El PRD a la deriva | Ernesto Villanueva

Cada día que pasa el Partido de la Revolución Democrática (PRD) se va quedando sin bases sociales por convicción o por la ocasión política.

La creación de lo que eufemísticamente llaman en ese partido “expresiones”, y sus cada vez más distintos intereses, ha atomizado su fuerza electoral a lo largo y a lo ancho del país.

La realidad demuestra que (a diferencia del PRI, que inició como PNR en 1929 precisamente para unificar liderazgos locales y por lo menos hasta el año 2000 demostró ser funcional) las personas con nombre y apellido tienen mayor atractivo que una institución que ha demostrado ser gravemente frágil.

En la fracción parlamentaria del PRD en el Senado coexisten formalmente senadores con intereses no sólo distintos sino antagónicos, unidos sólo por el pragmatismo del dinero y las prestaciones derivados tanto de la fracción como de la posibilidad de ser presidentes o secretarios de comisión cuya vía de acceso reside en formar parte de una fracción que negocia, como el PRD.

La unidad se reduce a pesos y centavos. Todo mundo sabe que es mejor- desde la perspectiva pecuniaria- formar parte de una fracción parlamentaria que ser senador o diputado independiente.

El coordinador de la fracción Luis Miguel Barbosa ha podido hasta el momento combinar con éxito el equilibrio entre buenas iniciativas personales y su capacidad de negociación, que no habría que regatearle. Hay casos donde lo que pasa con el PRD es, de plano, inconcebible. Puebla, por ejemplo, fue un caso insólito. A la llegada del ahora ex gobernador Rafael Moreno Valle en el 2010, los diputados locales electos por el PRD no tuvieron inconveniente alguno en formar parte de la fracción parlamentaria ¡del PAN! – claro, dinero de por medio- que se hizo de la mayoría legislativa en esa legislatura.

La encrucijada, por llamarlo de alguna forma, no es menor. Si el PRD va solo a las elecciones con dificultades mantendrá su registro como partido político, pero su incidencia será simbólica en la mayor parte del país.

En la Ciudad de México por ser aparentemente gobierno (porque no se sabe si el jefe de gobierno es o no miembro del PRD) tendrá una muerte más lenta, pero hoy resulta poco menos que imposible que gane la mayoría o una buena porción de los cargos de elección popular. Si, por el contrario, va en alianza como comparsa del PAN podrá obtener quizá mayores prebendas políticas, pero su mermada credibilidad se iría en picada en forma rápida. Y esa política aliancista en corto plazo minaría lo que podría negociar como compañero de viaje del PAN. De esta suerte, por lo menos ahora, el PRD tiene frente a sí la muerte política, a menos que pudiera lograr una alianza con las izquierdas que le daría espacios para seguir con cierta presencia en la arena política. Esta hipótesis es posible, pero improbable porque los otros partidos que estarían en esa franja ideológica (formalmente hablando) van a buscar la mayor rentabilidad y el PRD no es precisamente la mejor opción.

El PRD tiene, sin embargo, la oportunidad de desaparecer con dignidad o sin ella. A título personal varios de sus líderes históricos han salido de sus filas. También varios militantes están haciendo lo propio en los estados donde habrá elecciones este año y seguramente esa ruta seguirá de cara a las presidenciales del 2018. Del mismo modo, con una lectura inteligente de las cosas, algunas “expresiones” han optado por formar asociaciones políticas con vida jurídica fuera de ese partido que les servirá para negociar caso por caso. Paradójicamente a mayor fuerza propia y jurídica de esas “expresiones”, mayor debilidad institucional del PRD. Esta formación política en este sexenio de Enrique Peña Nieto se jugó primero con el Pacto por México y después con muchos otros lo que había construido, con sus fortalezas y debilidades, de lo que no habría que alegrarse, sino considerar ese comportamiento cortoplacista como una lección aprendida para que no se repita nunca más.

SUMARIO

El próximo martes 14 de febrero del 2017, a las 9 de la mañana, se presentará la obra Derecho de las nuevas tecnologías de la información (Oxford University Press) de la autoría de la Dra. Vanessa Díaz y mía. La cita es en el Aula Magna Jacinto Pallares de la Facultad de Derecho de la UNAM. Los comentarios correrán a cuenta del Director de la Facultad, Dr. Raúl Contreras Bustamante, el Dr. Eduardo López Betancourt y el Dr. Jorge Witker.

FUENTE: ARISTEGUI NOTICIAS

ENLACE: http://bit.ly/2kB1fr9

 

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