Consejo Coordinador Empresarial, el patrón supremo de los legisladores | Armando Pacheco

No escribiré la reseña de una novela de terror; esta vez no. Se trata de una realidad que indigna a quienes creemos en un mejor futuro.

Y es que la pobreza y desolación de millones de mexicanos se convierte, a diario, en el guión perfecto para cualquier escritor de narrativa, e incluso de dramaturgia, cine o poesía. Quienes dan la línea conductora de las historias, sin embargo, son los legisladores que se supone, están en el Congreso de la Unión para representar los intereses del pueblo de México. El comentario no es fortuito. Viene a propósito del ridículo aumento al salario mínimo que un obrero recibirá a partir del año 2017. Ahora ganará por una “jornada” de trabajo de “ocho horas” la “fastuosa” cantidad de 80.04 pesos, algo así como 4 dólares estadounidenses si se llegara a medio recuperar nuestra moneda.

Este aumento de siete pesitos lo considero una afrenta para el trabajador del país y un insulto de las señoras y los señores “representantes” que lo aprobaron, pues ya me gustaría verles ganar este salario indecente; y, concuerdo con la analista Marta Lamas en su editorial en el semanario Proceso cuando dice que “también es evidente la resistencia que ha mostrado el gobierno federal a impulsar un aumento importante y necesario…

No sé cómo los legisladores pueden creer siquiera que con ese salario de hambre se puede comprar lo indispensable para tener una calidad de vida propicia; se les olvida los gastos de luz, agua, teléfono, la Internet -hoy tan indispensable para las tareas educativas-; se les olvida los gastos extraordinarios como el gas, el alimento de la mascota (porque todos tenemos derecho a tenerlas), el transporte urbano, así como los domingos o el día de descanso del trabajador que es el único que puede utilizar para salir con la familia. A esta gente, que pareciera seguir órdenes del verdugo de los trabajadores, o sea, el Consejo Coordinador Empresarial, se les pasa por alto las cuotas del Seguro Social, el Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR) y el Infonavit o su similar.

Mientras tanto Peña Nieto y Osorio Chong andan presumiendo, uno, avances en temas de ecología; el otro, la lucha contra el crimen organizado. No obstante, el pueblo mexicano seguirá escribiendo historias de terror. Los narcos acecharán las comunidades donde la miseria es el amén de todos los días; los actos vandálicos, el asesinato, el suicidio, serán material para cualquier escritor que decida plasmar la desolación a través, no de la ficción, sino del testimonio de millones de personas que seguirán al amparo de un sistema que, sencillamente, no deja avanzar a quienes hemos nacido en esta tan inequitativa sociedad de México.

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