Sedeculta recupera el Ballet con la Gala de Ballet 2017 | Víctor Salas

Es agradecible ver que las demandas sociales se atienden. De todos es conocido que los amantes del ballet clásico se lamentaban de que se hubieran sesgado las presentaciones de obras clásicas bajo la responsabilidad de los artistas yucatecos.

El Secretario de la Cultura y las Artes, Roger Metri Duarte, ha dado un paso adelante en ese sentido y es un deber reconocérselo públicamente. Gracias, maestro Roger.

Ha querido ofrecer una Gala de Ballet haciendo que nuestros artistas bailen por una causa noble, humana, dadivosa y caritativa. El ingreso de taquilla de las funciones de los pasados días 29 y 30 de diciembre, beneficiará al Caimede de Mérida y al Hogar de Ancianos Betania, lo cual ha sido una manera digna de cerrar el año 2016.

Se interpretaron diez obras en forma de concierto, dando con ello la oportunidad a cada bailarín de la Compañía de Danza Clásica de Yucatán (CDCY) de mostrar sus habilidades. El programa estuvo integrado por obras del repertorio que fascina a los bailarines y que el público aplaude y disfruta: Corsario, Flamas de París, La Bella Durmiente, Chaikovsky Pas de Deux, una minidanza de Giselle, El Pájaro Azul, Carnaval en Venecia, Muerte del Cisne y Don Quijote.Todo este repertorio se disfruta en Yucatán desde hace más de cuarenta años.

Al volver a ver a los bailarines de la CDCY, me encontré con un grupo de artistas pisando la madurez. Ese momento es fundamental en la vida del arte de una entidad, porque no todos llegan a ella. Y menos en nuestro Yucatán, donde los bailarines danzan un ratito y se retiran a otras cosas más importantes para ellos. Este grupo de artistas ha transitado de la niñez a la adultez sin abandonar nunca los escenarios. Por eso pueden lucir desparpajados, musicales, sonrientes y seguros de sí mismos, hasta en sus fallos.

Después de la madurez de un grupo de artistas, el siguiente paso es impredecible, pero lo cierto es que redunda en beneficio de la colectividad artística donde se desenvuelven.

Es la primera vez en Yucatán que se da este caso. La función del 29 de diciembre nos dio la oportunidad de presenciar este avance profesional y estoy seguro que el titular de la Sedeculta, que presenció la función, se percató de ello.
Ojalá en la reestructuración de la CDCY, tome en cuenta esta realidad y no mande a freír bolas a quienes pueden aportar mucho a la danza clásica de Yucatán.

La madurez plena la tienen Tatiana Arcila y Monserrat Castellanos. Ambas son una delicia y el público disfruta sus interpretaciones, las aplaude, las reconoce y les grita bravos por sus nombres. Son artistas integras, intérpretes superiores, la musicalidad va por sus rodillas y manos; la emoción por sus ojos y movimientos. Tienen un control de sus cuerpos impresionante.

La sorpresa de la noche me la brindó Emmanuel Gutiérrez, luciendo una figura como la que tenía hace unos ayeres. Bailando muy bien y parneando a su bailarina como sólo él sabe hacerlo. Acompañó a Martha Acebo, quien dicho sea de paso, con esa función se despidió de los escenarios del ballet, después de haber dado toda su fuerza y pasión por la danza en distintos escenarios de Yucatán. Una reverencia, querida Martha.

Las otras bailarinas son jóvenes y deben andar todavía el largo camino que han recorrido Monserrat y Tatiana.

El licenciado Metri es un escritor y él sabe que para hacer una buena obra literaria debe haber, entre letras, un maduro, conocedor y experto escritor. Nada de calidad existe en la vida, si no tiene una buena dirección. Así pues, las inconsistencias en cualquier puesta en escena dependen en gran medida de la dirección.

Me parecería imperdonable no señalar que la casaca del Pájaro Azul, parecía de rumba y no las alas de un ave. La coloratura de los trajes no estuvo acorde a las exigencias del ballet. El trabajo de ballet es un círculo cerrado. Lo más importante de todo es todo.

En este siglo, el ballet ha dado un giro extraordinario; Inglaterra, Australia, Canadá, Italia, Francia y Cuba han dado bailarines fuera de serie. Los niños del mundo hoy hacen dobles cabrioles, siete piruetas, dobles tours y bailan las variaciones que antes eran de los adultos virtuosos del ballet. Esto quiere decir que estamos ante exigencias nuevas.

La cubana Viengsay Váldez, quien ha bailado muchas veces para los meridanos, ha dado muestras magistrales de lo que una bailarina clásica contemporánea hace con las piruetas, el equilibrio sobre las puntas y el fuego en las interpretaciones.

Por su parte, los bailarines invitados no remontaron nuestras experiencias ante otras artistas del ballet y sus versiones coreográficas parecían tan inconsistentes que daban la impresión de que estaban marcando sus bailes.

De nuevo, muchas felicidades al maestro Roger Metri, por regalarnos las virtudes del ballet yucateco.

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