Llevar el saqueo de la nación a sus últimas consecuencias | Jesús Peraza Menéndez

Nada nuevo con Enrique Peña Nieto:

El nombramiento de Luis Videgaray como titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores no es un nuevo signo distinto al que ya se ha expresado en toda su naturaleza y magnitud. Donald Trump no sólo no es un político de carrera y mucho menos un diplomático preocupado por el derecho internacional con la soberanía y autonomía de las naciones. Se ha esforzado por dejar claro que es un empresario voraz banal, dedicado a los espectáculos de la farándula como los concursos de «belleza». Es, además, especulador, usurero, traficante de influencias, evasor de impuestos, ignorante con violencia inimaginable.

Ahora que nos hallamos en el punto de quiebre del neoliberalismo impuesto al planeta quiere hacer negocios con otros empresarios, los pueblos son mercancías, mano de obra barata, combustible de la maquinaria económica y sus derechos no están en el contrato comercial. El neoliberalismo ha mostrado su incapacidad natural para la solución de las necesidades humanas, su propuesta siguiendo a Adolfo Hitler es la de: «solución final».

Le interesan quienes, con la combinación de leyes espurias como las aprobadas con las reformas estructurales con Enrique Peña Nieto y ejércitos tecnológicamente desarrollados, puedan despojar y contener la oposición de los pueblos víctimas de estos criminales negocios.

Enrique Peña Nieto, en un discurso leído y de poco alcance, luego de mencionar todos los asuntos de negocios de dinero caro comprado a la usura internacional, acuerdo bilaterales de subordinación de México a la administración estadounidense, pagos de protección, compra de armas, entre otros, menciona a «los mexicanos que viven en aquel país». No se refirió a los nómadas laborales, los trabajadores indocumentados que evidentemente no detendrá ningún muro y que no serán deportados sino se propone incrementar el maltrato, reducir el valor del trabajo y captar las remesas que ahora se envían a las familias a México y generan economías importantes en las bancas estadounidense con la socia mexicana-trasnacional y en las comunidades de los nómadas laborales.

La línea está trazada, recibió a Carlos Slim, empresario mexicano con negocios en América y en Estados Unidos, reconocido como uno de los 10 más acaudalados monopolios del planeta. Con Slim está asociado Carlos Salinas de Gortari que proveyó el negocio de la telefonía, le remató TELMEX asociándose entre otros que se han extendido por toda Latinoamérica, Estados Unidos y el Caribe incluida Cuba. Carlos Slim fue tratado como igual.

Luis Videgaray es así un operador de la presidencia para facilitar los negocios sin importar los derechos internacionales y humanos. Los trabajadores mexicanos nunca fueron incluidos en el Tratado de Libre Comercio, nunca quedaron a salvo los derechos elementales. Se llegó a la barbarie con Vicente Fox que reconocía esta condición por debajo de lo indispensable diciendo que los mexicanos hacemos el trabajo que «ni los negros quieren hacer», un razonamiento estúpido como es él. Sin la mínima consideración a la condición humana, laboral, económica, política y cultural.

Realmente el TLC comprometió a los gobiernos mexicanos a llevar a efecto las reformas estructurales del despojo de todos los bienes naturales, ecosistémica, los energéticos petróleo y energía eléctrica, mantener la dependencia de la compra de combustible refinado, la compra de armas y de protección estadounidense y desarticular las resistencias sociales.

Los empresarios de este modo son socios en los negocios y los pueblos con sus territorios nacionales mercancías sujetas al mejor postor, con Peña Nieto –con Jorge Carlos Ramírez Marín de secretario- se bursatilizó el territorio para poner a la venta todo suelo, subsuelo y ecosistemas.

No hay sorpresas, van por todo. Esto pasa por el gasolinazo con la provocación frente a las espontáneas manifestaciones populares con saqueos porriles-policiacos y violencia inducida por expertos, es priísmo con sus fracciones panista y perredista listos para el asalto final.

Antes aprobaron la militarización para la seguridad, que no es la seguridad de la población sino de sus negocios con ganancias, los soldados son empleados, los mandos son gerenciales ocupados por juniores de los grupos empresariales beneficiarios de las reformas. Es esta una estructura de lacayos incondicionales a los designios del empresario voraz del espectáculo cuyos hijos tienen socios en Yucatán y Quintana Roo.

Lo más conveniente después sería un presidente de la oposición que, en este caso, sea AMLO con MORENA que se ponga administrar la desgracia con honradez y ahorritos, prometiendo no revertir la reformas estructurales. Decir que las pondrá a consulta popular cuando ni siquiera se ha aprobado este mecanismo, es una salida tibia. MORENA debe convocar a revertir el estado de cosas sin disfraces.

 

 Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista del Diario Arte y Cultura en Rebeldía; en este espacio, ejercemos la Libre Expresión

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