Ciudadanos bajo asedio | Jorge Lara Rivera

Sin la ayuda de Vladimir Putin ni de las ambiciones de una Gran Rusia y un tirano asesino como Bashar Al Assad, Mauricio Vila Dosal ha enseñado el cobre con los perjuicios que permite contra Mérida. Su pretensión de hacernos pagar un nuevo aumento en el impuesto predial que, con la complicidad de la bancada panista de regidores en el Cabildo de Mérida quiere enjaretarnos (siguiendo la misma fórmula abusiva y prepotente con que Acción Nacional a lo largo de los 20 años que lleva usufructuando el municipio capitaliza para sí el masoquismo meridano), no se corresponde con la ínfima calidad de los deficientes servicios urbanos que presta. Ni la limpieza urbana, el desazolve de pozos recolectores, el mantenimiento de parques, ni el alumbrado público en amplios sectores de la capital estatal merecen más costo al contribuyente. Y ni hablar de la contaminación por ruido.

Así, resulta sin embargo, no por acostumbrado, un proceder aceptable esta conducta avorazada. Tanto menos cuando las calles de la ciudad presentan por doquier un estado calamitoso, como si hubieran sufrido los estragos de bombardeos indiscriminados, como Alepo, en Oriente Medio. Y no puede culparse a la inesperada lluvia del viernes 9 de diciembre porque esos hoyancos y erosión de la carpeta asfáltica datan de antes. Si acaso se vieron agravados por la precipitación pluvial tildada de “la peor en 15 años”. Y es que además de los ‘memes’ en las redes sociales, tal lluvia ha servido al vocero impreso de la oligarquía local y órgano divulgador PANista como pretexto para recoger anécdotas y testimonios, para hacer recuentos estadísticos, sondeos, bonitos recuadros llenando sus páginas, pero no para el ejercicio periodístico responsable por la sospechosa asepsia facciosa que cuida no tocar ni con el pétalo de anarrosa al alcalde.

Lo que sí hizo esa gran lluvia fue evidenciar la poca previsión del Ayuntamiento que encabeza Vila Dosal con respecto a cómo afrontar las emergencias, la fragilidad del municipio y la vulnerabilidad de sus ciudadanos ante ellas.

Por cierto que en este tema llama la atención el ominoso silencio del mitotero diputado Elías Lixa Abimerhi, quien no ha dicho “esta boca es mía”, aunque no se cansa de aporrear la lengua, mesarse los cabellos, desgarrarse las vestiduras y poner el grito en el cielo con su supuesta cruzada contra la tarifa por el reemplacamiento vehicular que desde el año pasado correspondía pero el Gobierno del Estado demoró en apoyo a la economía. Aquí sí que prefiere mantenerse muy calladito. Nada raro en los de su ralea.

Ya se ve que sigue sin respuesta de dónde salieron los 4 millones de pesos en la cuenta bancaria del ganón de los ‘moches’ federales y estatales en municipios yucatecos, el corrupto senador Daniel Gabriel Avila Ruiz quien pontifica mucho sobre transparencia pero ni él ni su cónyuge la practican a juzgar por cómo hasta hoy no han podido –o no han querido– ‘transparentar’ el tema.

Sobra decir que del delincuente electoral Avila Ruiz, quien se da baños de pureza pretextando declaraciones patrimoniales donde omite datos cruciales –como que su esposa María Leonor “Bombón” Laviada Arce es socia de negocios opacos–, se barrunta por la coincidencia en el tiempo de la época de tal prosperidad, alguna liga con el desfalco cometido por su cuñada Patricia Laviada en el banco Actinver (pensar que el antes diputado federal Daniel Avila exhibió a Beatriz Peniche, a su vez ligada a Carlos Cabal Peniche el del fraude al banco Unión –¡qué tal con esta gente ‘decente’!) ¡O nos va a salir con ese cuento que nadie se traga de la supuesta “herencia familiar” –será la maldita herencia inscrita en el ADN de la doble moral, marca de casa del PANismo–, como su ‘pettite maîtreRicardo Anaya Cortés en el tema de los 53 millones de pesos de misterioso origen con que se compró una nave industrial en Querétaro y por cuyos dividendos ahora pretende eludir la insostenible inconsistencia de su “3 de 3” al vivir a todo lujo con su familia entre CDMX y la Unión Americana gastando 4 millones de pesos anuales, mientras junto con su esposa sólo recibe 2 al año!

Antes de frotarse las manos por evaporar millones con la excusa de la “Capital americana de la cultura” (reedición del truco de los espejitos y cuentas de vidrio por oro para Xavier Tudela), Vila Dosal debe cumplir con lo indispensable que un Ayuntamiento tiene que proporcionar a los meridanos. Recuerde la vieja sentencia “primero es la obligación y después la devoción”.

 

*Artículo publicado con la autorización del autor, colaborador del periódico Por Esto!; léase también en este medio

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista del Diario Arte y Cultura en Rebeldía; en este espacio, ejercemos la Libre Expresión

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