “compasión” hacia las personas LGBTI que recomienda el Catecismo de la Iglesia Católica. Esta “compasión” de la Iglesia para mí es una ofensa, porque es una actitud de superioridad sobre los gays, a los que considera “enfermos”. Yo no soy un enfermo.

La Iglesia le ha despojado de sus cargos y responsabilidades, pero le ha empoderado en muchos otros aspectos de su vida. ¿Cuáles son los que más le llenan ahora mismo?

Por medio de la Iglesia he conocido la esencia del cristianismo, que me llena también hoy. En la Iglesia he conocido la fe, como la relación de amistad con Dios. Me he enamorado de la Biblia y de la tradición cristiana. Me llena la justicia, la igualdad, el respeto de la diversidad, que son los valores del Evangelio. En la Iglesia he conocido a Jesús: Dios hecho hombre.

Sufro cuando la Iglesia ensombrece todo esto con su manto de dominio sobre la sexualidad. Con su retraso en la confrontación con el saber humano actual está ensombreciendo su misión espiritual en el mundo. La esencia del cristianismo no son los juegos políticos de los hombres de la Iglesia que se presentan como propietarios de la verdad y que usan doctrinas legalistas y abstractas contra las personas. Este no era el proyecto de Dios. Él respetaba la humanidad y no la dominaba, como quieren hacerlo los poderes farisaicos eclesiales.

La primera piedra, el libro que acaba de presentar, ¿provocará polémica en El Vaticano o simplemente es la historia de un hombre valiente que dejó todo para vivir su vida siendo honesto con sus sentimientos?

Es un testimonio de superación personal en un ambiente hostil. Desde el punto de vista de una historia personal, el libro quiere ofrecer un mensaje universal contra cualquier tipo de discriminación y violencia. Pienso que en aquellas personas capaces de escuchar a los demás no creerá ninguna polémica, sino solo empatía y una constructiva reflexión.

¿Ve posible una renovación de la Iglesia Católica en este sentido? ¿Por qué?

Sin ninguna duda. Hace algunas décadas el cristianismo no aceptaba el matrimonio entre una persona de piel blanca y otra de piel negra. En ese tiempo parecía imposible que algún día llegara su aceptación. Hoy es difícil creer que fuera posible una posición tan ridícula e inhumana. En realidad, se trataba de la lucha de la Iglesia contra el amor humano. Hoy la Iglesia cumple los mismos errores con la misma arrogancia e ignorancia. Pero esto no puede durar para siempre. Con imperdonable retraso, la renovación llegará. Será una renovación de la posición de la Iglesia sobre las mujeres, sobre las minorías sexuales, y sobre el respeto de la sexualidad y del amor personal tanto de la mayoría heterosexual como de la minoría LGBTI. La renovación de la Iglesia pasará por la aceptación –sin complejos y sin prejuicios– de la sexualidad humana. Ello permitirá a la Iglesia volver a los valores evangélicos de Jesús.

Claro, para todo esto proceso es necesario en la Iglesia el conocimiento y el estudio del estado actual de conocimiento científico. Solo cuando la Iglesia rompa el miedo que la paraliza empezará su necesaria renovación.

Dice que quiere “remover conciencias” con este libro… ¿Las conciencias de quiénes deberían ser removidas?

Prefería no indicar a nadie en particular. Pienso que la humanidad tiene aún en frente un largo camino que recorrer para superar varias discriminaciones: de sexo, de género, de religión, de nacionalidad, etc. Todos necesitamos remover nuestras conciencias, mover nuestros esquemas, nuestros prejuicios y fobias, y no permitir que se levanten otros nuevos miedos (por ejemplo, contra los refugiados). Remover conciencias para mí significa poner en el centro la persona humana, sus derechos humanos y observar la realidad, siendo capaces de poner en discusión a uno mismo. Es un libro sobre la dramática experiencia de la discriminación (en mi caso homofóbica) que quiere hacer reflexionar o despertar cuestiones sobre nuestra humanidad, que quiere remover conciencias en este sentido.

La abstinencia total en la vida del amor es inhumana, dice en su página web… ¿Cómo es posible que, si Dios es amor según la Iglesia ha enseñado a lo largo de los siglos, se intente promover lo contrario?

La Iglesia, a pesar de las buenas intenciones de sus doctrinas sobre la sexualidad, ha desarrollado un complejo de la sexualidad. Ha formado la mentalidad católica que relaciona el sexo con el pecado, reduciendo la actividad sexual a la procreación. Al contrario, el sexo sirve para expresar primariamente el amor interpersonal. Persiguiendo la sexualidad hemos llegado en la Iglesia a formas profundamente inhumanas de negación de la vida del amor.

¿Ha sentido algún tipo de rechazo o discriminación por haber salido del armario (fuera del seno de la Iglesia)?

Desgraciadamente esta es la experiencia cotidiana, pero prefiero concentrarme sobre el apoyo de la gente que entiende lo que significa el sufrimiento de estar encerrado en la prisión del armario. En el mundo hay muchas más personas buenas que homofóbicas.

¿Por qué cree que a día de hoy seguimos luchando contra una homofobia tan persistente?

Creo que solo con el conocimiento de la orientación sexual, que hemos conquistado en siglo XX, nos hemos dado cuenta de la existencia de la homofobia (miedo y rechazo fóbico hacia los gays, a los cuales se reservan sentimientos negativos y de odio). La superación de este crimen exige lucha, educación y formación, de igual manera que lo necesitaba en el pasado la lucha contra el racismo o el antisemitismo. Pero estamos en un buen punto. Hemos conquistado la conciencia del mal y ahora caminamos para superarlo. En este proceso son fundamentales las familias sensibles y la escuela, que es capaz de transmitir la comprensión de las diversidades. Me da pena que mi Iglesia Católica se oponga paranoicamente a esta lucha contra la homofobia, mientras que, en base a los valores cristianos, debería ser la primera en detectarla y eliminarla.

Si tuviese que explicarle a un auditorio lleno de jóvenes y adolescentes qué significa ser homosexual y asumirlo, ¿qué les diría?

Al igual que los jóvenes heterosexuales viven en paz su propia orientación sexual, aceptándola sin tener que esconder nada, con una total naturalidad, para un chico o una chica homosexual debería ser igual: poder vivir sin miedo, sin vergüenza, sin esconder nada de su ser gay o lesbiana. Sabemos que aún no es así. La normalidad que deseamos depende del coraje de cada uno de nosotros. Es necesario el coraje de los jóvenes gays para salir del armario, para no perder la vida y los años más bonitos de la vida en la oscuridad del armario. Pero necesitamos también el coraje de la mayoría heterosexual para superar los prejuicios y animar un ambiente libre de discriminación. El miedo nos paraliza todos: por parte de los gays es el miedo a ser rechazado y, por parte de los heterosexuales, es el miedo a la diversidad.

Ser homosexual, como ser heterosexual, significa escuchar tu humanidad y tu deseo de amor, tu naturaleza que busca una relación con otra persona y compartir tu vida con la persona que quieres. Si no aceptas tu naturaleza, no puedes encontrar amor y ofrecerlo a otra persona.

El primer paso para asumir tu ser homosexual es salir de armario contigo mismo y con los demás. A los jóvenes y adolescentes, a nuestras escuelas y profesores, me gustaría decirles muchas otras cosas sobre este tema, pero hoy debemos terminar aquí: ¡No tengáis miedo de ser vosotros mismos! Y termino usando la imagen de mi libro: ¡no tengáis miedo de poner la primera piedra de vuestras vidas, la piedra angular que nadie puede imponeros!

AUTOR: TOMÁS LOYOLA BARBERIS

FUENTE: PERIÓDICO ESCUELA (ESPAÑA)

ENLACE: http://bit.ly/2lcW00U

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