El telón de Dalí desaparecido durante 60 años está en subasta

Mientras en Europa se vivían los últimos días de la Segunda Guerra Mundial, en el International Theatre de Nueva York se estrenaba el ballet Mad Tristan, con coreografía de Léonide Massine, música de Richard Wagner y decorados de Salvador Dalí. El estreno tuvo lugar el 15 de diciembre de 1944 y el público pudo descubrir sobre el escenario un impresionante telón de fondo de casi quince metros de largo por nueve de alto realizado por ­Dalí.

Aquella imagen de Tristán e Isolda, que ocupaba 130 metros cuadrados, con dos figuras inquietantes, la de la mujer con la cabeza tapada por vendas, al estilo de Magritte, y la del cuerpo masculino agrietado, con heridas que supuraban sangre y recubierto de hormigas, bajo un cielo de tormenta fue juzgada por la crítica como “demasiado grande”. Dalí diseñó varios telones para distintas obras, pero este es el de mayores dimensiones que se conoce. En su Teatre-Museu de Figueres está expuesto el de la obra Laberinto, estrenada también en Estados Unidos, que mide 8,8 x 13 metros.

El telón de Tristan loco circuló más tarde por Europa, pero a principios de los 50 se pierde su rastro. Probablemente era propiedad del marqués de Cuevas, que había aportado 60.000 dólares para el proyecto (incluidos al menos otros dos telones), una cantidad que hoy representaría un millón de euros. Se especula que esta obra gigantesca quedó en algún almacén hasta que en el 2009, sesenta años después, fue comprada por una fundación suiza (¿a los descendientes del marqués de Cuevas?) que la hizo restaurar. Y a continuación esta misma fundación firmó un convenio con el director de ópera y coreógrafo Daniele Finzi Pasca y su esposa Julie Hamelin, fundadora del Cirque Eloize, para que pudiera acompañar como telón su espectáculo La veritá, un montaje que fundía teatro, danza y circo. Y así fue como el telón tuvo una segunda vida. Reapareció en Montreal (Canadá) en la Navidad del 2010. La compañía lo hizo viajar con su espectáculo por Sudamérica y más tarde por Europa, y ahora una vez finalizado el acuerdo (que incluía no revelar el nombre de los titulares), se ha puesto a la venta. Lempertz, una casa de subastas alemana, lo expone en su sede de Bruselas hasta el 3 de diciembre y luego lo pondrá a la venta, aunque no ha fijado un precio mínimo de salida, ni tan siquiera estimativo. Según el catálogo editado para la ocasión, la tela de lino y algodón, pintada con técnica mixta, mide exactamente 8,76 x 14,76 metros, no está firmada, pero en el reverso con pincel negro está escrito: “Trista T Drop”. Y la obra lleva certificado de autenticidad de Robert Descharnes, exsecretario de Dalí, del año 2000.

La Fundació Dalí de Figueres posee un óleo de pequeño tamaño (26,5 x 48,5 cm) que probablemente fue el primer esbozo de Dalí para este telón y que siempre fue de su propiedad. Si se compara con el telón, apenas se aprecian leves diferencias. Aparte las proporciones, el telón se extiende más por los costados y por la parte superior. En cuanto, a los elementos, las dos lágrimas-gota de sangre, de un rojo potente, situadas junto a la mano de Tristán y en la herida-grieta del brazo no aparecen en el óleo. Tampoco están las hormigas que descienden por el brazo. Ni un pequeño personaje que aparece sentado en la espalda, ni la silueta de un pueblo en el horizonte. La comparación parece casi el juego de las diferencias ya que en el telón a la carretilla le falta una pata y en el óleo no sale una cenefa en la parte alta de las muletas. Curiosamente el óleo está firmado y fechado en 1945, lo cual no tiene sentido porque la obra se estrenó antes, y el telón no está firmado pero tiene todo el estilo del pintor catalán, aunque bien pudiera ser que tuviera la ayuda de algún escenógrafo como era habitual (a partir de los años 50, tras su regreso a Portlligat, contrató al pintor Isidro Bea para que le ayudase en las obras de gran tamaño). Precisamente los pequeños detalles de las hormigas, el personaje sentado en la escalera o las gotas de sangre pueden indicar su participación directa. Cabe recordar que entre 1940 y 1948 Dalí se había instalado con Gala en Estados Unidos, y es probable que este y otros decorados, como los que hizo para Labyrinth y Sentimental Colloquy los pintase junto a algún especialista en un estudio alquilado en Nueva Jersey, como señala Nicolas Descharnes, en el catálogo editado por Lempertz.

La idea de ese ballet había sido acariciada por Dalí unos años antes en París con decorados de Coco Chanel y protagonizado por los Ballets Rusos. Entonces el proyecto se llamaba Bacanal, pero finalmente al tener que abandonar Europa acabó convirtiéndose en Tristán loco, con un subtítulo elocuente: El primer ballet paranoico basado en el eterno mito del amor hasta la muerte. Pagó el montaje neoyorquino un magnate chileno, el marqués de Cuevas, y su mujer Margaret, nieta de John D. Ro­ckefeller, que formaban parte del Zodiaco, un grupo de coleccionistas que cada año le compraban una obra a Dalí. El ballet fue recibido con algunas críticas pero eso no impidió una posterior gira por París, Londres, Venecia y Montecarlo. Y también llegó al Gran Teatre del Liceu de Barcelona, el 28 de mayo de 1949. El crítico Xavier Montsalvatge escribió en la revista Destino que “ Tristán loco representa un esfuerzo para la renovación de la escena coreográfica que sitúa por sí solo al pintor de Cadaqués en un primer plano entre los colaboradores plásticos del ballet actual”.

AUTOR: JOSEP PLAYÀ MASET

FUENTE: LA VANGUARDIA

ENLACE: http://www.lavanguardia.com/cultura/20161105/411592962172/dali-telon-desaparecido-60-anos.html

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