Cacos en vehículo, nueva forma de asaltar a transeúntes | Armando Pacheco

En Mérida —la de Yucatán, la «Blanca», la  «ciudad más tranquila», en donde no pasa nada— todo parece indicar que aquellos que salen a divertirse con  los amigos a un bar nocturno o simplemente caminan en la madrugada por las calles del primer cuadro de la urbe tendrán ahora que estar alertas e incluso de los conductores pues de no hacerlo podrían ser víctimas del asalto con violencia. 

Lo anterior viene a propósito porque se nos ha reportado, e incluso hemos sido testigos vivenciales, la nueva forma de operar de «cacos» que no importándoles nada, apañan al transeúnte con prácticas de sometimiento propias de policías o personas entrenadas en defensa personal.  Por si fuera poco, también hemos atestiguado, a través de los medios de comunicación, la creciente ola de violencia quizá causada por el descontento social y la falta de oportunidades laborales, aunque Yucatán sea el primer lugar en el combate del desempleo.

La intención de este artículo es, ante todo, informar a nuestros lectores de la forma en que ya están «laborando» los delincuentes amantes de lo ajeno:

1.- Los sujetos viajan en vehículos acompañados de una o más personas, cómplices de sus fechorías

2.- Las posibles víctimas son vigiladas por los delincuentes y las escogen por situación económica y apariencia física.

3.- Vigilan que la posible víctima esté sola.

4.- Un primer sujeto se baja del vehículo, intercepta a la víctima y lo somete con técnicas propias de entrenamiento policíaco o defensa personal.

5.- Un segundo sujeto, el conductor, se baja y «bolsea» a la víctima; le quita cartera, celular y otras pertenencias visibles. Si se lleva mochila, bolsa u otro similar, el que sometió se la arrebata al propietario

6.- Los cacos se suben a su vehículo y conducen a máxima velocidad para impedir que la víctima vea el número de placas de su vehículo.

Este es un tipo de asalto donde se recomienda no oponer resistencia pues el segundo sujeto podría sacar un arma blanca o bien dar un mal golpe a órganos vulnerables. Se recomienda, aunque se tenga aliento alcohólico, denunciar a alguna patrulla de los hechos; las autoridades tienen la obligación de atender a todo ciudadano y el aliento alcohólico no es un elemento que imposibilite a un ciudadano de denunciar sobre todo si son hechos de robo, pues las autoridades tienen la obligación de investigar.

Por supuesto que existen más formas de asaltos y ahora hasta en las mañanas o tardes; los delincuentes ya no respetan ni siquiera si hay o no gente; en los mercados hay que estar en alerta pues existen los famosos «carteristas»; si se tiene un automóvil, igualmente hay que estar atentos pues existen sujetos que con gran práctica se introducen al interior de las unidades y cuando sube el conductor, con arma blanca, los chantajena y asaltan. En fin, sencillamente, ya no estamos en la ciudad de Mérida donde nada pasa. Los tiempos han cambiado. Y nosotros, en Diario Arte y Cultura en Rebeldía, estaremos pendientes y denunciando los hechos en su oportunidad.

 

Se autoriza su reproducción siempre y cuando se cite al autor, fuente y enlace

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