Reescribiendo la Historia | Jorge Lara Rivera

Las medias verdades resultan siempre mentiras completas. Así, la tentación revisionista en la práctica historiadora con ser bastante común no puede «tapar el sol con un dedo». Abundan ejemplos que persiguen ese objetivo, como el del inca en turno en el antiguo Tahuantinsuyo, y recientes intentos soviéticos de modificar el parte de la realidad del mundo atribuyendo en sus enciclopedias los descubrimientos científicos a sus propios hombres de ciencia o removiendo de sus libros de texto oficiales a dirigentes defenestrados y caídos en desgracia (tal León Trotsky) a consecuencia de los vaivenes de sus periódicas ‹purgas› por el poder.

En nuestra contemporaneidad destaca la edulcorada versión de la historia que hace de sí la sanguinaria dictadura norcoreana en su 3ª generación de tiranuelos, debido al culto a la personalidad al punto de negarles hasta su fisiología humana. Pero no por usual esto deja de indignar. Pasa con el sesgo que Enrique Krauze da a su maniqueo recuento de los hechos del proceso social mexicano y es francamente repugnante el oportunismo con que el erudito Sergio Sarmiento, afanado por complacer a la oligarquía, pretende contrastar con un supuesto paralelismo las dictaduras castrista de Cuba y la golpista de Augusto Pinochet en Chile, justificando esta última con la falacia del ‹desarrollo económico›, un ¿logro? tan frágil como discutible de los ‹Chicago boys› de Milton Friedman favorable al capital transnacional, y del injerencismo en la política exterior estadounidense impulsada por Henry Kissinger, versión de la diplomacia del gran garrote de Teddy Roosevelt que parece volverá con el arribo de Donald Trump a la Casa Blanca. Pero la violación a los derechos humanos no puede ser selectiva ni interesadamente condenable a contentillo.

Además está el hecho de que el mentado ‹desarrollo económico› en Chile es una apariencia ‘prendida con alfileres’ y sustentada en la mayor brecha de desigualdad social de Latinoamérica (en Haití la pobreza es generalizada), uno de cuyos efectos ha sido la privatización de la educación pública, meta que dada la ominosa omisión hecha parece compartir el cínico S. Sarmiento con el agente Juan Pardinas y el membrete Instituto Mebexicano para la Competitividad. El comentario de Sergio Sarmiento, formulado durante su intervención en un programa de T.V. la semana previa a Navidad, destacaba que Pinochet dejó la presidencia usurpada para dar paso a la ‹democracia›, mientras que Fidel Castro cedió sólo el poder formal y en aras de una dinastía a su hermano Raúl. Que mientras el pueblo cubano padece carencias y rezago económico y mengua de libertades políticas, los chilenos viven la experiencia del desarrollo integrados a la globalidad y a la democracia. Tal percepción deviene en acrítica y obsecuente con las metas de frío pragmatismo sin importar la inaceptabilidad de sus costos morales, haciendo la vista gorda ante demasiados y cruciales aspectos; algo totalmente contrario al papel del intelectual de crear conciencia en la sociedad.

Deleznable, además, por el silencio guardado ante los detalles de esa supremacista tutoría llamada ‹vuelta a la democracia›, donde el dictador se reservó un cargo senatorial vitalicio, prebendas principescas y el Ejército poder de amenazar con otro golpe de Estado al sistema de partidos políticos (las presidencias conservadoras o tímidas de Patricio Aylwin Azócar, Eduardo Frei; Ricardo Lagos y Sebastián Piñera lo prueban), además de prohibir cualquier mengua a su impunidad (una Comisión investigadora determinó que Allende se suicidó…de varios balazos) y las contradicciones de los 2 regímenes de Michelle Bachelet lo hacen evidente ¿No lo sabe el señor Sarmiento?

 

*Artículo publicado con la autorización del autor, colaborador del periódico Por Esto!; léase también en este medio

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista del Diario Arte y Cultura en Rebeldía; en este espacio, ejercemos la Libre Expresión

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