Mike Pompeo y la difícil tarea de limpiar la imagen de la CIA | Roberto García Hernández

El congresista republicano Mike Pompeo enfrenta hoy un desafío complejo, pues si el Senado lo confirma como próximo director de la CIA, tendrá que dirigir una agencia bajo fuertes críticas del presidente electo, Donald Trump, estiman expertos.

Pompeo, nominado por Trump para ese cargo, estaría ante la compleja misión de limpiar la imagen de dicha entidad de espionaje, en particular las denuncias y pruebas presentadas en los últimos dos años acerca de las torturas físicas y psicológicas empleadas por la CIA contra los sospechosos de terrorismo tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Aún resuena en la opinión pública estadounidense y en el mundo el informe que aprobó en diciembre de 2014 el Comité de Inteligencia del Senado sobre estas actividades, que en su mayoría tuvieron lugar durante la administración de George W. Bush (2001-2009).

El documento de 525 páginas apenas confirmó lo que el mundo ya conocía y era un resumen de un estudio secreto de seis mil 770 cuartillas, que relataba el uso de torturas por parte de la CIA contra supuestos miembros de la organización extremista Al Qaeda detenidos en cárceles clandestinas.

A pesar de varias solicitudes de legisladores y organizaciones defensoras de los derechos civiles en Estados Unidos para que la Casa Blanca publicara el informe completo, el presidente Barack Obama decidió el 12 de diciembre pasado mantenerlo en secreto durante 12 años con el argumento de que tiene datos muy sensibles de seguridad nacional.

Ese texto fue el examen independiente más detallado hasta la fecha sobre los esfuerzos de la agencia de espionaje por obtener información de los detenidos a través de interrogatorios ilegales.

A finales de julio de 2014 una investigación interna de la CIA admitió que varios de sus oficiales hackearon las computadoras del Comité de Inteligencia del Senado, mientras los asistentes de los legisladores preparaban el citado reporte.

Por otra parte, Pompeo, quien es graduado de la Academia Militar de West Point, tendría que valorar la factibilidad de la promesa de Trump de fortalecer el poderío atómico norteamericano, así como el impacto de esta decisión a nivel global, en particular la respuesta que darían las demás potencias nucleares.

Esta y otras misiones le resultarán muy complejas porque Trump acostumbra a ridiculizar y criticar a la CIA, a la cual califica de inefectiva y poco confiable.

Incluso el magnate inmobiliario tomó la decisión sin precedentes de negarse a recibir los informes diarios de inteligencia porque según él constituyen una pérdida de su preciado tiempo, según señala el especialista Mike Lillis en un artículo que publica hoy el diario The Hill.

Soy una persona inteligente, no me tienen que decir lo mismo con las mismas palabras cada día durante los próximos ocho años, declaró Trump recientemente a la cadena Fox News.

De acuerdo con Lillis, Pompeo tendrá el difícil trabajo de convencer a un presidente escéptico sobre la autenticidad de la información que él le proporcionará, en momentos en que crecen las amenazas terroristas y los ciberataques incluso contra las operaciones más sensibles del Gobierno norteamericano.

Según el congresista demócrata Jim Himes, quien laboró con Pompeo en el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, Trump es un hombre que emite fuertes opiniones sobre la base de muy poca información, por lo que muchos oficiales de la CIA estarán considerando retirarse.

Si finalmente recibe la confirmación del Senado, Pompeo asumiría el cargo en momentos en que medios de prensa citan las alegaciones de esa agencia de espionaje sobre una supuesta interferencia de Rusia en el proceso electoral estadounidense, algo que Moscú rechaza y exige se presenten las pruebas.

El propio Trump negó esa posibilidad y la calificó de un intento de los demócratas por justificar la derrota de Hillary Clinton, y a la vez cuestionó la seriedad de los informes que según The Washington Post la CIA emitió sobre este asunto.

Estas son las mismas personas que aseguraban que el presidente iraquí Saddam Hussein tenía armas de destrucción en masa, señaló el nuevo mandatario.

A pesar de que admiten la posibilidad de iniciar una investigación al respecto, legisladores demócratas y republicanos manifestaron en los últimos días serias diferencias en torno a la veracidad de esta supuesta intromisión rusa, al señalar que la comunidad de inteligencia no dio hasta ahora ninguna prueba concreta.

FUENTE: PRENSA LATINA

 

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