Peña Nieto, el Presidente del desastre | Armando Pacheco

El 1 de diciembre del año 2012 el pueblo mexicano progresista salió a las calles para manifestarse en contra de la sucesión presidencial; Enrique Peña Nieto y el Partido Revolucionario Institucional (PRI) retomaban el mando en el Gobierno de México. Ese día, en vez de fiesta nacional, estudiantes, organizaciones no gubernamentales, personalidades identificadas con la izquierda fueron reprendidas por el mando policial que vigilaba San Lázaro y toda la periferia. Hubo detenidos, golpeados, asesinados y vandalismo propio de los “porros” pagados para desestabilizar los movimientos sociales. Así, el desastroso mandato de Peña iniciaba y él, tenía mucho más copete que en este 2016.

A cuatro años de distancia, el semanario Proceso nos da a conocer en su número más reciente todos los fracasos de su administración y las políticas “estructurales” de las que se jactó, harían de México más competitivo y un país de la paz.

El desastre de Peña Nieto y sus secuaces están orillando a los mexicanos a un levantamiento sin precedentes; la clase obrera, los campesinos (que aún quedan a pesar de los intentos por desaparecerlos), apicultores, ganaderos (los de abajo, no los empresarios vendidos al sistema político), estudiantes (y los padre de éstos); así como los maestros, intelectuales, artistas, empresarios (los que pagan sus impuestos) y clase política progresista ya no se tragan las mentiras del Ejecutivo federal, que sea dicho de pasó, llegó con fraude, compra de votos y todo el apoyo de la maquinaria empresarial a la que se le perdonó millonarias sumas de impuestos como agradecimientos por “Mover a México”.

Su absurda idea de que con recortes presupuestales de manera progresiva darían más estabilidad económica al país ha demostrado ser errónea y provocado el descontento social en todos los sectores. El pueblo está desaprobando al copetón, su gaviota y para rematar su partido entra en su crisis más visible desde que Ernesto Zedillo cediera la Silla Presidencial al rachero de Fox Quezada y al Partido Acción Nacional.

Peña Nieto es el presidente del desastre, no hay duda. A sus malogrados intentos de políticas económicas  y sociales le ha fallado su amiguismo con gobernadores del sureste, basta con nombrar a Javier Duarte, hoy prófugo de la justicia, para darnos cuenta de la corrupción tan desmedida que la federación permite y no obstante, solapa.

El 1 de diciembre, el PRI, Peña Nieto, la gaviota, el gabinete y todos los aliados del Gobierno federal no tienen nada que festejar; saldrán en Televisa, TV Azteca y spots en Radio Fórmula y Grupo Imagen, sin faltar Milenio, diciendo que en cuatro años han tenido logros muy significativos. Por fortuna, los mexicanos, ya no les creemos sus falsedades y sólo esperamos el momento oportuno para pasar la factura.

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