Tal vez pronto | Brenda Alcocer

Ser libre, para correr y correr por el parque, pasando por los mismos lugares cien y mil veces, pasar a galope tendido entre los puestos, rodear la fuente en una vuelta infinita, subir, bajar, caer, levantarme para impulsarme de nuevo; continuar, brincando con un pie, con el otro, con los dos lados, a un lado, al otro, sentir la velocidad en el aire que desplazo, en el pelo, en la falda tratando de seguirme y los pies, que no quieren parar, vuelan, patinan, giran, se escurren y me llevan en vértigo incontenible, arrebatado, con esa sensación de caballo o de pájaro; cuando me elevo en el columpio, agarro fuertemente la cadena, camino hacia atrás, me dejo caer en el asiento, al mismo tiempo que levanto los pies, voy volando, cuando llego arriba doblo las piernas hasta pegarlas bajo la silla, regreso con una prontitud acelerada, uso piernas y pies como alas, extendidas, dobladas, extendidas, el cuerpo en rítmico movimiento, adelante, atrás, alcanzo una rosada nube, al poco tiempo me empalaga, la quería de piña y no de fresa, dejé un ángel sin almohada, mamá eleva un cometa de palabras para que yo descienda por su cuerda, dejo las piernas en una sola posición para ir perdiendo altura, de un salto escapo de unos brazos que me esperan, pongo en movimiento la pelota con una fuerte patada.

Abro los ojos, las tres paredes que me rodean las conozco de memoria, las he mirado por meses, en los momentos más intensos de mi estado de ánimo y en los más simples, la celosía de madera a cuadros verdes que hace las veces de pared la he recorrido hasta el cansancio, conozco todos sus rincones, sé en qué parte se confundió el carpintero y dejó los huecos más grandes o cuando llegó la araña paracaidista a adueñarse de los cuadros del rincón derecho.

Nunca estoy completamente a oscuras, la celosía permite el paso de la luz, a través veo cuadricularse las nubes, tienen muy divertidas formas, a veces son canguros, otras conejos, elefantes o diablos, una sola puede ir tomando diversas caras, cambiando en pocos segundos; en algunas ocasiones, cuando en medio de muchas de ellas se abre un pequeño agujero y miro el cielo, se me imagina que por ahí me acecha Dios y me sonríe; algunas nubes se van desbaratando mientras se alejan y otra pasa a tomar su lugar en dirección a mis ojos.

A la araña la contemplo trabajando todo el día, ocupada en tejer y tejer afanosamente su tela, la construye de un transparente y mágico hilo, cuando le da el sol toma los colores del arco iris que entra por las rendijas después de un día de lluvia. Cuando mamá la descubre, la desbarata con un escobazo y ella corre a esconderse entre las tablas, cuando pasa el peligro, vuelve a empezar el tejido. El otro día que no corrió a tiempo estuvo a punto de morir bajo el zapato de mi madre, grité asustada y eso le dio la oportunidad de salvarse.

Cuando me fastidio de este cuarto cierro los ojos y huyo al parque a disfrutar del sol, los juegos y los árboles. Pasan días enteros sin que recuerde que soy una piedra atada a este colchón, estoy clavada, atornillada, pegada, solidificada a él. El problema no es ése, sino que soy el motivo del drama que están viviendo mis padres; lloran por lo que me pasa, pero a mí no me sucede nada, es a ellos que no se conforman; mamá se debe cansar mucho, bañarme, vestirme, atenderme, siempre dejando todo para venir a mi llamado y gastando en mí hasta el último quinto de su sueldo. Pero él, me usa de pretexto para desaparecer en la cantina y luego viene con sus ayes alcohólicos a remacharme más en esta cama; sólo en estos momentos, cuando está hincado con la cabeza puesta sobre mis inmóviles piernas, llorando más que por mí por su vergüenza de haber tirado el dinero que gana, en parrandas, es cuando realmente me entra una ansiedad por no poder flexionar la rodilla y asestarle un golpe en la cuenca del ojo, así lloraría por él mismo.

Hay alguien que todas las mañanas me ayuda a aflojar el tornillo que me afianza al lecho, es la abuela, a ella no le importa mi invalidez, con sus cuentos me lleva a otros lugares, mientras vamos camino al hospital para hacer la terapia.

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