Novedosa propuesta musical de jóvenes compositores en Prohispen | Ariel Avilés Marín

La música, como todas las artes, tiene un proceso de desarrollo que se extiende a todo lo largo de la línea temporal; la música de cada período tiene características únicas e irrepetibles, producto desde luego de las circunstancias en las que surge, sean éstas de carácter social, económico y, desde luego, cultural. La música de Bach, Vivaldi, Mozart, Sibelius, Mahler o Penderecki son un producto y reflejo de la época en la que vivieron, amaron, sintieron, del ambiente que respiraron, de la vida y relaciones que llevaron; y si bien cada una es, en su tipo, una obra de arte, entre cada una de ellas hay profundas diferencias, producto de estas circunstancias que hemos señalado. Siempre nos hacemos la pregunta ¿si viviera Beethoven hoy, qué estaría componiendo? Y respondemos: ¡No sé, pero seguramente algo muy distinto a lo que hizo en su época! Quien diga que Tchaikowzky es cursi, sólo está mostrando su ignorancia, Piotr Ilich es el producto, él y su música, de las circunstancias de una Rusia del S. XIX que no se volverá a dar nunca. Cursi será quien, hoy, en pleno S. XXI, trate de componer al estilo del Tchaikowzky del romanticismo ruso del S. XIX.

El movimiento cultural de nuestro estado y nuestra ciudad vive momentos muy plenos de actividad; hace apenas unas décadas era muy raro encontrar un evento cultural cualquier noche de la semana; hoy vivimos una verdadera fiebre de plena actividad de la cultura y las artes; cada noche, y en más de una, en una sola, hay no una, sino varias actividades para poder elegir a cuál ir. Pasamos sin descanso de la Primavera Cultural al Festival de Teatro “Wilberto Cantón”, de éste al Festival Anual de las Artes, y de inmediato al FICMAYA. Esto se refleja en toda la vida cultural del estado, en la cantidad de obras de arte que se están gestando sin descanso cada día y, lo mejor de todo, que nuestros jóvenes creadores están produciendo obras de calidad.

La noche del martes 18, en el Auditorio “José Díaz Bolio” de ProHispen, la Licenciatura en Artes Musicales de la ESAY, al impulso del Mtro. Javier Álvarez (queremos más Metros Chabacano) que venturosamente ya ha tomado agua de pozo y por tanto se queda con nosotros, se presentó un concierto con cinco obras musicales de reciente composición e interpretadas por dos de las columnas torales de la OSY: Joaquín Melo, a la flauta y Alexander Ovcharov, al oboe y con una figura que ya se está integrando a la imagen de nuestra orquesta: César Reyes, al clarinete, o mejor dicho, a los clarinetes. Música propositiva, novedosa, con mensaje, con un profundo trabajo de armonía y contrapunto, en el que, los jóvenes autores dejaron muy claro que son gente de esta su época, la que les está tocando vivir, pero que tienen formación y cultura musical, que llevan un mensaje con coherencia y formalidad estilística y calidad artística. No es un grupo de gente que, a nombre de la experimentación novedosa, nos presenta disparates como: Concierto para botellas y martillo con variaciones, o Rapsodia para cadena de hierro y ensamble de cuerdas; no, nada de eso que está ocurriendo en otras latitudes donde la decadencia de la cultura y la sociedad se retrata en esos dislates.

La primera de las cinco obras fue: De Norte a Sur, retorno de una realidad trascendente; del compositor Moisés Canto. Un trío de alientos en el que el compositor quiso, y logró, retratar a la mujer del campo yucateco, a la fémina maya que es educada para ser señora de su casa y criadora de sus hijos. La obra es nostálgica, en ella el oboe pone los rasgos de dramatismo y emotividad, mientras la flauta pone la calidez y el ensueño; por su parte, el clarinete bajo, pone profundidad no exenta de dulzura; al final de la obra se deja sentir un mensaje de esperanza. En seguida viene Toh, de Elías Puc, plumada presencia del hermoso pájaro que mueve su cola como el péndulo de un reloj y que se posa en las ramas de los árboles que crecen en las paredes de los cenotes. Esta obra lleva además un mensaje social: El Toh, es un inconforme, se rebela al sistema de organización de los pájaros; la realidad actual del pueblo mexicano, que lucha con desesperación contra un sistema injusto, encuentra en el Toh la representación de sus sueños y anhelos. El Toh, canta desesperado, una larga nota del oboe lo deja sentir con fuerza. Sigue de inmediato una verdadera fiesta musical para flauta sola; una larga y extendida partitura que se apoya en cuatro atriles, lleva el mensaje de uno de los “Caprichos” del genial Francisco de Goya: “Lluvia de Toros”, que en este caso es Lluvia de Toritos en la inspiración de Javier Alvarez. Joaquín Melo borda con la transversa una serie de intrincados trinos que van de suaves a fuertes y poniendo acentos agudos; curiosamente, al desarrollo de la obra, el solista se va desplazando de un lado al otro de la larga partitura y termina la obra con larga nota que marca el final. Ahora toca turno a Devenir de aire, hilo y papel, de Erik Baqueiro, obra en la que César Reyes nos muestra la versatilidad del clarinete pues usa en la ejecución cuatro de ellos distintos en tonalidad y registro: Clarinete tenor, en si, en la y clarinete bajo, los cuales usa alternativamente, según los pasajes de la obra lo requieren. El mensaje de la obra nos dice: Estás en el presente, te vas, vuelves, pero no es lo mismo; un papalote, revienta su hilo, vuelve, pero nada es igual. Cierra programa “Y serán claros los obscuros, Anáfora de un anticipado porvenir” de Eduardo Rivas, obra inspirada en las predicciones del Chilam Balam de Chumayel. Nuevamente el trío de alientos junta sus voces para esta interpretación que inicia con clara disonancia, muy marcada, en la que destacan los bajos del clarinete, la flauta hace agudas escalas mientras el clarinete pone fuertes bajos y el oboe marca los acentos; flauta y oboe dialogan en contrapunto con bajos del clarinete y luego se unen en un diálogo múltiple; queda la flauta sola y van entrando los otros dos instrumentos para entablar armonioso diálogo y una larga nota de la flauta nos lleva al fin de la obra.

No cabe duda que Yucatán es tierra de artistas y talentos, el concierto de esta noche ha reafirmado nuestra confianza de que la cultura en nuestra tierra va por buen camino.

 

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista del Diario Arte y Cultura en Rebeldía; en este espacio, ejercemos la Libre Expresión

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