De «actorcitos» y «actricitas» a malos conocedores del Teatro en Yucatán (recordando el 2013) | Alicia García

Ser actor o actriz es una profesión que implica dedicación, disciplina, humildad, pero sobre todo talento y conocimiento.  Estos dos últimos van de la mano; no se puede pretender ser actor sin ocuparse de adquirir el conocimiento, por mucho talento que se tenga, sin embargo, al observar mi entorno me doy cuenta de que cada día se tiene menos respeto por la profesión.

Hay actores que se han ocupado por dar todo ante su público, han adquirido un título, se han hecho en las tablas, han leído, han hecho teatro gratis en sus inicios, se han ocupado primero de aprender y después de figurar;  primero pisaron el escenario de un teatro y después un foro de televisión, o simplemente adquirieron conocimiento de otras fuentes, porque tampoco un título hace a un actor; éste se forma, no se fabrica. Hay otro grupo de “actores” que no merecen respeto porque simplemente no toman en serio esta profesión, ni al público. De ellos es de quien hablaré en esta columna.

En las redes sociales como el Facebook, twitter y algunas otras, hay muchos perfiles de jóvenes que se empiezan a dedicar a la actuación, ya sea en comedia o teatro serio, y todos ellos se autonombran «actores» o «comediantes». Nunca he visto un perfil de alguien que diga «aprendiz de comediante« o «aprendiz de actor». ¿Por qué?, ¿acaso piensan que ser aprendiz es algo malo?. Ser aprendiz de algo es muy respetable, porque significa que se está llevando un proceso de aprendizaje, que se está preparando para llegar a ser un profesional. Y no hablo de títulos, porque el profesionalismo es cuestión de actitud más que de un diploma.

Pero hay algo peor. Varios de los chicos que se inician en la actuación no son aprendices de nada. No están tomando ningún curso de teatro, no leen, no se preparan, pero sí tienen la necesidad imperante de figurar en el mundo de la farándula y se autonombran “actores” o “comediantes” o las dos cosas. Tal parece que un día amanecieron muy optimistas y se dijeron a sí mismos desde hoy voy se actor y comediante, después crearon su perfil en el Facebook, mandaron a hacer sus tarjetas de presentación y tuvieron la osadía de subirse a un escenario sin saber ni siquiera pararse en él. Algunos, a falta de talento, decidieron ser apadrinados por comediantes de renombre para poder empezar a figurar en el mundo de la farándula. Otros, en cambio, sí poseen talento pero les falta preparación.

Lo mas caótico de todo lo anterior es que algunos de estos nuevos integrantes del mundo de la farándula no aceptan la crítica. Cuando alguien opina acerca de su trabajo y les dice que no gustó su actuación por algún motivo, ellos se ofenden y como no tienen la suficiente educación ni cultura, ni preparación de nada y mucho menos humildad para aceptar sus errores y crecer como artistas y personas, sus únicas armas para defenderse de las críticas, son sus grotescos comentarios atiborrados de palabrería que cae en agresiones personales.

A este grupo de «pseudo» comediantes pertenece la señora Roxana Pacheco alias Chanita la del tarro, quien estudió hace 20 años un semestre en la escuela de Bellas Artes y se salió, olvidándose por completo de la actuación. Hace un año regresó al mundo de la farándula autonombrándose «actriz y comediante», y peor aún, diciendo que es egresada de dicha institución. Ofrece al público actuaciones deprimentes, ocupándose de salir en la televisión para ser prontamente reconocida, ya que se le ha escapado la juventud y no tiene intenciones de «perder el tiempo» en cursos de actuación. ¿Dónde queda la dignidad actoral?

Hay actores que sin tener un título hacen de sus labores artísticas una profesión, pero Roxana Pacheco, hace de esta carrera un oficio indigno al convertirse en una mercenaria del arte.

En una ocasión expresé mi opinión acerca de lo que considero un pésimo trabajo, ya que asistí a la obra de teatro MELA NIEVES Y EL CHUPADOR en donde la señora salía a decir sus «chistes» de una forma que causaba pena. Como no aguantó la crítica, publicó en las redes sociales toda clase de ofensas  hacia mi persona,  porque como ya he mencionado, carece de los recursos de la educación, de la cultura y del conocimiento.

A esta señora le hace falta saber que un actor desde que se sube a un escenario está expuesto a la crítica y a las opiniones,  que no es obligación que a todos les guste su trabajo y que la única forma de callar los malos comentarios acerca de su actuación es haciendo las cosas con calidad, con profesionalismo, defendiéndose con argumentos y no con insultos, usando un vocabulario peor que de cantina. Pero creo que en su caso sería pedirle peras al olmo.

El sol sale para todos, estoy de acuerdo con este dicho popular, pero hay que hacer las cosas bien; hay que respetar si quieres ser respetado. Todo tiene un proceso y no se puede correr sin haber aprendido a gatear. Es mi humilde opinión.

 

Se autoriza su reproducción siempre y cuando se cite al autor, fuente y enlace

7 pensamientos en “De «actorcitos» y «actricitas» a malos conocedores del Teatro en Yucatán (recordando el 2013) | Alicia García”

  1. Yo tenía dudas sobre este artículo, pero después de leer los grotescos comentarios que hay en el face de la señora Roxana Pacheco, no me queda la menor duda de que este artículo es acertado. Hay una gran diferencia en la forma en que se expresa la actriz Alicia García, a como se expresa la “pseudo” comediante Roxana Pacheco. Saludos y felicidades.

  2. Felicidades por este artículo. Esperamos los siguientes. Arriba la libertad de expresión. No creo que la mencionada comediante tenga las palabras adecuadas y cultas para dirigirse a esta página, por eso está publicando en su face ofensas hacia la actriz que escribió esto, ya que ella ha hecho de su muro un mercado ambulante. Yo mismo acabo de leerlo.

  3. Encuentro este comentario objetivo y directo.se necesita tener valor para publicar algo asi .Felicidades.

  4. Excelente reflexión sobre nuestra actividad. He sido alumno en instituciones en donde la soberbia del estudiante era mayor que el talento y las capacidades creativas -y ni hablemos de las capacidades de concientización y entrega hacia la formación-. Hoy, como docente, me toca encontrar grupos en Instituciones Estatales y Privadas, como en grupos teatrales, afectados por los mismos males y tal vez por otros peores; creo que porque se suma a esta -tal vez- natural actitud de REBELDÍA NEGATIVA de REBELDÍA SIN PROPUESTAS la desastrosa tendencia de las nuevas generaciones que llegan, en la mayoría de los casos, como con la idea de que todo se adquiere mercantilista-mente. Que hacer un taller, pagandolo caro o no, suple el esfuerzo necesario para direccionar un entrenamiento teatral hacia el éxito. Incluso esta visión parece aliarse a la creencia de que también por los medios masivos de comunicación se pueden adquirir entrenamientos personalizados y adaptados a las necesidades expresivas propias del actor. Groso error, pero para peor de males conozco de situaciones -de enseñanza aprendizaje- en donde los docentes proponen continuar o realizar clases de entrenamiento a través de sitios web-. Lo peor de todo es que ese acto delictivo viene de la mano de docentes pagados por Instituciones estatales -y otras Privadas con reconocimiento estatal- para cometer semejante osadía anti pedagógica. Ojalá estemos pronto a que surja alguna propuesta, como moción de trabajo organizado, que de alguna manera se dedique a impartir -o propiciar medios- no solo todo el conocimiento de la TEATROLOGÍA, sino que también desenmascare a falsos profetas que ganan dinero a través de la estafa a los Estados Nacionales y a los entes privados que los contratan.
    Si bien todo éxito es relativo, y esto incluye al de producciones espectaculares como ofertas educativas, tengamos en cuenta que lo que debería importarnos es la calidad de toda enseñanza y servicio educativo que se propone a los muchos estudiantes que se inician y profesionales que deciden perfeccionarse. Hay que desenmascarar a los falsos maestros y los negligentes gurúes. No pido adhesión o no a mi comentario, solamente reflexión sobre el mismo.
    Gracias por tu lectura……………………………………………………………………………..GAS.

  5. Yo soy doctor. Me indignaría mucho saber que alguien que está apenas aprendiendo a inyectar ya quisiera recetar y defendería la profesión que tengo a capa y espada. ¿Quién tiene la culpa de esto? el público que los acepta, los gerentes que los contratan o…quién, no tengo la respuesta. Y que tantas ofensas tuvo que haber recibido la persona que escribió esto para llegar a hacer una publicación así. No se porque hay gente que considera este articulo muy fuerte, yo lo encuentro muy benevolente, le faltó poco para llegarle a la yugular…pero no le llegó.

  6. Totalmente de acuerdo he visto el deprimente espectáculo que ofrecen este par de pseudo payasitos de circo, y es una pena sigan denigrando a la comedia yucateca. Un muchacho sin chiste, sin diccion menos carisma, y una señora ya mayor con falta de recursos escénicos, tacto, y con una facha de (….) Pongan fin a gente así.

  7. Y quienes son estos changos? Donde salen? Es su nieto? Que se ponga a cuidar a sus nietos la señora y deje de jugar a la artisteada. Y el vato? Que onda? Se supone me de risa? La cara de la viejita del tarro me dio risa jajaja.

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